La ‘madrina del punk’ recibe otro importante reconocimiento a sus 79 años, por “su impetuosa creatividad que conecta el rock, la poesía simbólica y el espíritu de la cultura con una gran potencia expresiva”, segundo ha indicado el jurado

Patti Smith fue un personaje transgresor y disruptor en la segunda mitad de los años 70, cuando formó parte de la escena protopunk neoyorquina. Ella tenía veinte años, vena de vivir en París y la ciudad era un lugar sucio y muerto; es decir, lleno de posibilidades.
Hoy, 50 años desde la apertura de su disco Caballos, uno de esos trabajos que cambian la historia de la música, ha vuelo a convertir en una voz escuchada e influyente. Patti Smith ha recibido, a los 79 años, el reconocimiento que merece.
La Fundación Princesa de Asturias se une a esa ola de admiración con el premio de las Artes, que se ha dado a conocer este mircoles. Han decidido que merece este precio por “su impetuosa creatividad que conecta el rock, la poesía simbólica y el espíritu de la cultura con una gran potencia expresiva”.
“Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebelión del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, alguna de las clases ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo”, recalca el jurado en su anuncio del galardón.
Inconformista, transgresora e influyente
“Como escritora, ha transmitido una visión política de la vida, compromiso con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias”, recalcan. “Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y siga inspirando a las nuevas generaciones”, añaden.
El jurado ha estado presidente por la coreógrafa María Pagés y la ensayista Estrella de Diego como secretaria. Formaban parte del jurado artistas como la coreógrafa y bailarina Blanca Li, la cantante Christina Rosenvinge, la fotógrafa Isabel Muñoz Villalonga o el actor y director Josep Maria Flotats.
Patti Smith, que ha recibido el apelativo de ‘madrina del punk’, no ha parado de girar en los últimos años, y también de escribir. Su último libro de memorias, Pan de Ángeles, han resonado en las conferencias de 2025, donde vale a esa Nueva York de los 70 junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe, que le hizo sus fotografías más icónicas, Sam Shepard, William Burroughs o Allen Ginsberg. No es su único libro de memorias, su fascinante vida ha sido también alimento para Éramos unos niños (2010), El niño del mono (2020) y El libro de los días (2023). También ha abordado la creación poética en libros como Devoción (2023). Sus poemas pueden leerse en Augurios de inocencia (2024). Todos publicados por Lumen en España, traducidos por Ana Mata Buil.
Fuente: eldiario.es

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