Más Madrid y PSOE exigen explicaciones sobre los ataques de Miguel Ángel Rodríguez a familiares de las víctimas muertas en centros de mayores de la comunidad durante la pandemia

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha arremetido este jueves contra la oposición por reprocharlelas 7.291 víctimas en las residencias madrileñas durante la pandemia. “Siempre con las mismas mierdas”, ha dicho, en la sesión de control de la Asamblea de Madrid. En respuesta a las críticas de la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, la presidenta madrileña ha afirmado que “siempre les están criticándo con lo mismo”, acusando a la oposición de “retorcer el dolor” de los afectados con fines partidistas.
La presidenta se ha escudado en asegurar que en comunidades gobernadas por el PSOE como Navarra o Aragón murieron proporcionalmente más ancianos, pero que la izquierda evita hablar de ello “porque gobernaba”. “La ideología lo puede todo cuando se está enfermo de sectarismo como ustedes”, ha espetado Ayuso.
Por su parte, Bergerot ha cargado duramente contra el Ejecutivo de Ayuso, acusándola de asumir “cada bulo y cada mentira” de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, quien recientemente ha cuestionado en redes sociales el testimonio de una familiar de una víctima que habló en La Sexta y que posteriormente se ha negado a pedir perdón. “Usted no va a hacer cesar a Miguel Ángel Rodríguez porque entonces tendría que ir usted detrás de él”, ha afirmado la diputada de Más Madrid. También ha reprochado a la presidenta que, tras cinco años, no haya accedido a reunirse con las asociaciones de víctimas ni haya permitido investigaciones sobre la gestión de las residencias.
Bergerot también ha recordado que la Comunidad de Madrid envió cartas reclamando cuotas a las familias de ancianos fallecidos en residencias durante la pandemia. “Lo grave no son solo sus palabras, lo grave es el desprecio hacia las víctimas. Lo grave es estar cinco años impidiendo cualquier tipo de investigación para que se sepa la verdad. Lo más grave fueron los protocolos que decidieron quién podía salvarse y quién no”, ha insistido.
La portavoz socialista, Mar Espinar, también ha arremetido contra la presidenta regional y le ha preguntado directamente por su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez: “¿Por qué no le cesa? ¿Se ha cagado?”. Además, ha acusado a Rodríguez de ser el artífice de la respuesta gubernamental ante las investigaciones judiciales, utilizando lo que define como “su ventilador” para desviar la atención. El líder del PSOE de Madrid, en una publicación en X, ha denunciado “el sectarismo, la pequeñez y la inhumanidad” de la presidenta Ayuso.
“Siempre con las mismas mierdas”
— Oscar López Agueda (@oscarlopeztwit) February 20, 2025
El sectarismo, la pequeñez y la inhumanidad de Ayuso.#Ayuso7291 pic.twitter.com/LpyUBAsRkg
El también ministro de Transformación Digital y Función Pública ha asegurado este jueves, en declaraciones en los pasillos del Congreso, que es “lamentable” que la presidenta de la Comunidad de Madrid se dedique a “insultar y perseguir” a periodistas, víctimas y familiares y que “pronto va a haber un cambio en Madrid”.
Ayuso, lejos de reconocer ningún error, ha insistido en su crítica a la oposición, acusándola de buscar un rédito político con este tema. “La izquierda no quiere justicia, quiere utilizar el dolor para sacar votos”, ha afirmado. Además, ha defendido la actuación de su gobierno durante la pandemia y se presentó como la única líder política que ha dado explicaciones sobre la gestión de las residencias, algo que, según ella, no han hecho los presidentes autonómicos del PSOE.
Fuente: Pol Trilles en eldiario.es

Fuente: Raquel Ejerique en eldiario.es
Las 7.291 muertes en residencias, el talón de Aquiles por el que pierden los papeles Ayuso y su jefe de gabinete
Miguel Ángel Rodríguez acusa a la hija de una anciana fallecida en pandemia de inventarse la muerte de su madre y el asunto sigue persiguiendo a la presidenta cinco años después mientras su gobierno usa la estrategia de convertir las reclamaciones de las familias en supuestos ataques políticos

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es capaz de salir de casi cualquier situación, meterse en berenjenales sin que le resten apoyos y superar crisis que a otros dirigentes les costarían diputados o la carrera política. La comisión de 234.000 euros de su hermano guillotinó a Pablo Casado por denunciarlo. Y la investigación a su novio ha derivado en la imputación del fiscal general. Además, el aval público que su padre no devolvió tras la mediación de una joven Ayuso diputada pasó de puntillas por su rédito político.
