Un colegio, metáfora del desprecio de Ayuso a los vecinos de Rivas

A una semana del final del curso escolar no hay cesión de obras ni nueva licitación. Lo único cierto es que el colegio seguirá sin terminar cuando comience el nuevo curso escolar 2026-27

Pancartas vecinales reclamando el colegio Mercedes Vera a medio construir

Un colegio de enseñanza infantil y básica se ha convertido en muestra evidente de la mala gestión educativa y el desprecio del Gobierno del PP de la Comunidad de Madrid hacia los vecinos de Rivas-Vaciamadrid. Esta ciudad situada en el este de la región, al pie de las montañas formadas por escombros, residuos y basuras de la capital –el vertedero se completó con una incineradora hace 25 años– cuenta ya con 100.000 habitantes y está gobernada por la izquierda sin interrupción desde las primeras elecciones locales en 1979. Hace ocho años su Ayuntamiento entregó al Ejecutivo autonómico, competente en materia educativa, una parcela de 12.900 metros cuadrados, valorada en cuatro millones de euros, para que construyera un Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) en una zona de expansión urbanística articulada por la Avenida de Pablo Iglesias.

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De lo único que se ocuparon los jichos que alcanzaron el poder con Ayuso al frente fue de aceptar los terrenos y rechazar el nombre del futuro colegio que, a propuesta del Ayuntamiento de Rivas

Era el mes de noviembre de 2018 y el Gobierno autonómico madrileño se hallaba bajo los efectos de las crisis de los batracios o sucesivas dimisiones de consejeros de los gabinetes de Esperanza Aguirre que “salían ranas”. Su vicepresidente y sucesor, Ignacio González, también salió rana y la sustituta de éste, Cristina Cifuentes, de confianza del entonces presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, descarriló cuando los enemigos internos hicieron llegar al medio digital Okdiario de Eduardo Inda un video con los empleados de seguridad de un supermercado descubriendo que Cifuentes se llevaba sin pagar unas cremas faciales y corporales bastante caras. Dimitió y fue sustituida por su correligionario Ángel Garrido, quien ocupó la presidencia entre abril de 2018 y agosto de 2019. También dimitió porque, contra el criterio de la dirección del PP madrileño, el nuevo presidente nacional, Pablo Casado, nombró a Isabel Díaz Ayuso –una periodista empleada de Aguirre– candidata a la presidencia autonómica.

Se entiende que en aquellos tiempos marcados por las luchas intestinas y las crisis de improbidad –los casos de corrupción todavía afectan al Ejecutivo madrileño– el solar para el colegio que necesitaban los niños de un barrio de Rivas fuera un asunto menor para los gobernantes de la Puerta del Sol. De lo único que se ocuparon los jichos que alcanzaron el poder (PP, Ciudadanos y Vox) con Ayuso al frente fue de aceptar los terrenos y rechazar el nombre del futuro colegio que, a propuesta del Ayuntamiento de Rivas, previa deliberación del Consejo Municipal de Educación, se iba a llamar Mercedes Vera. En lugar de eso, el Gobierno autonómico decidió que se llamaría CEIP de la Hispanidad. ¿Por qué?

Parcela cedida hace 8 años para la construcción de un colegio

Mercedes Vera (1907-2000) fue una maestra represaliada por la dictadura franquista, una mujer que acabó enseñando en la finca El Porcal y en el casco antiguo de aquella pequeña aldea de aparceros que era Rivas hasta los años ochenta del siglo pasado en que la necesidad de viviendas la convirtió en la ciudad actual.

Los enseñantes y el consistorio entendían que aquella mujer que combatió el analfabetismo en unas condiciones de pobreza, precariedad y persecución inenarrables merecía un reconocimiento y un recuerdo. Pero la catadura fascio-franquista de los jefes de la derecha española todavía lo impide.

Desde 2018 hasta el día de hoy ha pasado mucha agua del Jarama bajo el Puente de Arganda, ha habido inundaciones, borrascas y se han posado los silenciosos copos de nieve por estas latitudes sin que las autoridades competentes se hayan ocupado de la falta de plazas escolares más que para colocar contenedores de chapa como aulas y ampliar el número de alumnos por enseñante. Ni que decir tiene que también han ayudado a la iniciativa privada a plantar sus ciudades escolares –dos complejos educativos de pago desde infantil a la universidad y un colegio concertado–, pero con la carestía de la vivienda y unas familias hipotecadas hasta las cejas, la enseñanza pública (de tanta o mayor calidad que la privada) es, además de un derecho, una viva necesidad.

