El escritor madrileño Sergio Gonzalo Rodrigo lleva ya casi seis años viviendo en Carabanchel. Quizás quienes son del distrito de toda la vida consideren que no es mucho tiempo, aunque sin duda se ha tratado de seis años muy intensos en los que se puede decir que el autor se enamoró del barrio

Y tal ha sido ese flechazo que le ha llevado a dedicarle un libro, en concreto uno del género de teatro. O mejor dicho tres, porque se trata de tres libros que componen la trilogía titulada Episodios de Carabanchel.
Después de haber vivido en San Fernando de Henares —de donde es originario, y donde creció—, en Boadilla del Monte y en el también barrio madrileño de Argüelles, decidió primero alquilar y después comprar un piso que un tío suyo tenía en Carabanchel, en concreto en el barrio de Vista Alegre. Pronto le resultaron muy atractivos algunos espacios del distrito, en especial los parques como la Pradera de San Isidro y los Jardines de los Palacios de la Finca de Vista Alegre, lugares verdes en los que camina, lee en un banco o se inspira, aunque también los bares y cafeterías del barrio. Fueron esos bares y cafeterías los que, en realidad, le dieron la idea de escribir un libro, en concreto una obra de teatro, centrada en las muchas vivencias, experiencias y anécdotas que tenía cada vez que pasaba un rato en un bar.

Después vinieron las ideas que le llevaron a ampliar el libro, con dos partes más, hasta llegar a formar una trilogía, con vivencias y experiencias en otros espacios cotidianos del distrito. “Carabanchel es un barrio que me ha cautivado”, asegura el autor, “después de venir de Argüelles, que es un barrio mucho más frío, más individualista, donde es muy difícil hablar con el que se sienta en la mesa de al lado en una cafetería, en Carabanchel me encontré con todo lo contrario, con que si no al segundo, al tercer día estás hablando con varias personas con las que has coincidido en un bar. Es un poco como si fuera un pueblo, aunque en pleno Madrid”. También añade “La mezcla de Carabanchel es espectacular; es a la vez tradicional y moderno, castizo y multicultural, campechano y culto, y más ahora que el barrio se está poniendo de moda y están llegando a él galerías de arte, festivales culturales y librerías espectaculares como la Derivas”.
Porque eso, los espacios cotidianos y lo que sucede en ellos (en el primer libro, ya se ha dicho, se desarrollan historias que transcurren en bares y cafeterías del barrio, en el segundo la acción tiene lugar en comercios —en concreto, una peluquería, un locutorio y un gimnasio— mientras que en el tercero todo sucede en transportes públicos, es decir, en el metro, en el autobús o en intercambiadores), es lo que realmente vertebra y articula el contenido de los tres libros. En los tres, tienen lugar historias que podrían calificarse de comedia, aunque en los tres, una lectura sutil sin duda conducirá a darse cuenta de que hay un componente de crítica social, o mejor dicho, de crítica individual, porque no son tanto los defectos de la sociedad lo que se critica, sino más bien defectos individuales que todos los seres humanos (también, sin duda, el autor, como él mismo se encarga de reconocer) tenemos, como son la incoherencia, la banalidad o el egoísmo.
Son por tanto tres libros que permiten pasar ratos divertidos, conocer la esencia de ese barrio con tanta personalidad que es Carabanchel y pensar y reflexionar acerca de algunos de esos defectos que todos tenemos, y que quizás podríamos mejorar. Los libros ya se encuentran en varias librerías del barrio, como la Librería Derivas, la Librería Papelería Aguayo o la papelería Tizas 91, y también es posible adquirirlo en canales habituales de venta como Amazon, Casa del Libro, Fnac o Libritienda.



Fuente: Sergio Gonzalo Rodrigo, colaborador de @carabanchelnet