La presidenta aplasta cualquier crítica con desparpajo y consigue que el titular sea el desparpajo, en lugar de la crítica. Pero hay un tema que altera en la Puerta del Sol y por el que Ayuso y su asesor de cabecera, Miguel Ángel Rodríguez, patinan con facilidad: las muertes de mayores en las residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, después de que un protocolo que salió de su Gobierno impidiera el traslado a hospitales a miles de ancianos. El resultado, 7.291 personas mayores que murieron solas y sin tener la oportunidad de salvarse en un centro hospitalario, una cifra que persigue a Ayuso, que genera protestas, documentales e investigaciones judiciales aún abiertas.
Pasan los años, pero la petición de explicaciones por estas muertes no desaparece de la calle, las sesiones en la Asamblea, ni con los reveses judiciales para las familias, de manera que la estrategia de la presidenta es encapsularlo como un invento de la oposición o de las propias familias a quien coloca ideológicamente al servicio de esa misma oposición. Desde la sede del Gobierno no se ha hecho ni una concesión a la duda, ni un tímido gesto que pueda llevar a pensar que algo se hizo mal.
El último desbarre sucedió este domingo, durante la emisión del programa de Jordi Évole, en el que el periodista entrevistaba al portavoz del Gobierno durante la pandemia Fernando Simón. En el capítulo salían cuatro familiares de ancianos que murieron en residencias de Madrid dando su testimonio. A las 22.48, el jefe de gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez (alias MAR), tuiteó poniendo en duda la veracidad a los testimonios, sugiriendo que él podía tener acceso a información confidencial e íntima, incluso que podía acceder al registro de visitas y saber si estas personas habían visitado mucho o poco a sus familiares, una manera de apuntar a que no había sentimientos en las denuncias sino intereses políticos.
Si estos testimonios nos dan su nombre, comprobaremos si es verdad y cuántas veces al año visitaban a sus familiares. No vaya a ser que es mentira #LoDeSimón
— MÁR (@marodriguezb) February 16, 2025
A las 23.18, tuiteó en X directamente que uno de los testimonios, el primero, era falso. Cómo un jefe de Gabinete de Presidencia de la Comunidad de Madrid puede tener acceso en cuestión de minutos a datos personales y protegidos de familiares de personas de centros de mayores, que dependen de la Consejería de Asuntos Sociales, es una información que no ha sido justificada, aunque la oposición ha pedido explicaciones en la Asamblea.
Dentro de lodazal moral en el que chapotea el gobierno de Ayuso, los últimos tuits de MAR confiesan que accede y usa para su provecho político los datos personales de familiares y residentes en residencias de la Comunidad de Madrid.Es ilegal y hemos preguntado por ello.
— Hugo Martínez Abarca (@martinezabarca.net) 17 de febrero de 2025, 11:48
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Bien: ya tengo comprobado que la primera señora que sale en #lodesimon no tenia a su madre en ninguna residencia de la Comunidad de Madrid. Van,os a ver el resto
— MÁR (@marodriguezb) February 16, 2025
El asesor, un alto cargo con un salario público de 94.000 euros, aumentaba la apuesta y señalaba una supuesta falsedad con un bulo mayor: la mujer que salía en el programa no solo era la hija de una fallecida, sino que es una de las denunciantes ante la Fiscalía en la demanda colectiva contra altos cargos de Sanidad durante la pandemia. Con errores gramaticales y erratas propias de un estado de ánimo apresurado, la mano derecha de Ayuso abría de nuevo la indignación de víctimas de mayores la pandemia, que llevan años denunciando el mal trato que les ha dado la administración: no se les ha recibido, ni atendido, ni pedido perdón ni han tenido ningún consuelo institucional después de que no hubiera un mínimo plan para atender sus 475 residencias de la región, más allá de cerrarlas a cal y canto.
Las asociaciones que agrupan a las familias han pedido por escrito la dimisión de Rodríguez, ya que “este nuevo agravio es absolutamente imperdonable”, según la presidenta de Marea de Residencias. En lunes por la mañana, con la claridad del día y las evidencias, MAR se vio obligado a pedir perdón “por el error”, pero no se dirigió a la mujer ni lamentó el daño que hubiera podido producir.
Confirmo que el primer testimonio del programa de Évole es la hija de una fallecida. Pido disculpas por el error
— MÁR (@marodriguezb) February 17, 2025
El discurso del Gobierno de Ayuso sobre las muertes en residencias de mayores varió rápidamente desde la pandemia. Si en marzo de 2020 Ayuso decía en las televisiones que iba a medicalizar las residencias –algo que no sucedió– e incluso respondió con cartas de confort a algunas de las familias que le escribieron indignadas, el caso residencias se ha convertido en un talón de Aquiles que no quieren tratar ni analizar. La solución que han encontrado en la Puerta del Sol, la sede del gobierno regional, es arrinconar el tema como algo político y confrontar con las familias como si fueran parte de una estrategia para dañar a la presidenta. Además de fiar su destino a que la justicia siga desestimando demandas.