Rivas no ha parado de crecer,
hay pisos pero faltan plazas escolares

Tres años después de la entrega de la parcela, el gobierno de Ayuso decidió que el colegio Hispanidad (Mercedes Vera para los vecinos) comenzase a funcionar. Pero ni siquiera había sido construido. ¿Qué hacer? Los niños del ciclo infantil del curso 2021/22 se incorporarían a las aulas del CEIP Dulce Chacón. El curso siguiente (2022/23) el colegio seguía sin construir, así que los alumnos de 1° y 2° dieron sus clases en unos barracones instalados en el patio del Dulce Chacón.

Finalmente, el Gobierno autonómico, que había dividido en dos fases la construcción del colegio, contra el criterio de los vecinos y del Ayuntamiento de Rivas, entregó un primer inmueble de planta baja con aulas y un pequeño patio de recreo para que fuera usado en el curso 2024/25 por los alumnos de 1º a 3º de educación infantil. Habían pasado seis años. Las torres de viviendas habían crecido alrededor. La necesidad de plazas escolares era un clamor en esta y en otras zonas de Rivas. La iniciativa privada iba cubriendo las necesidades en el barrio de La Luna, área de expansión urbana, pero “la emergencia educativa” provocaba concentraciones vecinales y se leía en las pancartas y carteles colocadas en las entradas a la ciudad.

La alcaldesa de Rivas, Aida Castillejo (IU-Mas Madrid-Equo) explica que el Ayuntamiento ha ofrecido hacerse cargo de la terminación del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera)

La primera fase del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera) había sido adjudicada en dos millones de euros, y el consejero de Educación, Emilio Viciana, acudió a Rivas en compañía de su viceconsejero de Organización Educativa, José Carlos Fernández Borreguero, para anunciar “a corto plazo” la segunda fase del centro educativo. No realizaron su anuncio en un acto público sino en un encuentro sectario con afiliados al PP. Dijeron que la ampliación se había licitado hacía una semana, aseguraron que estaría finalizada en 2026 y explicaron que el nuevo edificio tendría tres aulas más de Infantil para 75 alumnos y 24 de Primaria para otros 600, así como cuatro aulas de desdoble, cuatro de apoyo, otras específicas, biblioteca, gimnasio y pista deportiva.

A la Asociación de Familiares de Alumnos (AFA) les pareció extraño que en el proyecto no figurase una cocina, como tienen los demás colegios. Ante el supuesto olvido pidieron aclaraciones y reclamaron ese equipamiento esencial. Sin embargo, las obras ya habían sido adjudicadas (7 millones de euros) y la reclamación cayó en saco roto. Con todo, el suministro de comida industrial elaborada fuera del centro no iba a ser la única sorpresa. Pronto las familias afectadas se darían cuenta de que la segunda fase (definitiva) del CEIP se acabaría convirtiendo en el cuento de nunca acabar del famoso editor Saturnino Calleja.

Las obras comenzaron antes del verano de 2025 y, tras plantar las estructuras prefabricadas de bigas metálicas, la construcción del edificio (dos plantas de ladrillo rojo revocado con cemento y calafateado) alcanzó un buen ritmo. Pero un día de febrero pasado los andamios quedaron sin albañiles, desaparecieron las furgonetas y los camiones que traían al personal y el material, la jirafa de la grúa permaneció inmóvil y silenciosa. Transcurrió una semana y los vecinos comenzaron a inquietarse. Lógico. La obra había sido paralizada. ¿Por qué?

Madres y padres de alumnos junto a la obra parada del anhelado colegio público

El consejero Viciana acababa de ser sustituido por Mercedes Zarzalejo Carbajo, que no sabía nada. El viceconsejero Fernández Borreguero se mantenía en el cargo, pero se negaba a dar explicaciónes. El director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, ni mu. Y el director del Área Territorial Madrid-Este, Marcos Rafael Moreno Sánchez, miembro a la sazón del Cuerpo de Inspectores de Educación de Madrid, atribuía la paralización de la obra a “causas sobrevenidas”. ¿Qué causas?

La realidad nunca aclarada es que el Gobierno de Ayuso adjudicó la segunda fase del colegio a la unión temporal de empresas (UTE) compuesta por Tableros y Puentes S.A. (TAPUSA) y Bienes y Obras del Principado S.A. (BOPRISA) sin reparar en que la primera, una sociedad manejada por la familia Álvarez Yague, venía arrastrando problemas en Chile desde 2022 y ha dejado sin terminar obras públicas –carreteras y puentes– en cuatro regiones de ese país. Sus incumplimientos de contratos e impagos del salario a 400 trabajadores han dado lugar a demandas judiciales del gobierno chileno. La empresa ha tenido problemas por casos de alta corrupción en Perú. Pero al Ejecutivo de Ayuso no le importó. La asociada BOPRISA pertenece a la familia Argüelles Aller y Argüelles Casal y construye casi exclusivamente en Asturias, donde posee un conglomerado societario con sede en el Polígono Riaño II de Langreo.

