El Primero de Mayo no es una fecha cualquiera en el calendario: es memoria de lucha, de dignidad obrera y de organización frente a quienes viven de nuestro trabajo

Nació en las calles, con huelgas, con represión y con conquistas arrancadas a pulso. Y, sin embargo, hoy vuelve a plantearnos una pregunta incómoda: ¿quién representa realmente los intereses de la clase trabajadora?
Frente al sindicalismo institucional que ha asumido la lógica de la concertación permanente, existe otro sindicalismo —combativo, asambleario, independiente— que no ha renunciado a la confrontación cuando es necesaria. Un sindicalismo que no firma retrocesos maquillados de avances, que no se acomoda en despachos ni se distancia de los centros de trabajo. Ese es el sindicalismo que convoca este 1 de mayo en múltiples ciudades, y ese es el que necesita llenar las calles.
Porque sobran razones. La precariedad se ha cronificado: contratos temporales, jornadas parciales impuestas, falsos autónomos. Los salarios pierden poder adquisitivo mientras los beneficios empresariales baten récords. La vivienda se ha convertido en un lujo inalcanzable para amplias capas de la clase trabajadora. Y todo ello en un contexto donde la represión sindical y la criminalización de la protesta siguen presentes.
Ante esta realidad, distintas organizaciones del sindicalismo alternativo han convocado movilizaciones propias. La Confederación General del Trabajo (CGT), con presencia en numerosas ciudades, saldrá a la calle con un discurso claro contra la explotación y por la autogestión. La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) volverá a reivindicar la acción directa y la organización horizontal. La Intersindical —en sus distintas expresiones territoriales— pondrá el acento en la defensa de los derechos laborales y sociales desde una perspectiva de soberanía popular. Solidaridad Obrera, la COS (Coordinadora Obrera Sindical), Cobas y otros sindicatos de base también han convocado también actos y manifestaciones unitarias que buscan recuperar el carácter combativo de la jornada.
En ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla o Bilbao, estas organizaciones recorrerán las calles con consignas que no dejan lugar a ambigüedades: contra la precariedad, contra la pérdida de derechos, contra un modelo económico que nos condena a la inseguridad permanente, contra la guerra imperialista y en solidaridad los pueblos oprimidos. No se trata de una mera liturgia anual, sino de una llamada a reorganizar fuerzas, a reconstruir tejido colectivo y a recuperar la confianza en la lucha.
Acudir a estas manifestaciones no es un gesto simbólico vacío. Es rechazar la resignación que se nos quiere imponer. Es entender que los derechos que hoy existen fueron conquistados, no concedidos, y que pueden perderse si no se defienden. Es también apostar por formas de organización donde la voz de cada trabajador y trabajadora cuenta, donde las decisiones se toman desde abajo y donde la independencia frente a partidos y gobiernos es una condición irrenunciable.
Este 1 de mayo, el sindicalismo alternativo vuelve a salir a la calle. No para celebrar lo que hay, sino para cuestionarlo todo. No para gestionar lo existente, sino para transformarlo.
La historia no la escriben quienes esperan, sino quienes se organizan. Y ese camino empieza, también, en la calle.
Estas son algunas de las muchas convocatorias del sindicalismo alternativo para este 1º de Mayo a las que puedes acudir:


Fuente: kaosenlared.net