El momento clave de esta estrategia llegó a la Asamblea de Madrid cuando Ayuso, preguntada por la oposición por el asunto de los llamados “protocolos de la vergüenza” en febrero de 2024, contestó que “había muertos en todas partes, en los hospitales las personas mayores también fallecían, con la carga viral que había entonces no se salvaban en ningún sitio”. Estas declaraciones provocaron un tsunami de indignación y popularizaron el eslogan de “no se iban a morir igual”, una frase que literalmente no dijo, pero que respondía al espíritu de lo que dijo.
Para entonces, Ayuso y sus altos cargos había recibido centenares de denuncias en juzgados por homicidio imprudente, la mayoría de las cuales quedaron archivadas porque la justicia y la Fiscalía han considerado imposible relacionar la muerte concreta de alguien con la falta de asistencia médica. La esperanza de las familias está ahora en que prospere la demanda colectiva por desatención sanitaria que han presentado, entre otros, la mujer que salió en Évole este domingo.
Es la última afrenta, pero llovía sobre mojado. De hecho, el pasado sábado, un día antes del exabrupto en X de MAR , la propia Ayuso recibía una pregunta inesperada en Lugo, durante su participación en el Foro de la Fundación Sagardelos. Un asistente entre el público le preguntaba si volvería a mantener, en caso de que viniera otra pandemia, que los ancianos no se podían salvar de ninguna manera. “¿Está arrepentida de aquella situación?”. La presidenta, visiblemente molesta por tener que responder sobre este tema y sorprendida porque estaba fuera de la Comunidad de Madrid, espetó al señor del público: “Muchas gracias por su pregunta, que está trufada de intenciones políticas y que falta totalmente a la verdad”. Acto seguido, aplausos de parte del auditorio.
Tanto el consejero de Sanidad durante la COVID-19, Enrique Ruiz Escudero (hoy senador del PP), como la presidenta Ayuso han mantenido siempre que no se pudo hacer nada más. Otras comunidades también cerraron las residencias a visitas, pero la Comunidad de Madrid fue la única que impidió con órdenes por escrito derivar a mayores que fueran dependientes, cognitiva o físicamente. Esto condenó, también, a los que iban en sillas de ruedas pero estaban sanos o a los que estaban físicamente bien pero tenían alguna demencia.
Madrid también fue la región de Europa con más excesos de muertes, por delante de la italiana Lombardía, según un informe del Comité de las Regiones. El único refuerzo que se puso en los centros, donde vivían 44.000 personas, fue la llamada Operación Bicho, que se confió a la hija de un asesor externo de Ayuso, en la que acabaron trabajando sin contrato una decena de médicos y un autónomo dedicado al sector de las ambulancias. La operación duró 10 días.
El estudio de las responsabilidades políticas se frenó en seco cuando el PP, gracias a su mayoría en la Mesa de la Asamblea, dejó caer la comisión de investigación por las muertes de mayores en 2022. Centenares de familias quedaron sin poder tener acceso a la información y con la sensación de que iban a recibir una explicación que nunca llegará. El entonces vicepresidente Enrique Ossorio justificó el carpetazo en que “las familias lo han superado”, lo que generó otra oleada de indignación entre muchas de las víctimas.
Ahora, fuera del debate político oficial, sin comisión que las represente en la Asamblea y acusadas por el gobierno regional de politizar el caso, a los familiares solo les ha quedado la esperanza de que la Fiscalía avance con la demanda por discriminación en la atención sanitaria –se ha llamado a declarar ya a decenas de ellas–. También les queda la esperanza de que el tema no muera con el tiempo y sus comunicados ante las afrentas, como los de este lunes, en los que han pedido alto y claro a Miguel Ángel Rodríguez su dimisión.
Fuente: Raquel Ejerique en eldiario.es

“Puedes engañar a todas las personas una parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo”
A @IdiazAyuso y al @ppmadrid se les critica y les parecen "las mismas mierdas".
— PSOE (@PSOE) February 20, 2025
Para el resto son asuntos a los que se les tiene que dar la importancia que merece. pic.twitter.com/Ir43CLgBe5
“Esas mierdas” son 7291 personas que murieron de manera indigna por los protocolos de la vergüenza de Ayuso. @espinar_mar pic.twitter.com/uw64fXZ6AS
— PSOE Madrid (@psoe_m) February 20, 2025