Mientras tanto, la falta de explicaciones y, sobre todo, de soluciones para terminar el colegio proyectado hace ocho años, ha llevado a algunos padres y madres afectadas por la falta de plazas escolares a colocar pancartas, encerrarse en el colegio y acudir a La Revuelta, el popular programa de TVE que dirige David Broncano para denunciar la incuria a la que vienen siendo sometidos por la Administración de Ayuso, una presidenta autonómica más preocupada por soltar dicterios contra Pedro Sánchez y por defender las mordidas y el fraude a Hacienda de su novio que de resolver los problemas de los ciudadanos.

La construcción del colegio abandonado sin terminar se adjudicó a una empresa que dejó obras colgadas y salarios sin pagar en Chile y estuvo afectada por corrupción en Perú.

Se podría decir que los vecinos de esta zona central de Rivas tienen mala suerte si no fuera que la construcción del gimnasio del CEIP La Luna sigue pendiente, el futuro Instituto de Educación Secundaria (IES) Margarita Salas sigue sin terminar y, encima, el Ejecutivo autonómico ha reducido la oferta de Formación Profesional al cancelar la colaboración del hospital privado HM con el centro Justa Freire. La alcaldesa de Rivas, Aida Castillejo (IU-Mas Madrid-Equo) explica que el Ayuntamiento ha ofrecido hacerse cargo de la terminación del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera). “Hace un mes que nos reunimos con la Consejería y nos dijeron que la solución era inminente”, afirma Castillejo. Pero a una semana del final del curso escolar no hay cesión de obras ni nueva licitación. Lo único cierto es que el colegio seguirá sin terminar cuando comience el nuevo curso escolar 2026-27.

Fuente: Luis Díez en nuevatribuna.es

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Fuente: Diego Casado en eldiario.es

Por qué Rivas eligió aerotermia en vez de aire acondicionado para refrescar colegios y escuelas infantiles: más eficiencia y salud

Los primeros centros educativos donde se está instalando empezarán a notar sus beneficios el próximo mes de septiembre, después de un proyecto que busca la sostenibilidad y fue reclamado por las familias de los alumnos

Colegio público Mario Benedetti, uno de los centros de Rivas donde se instalará aerotermia este verano / Ayuntamiento de Rivas

Rivas está revolucionando la climatización de todos los centros educativos públicos de la ciudad. El proceso viene desarrollándose desde hace años, pero se sustancia desde hace algunas semanas en cinco escuelas infantiles y cuatro colegios de la localidad, donde los viejos sistemas de calefacción están dando paso a equipos de aerotermia, que empezarán a funcionar el próximo 1 de septiembre.

La instalación de estos aparatos llega en medio de un fuerte debate iniciado por las familias de toda la Comunidad de Madrid ante la ausencia de climatización en centros escolares por la llegada del calor cada vez con más premura e intensidad. Mientras, el Gobierno regional evita poner fecha a mitigar el calor en las aulas y, de momento, no cuenta con un plan global para todos los centros educativos.

Rivas afronto esta circunstancia hace unos años, cuando empezó a estudiar desde su área educativa las diferentes posibilidades que tenía para mejorar el confort térmico de los alumnos ripenses, a la vista de que la instalación de ventiladores en las aulas no era suficiente para las semanas con mayores picos de temperatura. Empezó definiendo los sistemas que instalaría, si a través de aires acondicionados clásicos, como ha hecho recientemente el Ayuntamiento de Torrejón, o escogería otras opciones que implicaran menor consumo energético y mayor durabilidad.

“El aire acondicionado era la solución rápida e inmediata, pero desde el Ayuntamiento teníamos clarísimo que debíamos buscar algo eficiente, sostenible y que cuidara también la salud en las aulas”, comentan a este medio fuentes municipales. El pasado otoño, el consistorio de Rivas presentó a las familias de los diferentes centros educativos su plan para cambiar por completo la climatización de las cinco escuelas infantiles municipales y los 16 colegios públicos de la localidad. El sistema elegido sería la aerotermia y conductos de ventilación que repartieran el frescor ante episodios de calor y que sirvieran también de calefacción en invierno. Una instalación más compleja y larga que la de los aires acondicionados pero con mayor eficiencia y durabilidad. Además, serviría para cambiar las calderas actuales, muchas de ellas cerca del fin de su vida útil.

El plan se pensó en dos fases: primero todas las escuelas infantiles y cuatro de los colegios, aquellos con peor confort térmico pero también en los que sería más sencilla la instalación de los conductos para la aerotermia, por no contar con techos falsos que hubiera que desmontar o instalaciones eléctricas que se tuvieran que adaptar. Este primer grupo, donde ya han empezado las obras, tendrá disponible los sistemas a partir del próximo 1 de septiembre. La segunda fase llegará al resto de centros educativos, con idéntico proceso, para el mismo mes del año 2027.

La propuesta pasó primero por los consejos escolares de los centros educativos escogidos, las escuelas infantiles municipales El Dragón, Luna Lunera, Platero, Rayuela y Pipi Langstrum, además de los CEIP Mario Benedetti, El Olivar, Jarama y Las Cigüeñas. Es el procedimiento habitual en Rivas, en el que toda intervención u obra a desarrollar en los centros cuenta con la participación la comunidad escolar a través de los consejos escolares. En el caso de la climatización, además, era el trámite necesario al ser la administración competente la Comunidad de Madrid, que se encarga de la infraestructura de los centros. Lo que hizo el Ayuntamiento fue solicitar esta mejora climática a la Comunidad y, si esta no lleva a cabo la climatización, preparar la ejecución por parte del municipio de forma subsidiaria.

Desde los consejos escolares se quiso elevar la petición a la Dirección de Área Territorial (DAT), pero la Comunidad de Madrid no admitió el debate en los centros. Ahora lo reclaman a la administración regional tanto la asociación de directores de secundaria ADIMAD como el Consejo de directores de primaria y secundaria de Madrid, junto con la FAPA Gines de los Ríos.

Las ventajas de la aerotermia frente al aire acondicionado

Rivas va a dedicar cerca de 1,5 millones a la climatización de cada colegio y algo menos por las escuelas infantiles. El primer contrato para hacerlo, aprobado en diciembre en Junta de Gobierno y que fue adjudicado unos meses después, contempla 14,2 millones de euros de inversión, incluye 15 años de mantenimiento y un plan de trabajo que ya se está ejecutando. El pasado mes de mayo se comenzaron a desconectar las calderas y arrancaron los primeros trabajos previos por las tardes, cuando los alumnos no están en clase.

El grueso de las obras tendrá lugar a partir del 22 de junio, cuando la temporada lectiva haya finalizado. Será entonces cuando haya que tirar cable y tubería, empezando a colocar los conductos de aire y los aparatos exteriores, con el objetivo de que todo quede instalado a 31 de agosto. Las semanas siguientes servirán para ejecutar los últimos acabados, que serían compatibles con las clases, mientras el sistema puede ponerse en funcionamiento. Todo el proyecto incluye además cambiar las luminarias por tecnología LED, con sensor de movimiento y sensor externo de luminosidad, para mejorar aún más la eficiencia.

A partir de septiembre serán palpables las ventajas de este sistema en comparación con otras formas de climatización. Lo primero es que se reducirá de forma significativa la factura energética de cada centro, ya que la aerotermia consume menos kilovatios por hora, reduciendo también la huella de carbono y las emisiones de CO₂ a la atmósfera. “El confort climático en las aulas y la convivencia con el medio ambiente pueden convivir, no es necesario elegir una cosa u otra”, recalcan desde el Ayuntamiento. Esta menor exigencia energética permite ponerlo en marcha con las actuales potencias instaladas en los centros educativos, algo que no sería posible si se instalaran a la vez varios aires acondicionados, por su elevado consumo.

Otra de las cualidades positivas de esta aerotermia instalada en las aulas es que renovará el aire al completo de las estancias cada 14 minutos, lo que se traduce en una atmósfera más saludable. El área de Educación, además, confía en que esta renovación dificulte la transmisión en invierno de enfermedades como catarros o gripe, que se contagian generalmente por vía aérea, lo que redundará en el bienestar de alumnos y profesorado.

La nueva climatización de la que disfrutarán en pocos meses estos nueve centros educativos tiene lugar en un entorno escolar donde previamente se ha trabajado la transición energética tanto desde sus techos, con instalaciones solares para generar energía en todos ellos, como dentro de la actividad habitual de las aulas, con proyectos de ahorro energético como el 50/50, gracias al que las acciones que reducen la factura de la luz generan recursos económicos para inversiones en los propios colegios

Fuente: Diego Casado en eldiario.es

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