Una vez más lo de Ayuso no es liderazgo sino escenificación del liderazgo, ni tampoco respeto sino apropiación

La propuesta de Isabel Díaz Ayuso de impulsar un funeral de Estado para las víctimas del accidente ferroviario —careciendo de competencia para ello— no es un hecho aislado, sino solo un síntoma más de una forma de hacer política que prioriza la notoriedad sobre la responsabilidad, el gesto sobre la institución y el ruido sobre el respeto.
Una política cada vez más reconocible y próxima al manual trumpista.
Porque, veamos, un funeral de Estado no es un acto simbólico a disposición de cualquier dirigente con proyección mediática, sino una decisión que corresponde solo al Gobierno de la nación, decisión que exige consenso, sobriedad y encaje institucional.
El afán de protagonismo puede ofrecer réditos inmediatos, pero deja un saldo duradero de convivencia erosionada, instituciones debilitadas y una política reducida a ruido
Convertir este acto en una iniciativa unilateral desde una comunidad autónoma, no solo es improcedente sino también una confusión deliberada de competencias que utiliza el duelo como palanca política.
Y es aquí donde aparece el segundo rasgo del problema, consistente en la apropiación del dolor ajeno, ya que el respeto a las víctimas exige discreción, cooperación institucional, y no anuncios que buscan titulares ni desafíos implícitos al Gobierno central.
O dicho de otro modo: cuando el homenaje se formula como un pulso político, deja de ser homenaje para convertirse en pura escenografía.
En esta ocasión Ayuso no ha inventado un patrón nuevo, pues como en el trumpismo, la estrategia es ocupar el centro del debate a base de provocaciones calculadas, simplificaciones y gestos grandilocuentes.
España no necesita imitaciones baratas del trumpismo ni dirigentes que confundan la comunidad que gobiernan con un plató permanente
No importa tanto si la propuesta es viable o si hacerla corresponde a quien la lanza, pues el objetivo es marcar agenda, forzar la reacción del adversario y reforzar la popularidad de un personaje político que vive del conflicto permanente.
Estamos pues ante una incoherencia evidente que invoca al Estado cuando conviene al relato personal, pero lo desacredita cuando estorba. O dicho de otro modo: se exige solemnidad institucional mientras se erosiona el marco institucional. y se apela a la unidad simbólica al tiempo que se practica una política de polarización constante.
En cierto modo es prácticamente el mismo doble juego que convirtió a Trump en un generador incesante de ruido a expensas de victimismo, desafío, ocupación del foco y desprecio por los límites.
Y claro, las consecuencias no pueden ser menores, pues cuando la política se convierte en espectáculo, el resultado es que las instituciones se debilitan, el debate público se empobrece y los problemas reales —sanidad, vivienda, desigualdad— quedan relegados a un segundo o tercer plano, convirtiéndose la ciudadanía en un público cautivo de una función interminable.
Si de verdad Ayuso quisiera honrar a las víctimas, el camino a seguir seria instar al Gobierno competente, colaborar lealmente con él y construir consenso, pues lo contrario solo utiliza el dolor como munición y el Estado como decorado.
Una vez más lo de Ayuso no es liderazgo sino escenificación del liderazgo, ni tampoco respeto sino apropiación.
España no necesita imitaciones baratas del trumpismo ni dirigentes que confundan la comunidad que gobiernan con un plató permanente.
El afán de protagonismo puede ofrecer réditos inmediatos, pero deja un saldo duradero de convivencia erosionada, instituciones debilitadas y una política reducida a ruido. Y ese precio —como el dolor de las víctimas— no debería ponerse nunca al servicio de una ambiciosa carrera política.
Fuente: Alberto Soler Montagud en nuevatribuna.es

Mientras estamos distraÍdos con funerales, venezuelas, etas, entregas de diplomas y medallas… es decir…humo.
NO RECORDAMOS ALGUNAS COSITAS QUE PASAN EN LA COMUNIDAD DE MADRID
Ayuso quiere ser la niña en el bautizo, en la comunión, la novia en la boda y la muerta en el funeral.
— GualterMatao(@Auroraiterum) January 22, 2026
Dice que "a ella no le ha preguntado nadie".
Luego escuchas a @JavierArocaA , y todo encaja. pic.twitter.com/bkNTFc2Lc5 pic.twitter.com/tuDT1p9JOf
Ayuso pide un funeral de Estado religioso en la Almudena,
— (R) (@Ailaxy) January 22, 2026
Primero. ¿Quién es ella para decidir sobre las creencias religiosas o laicas de cada víctima de #Adamuz?
Segundo: aún estamos esperando el funeral por las 7291 víctimas de ancianos que murieron abandonadas en… pic.twitter.com/T3JWuBUWBU
Ya salió la que más tiene que callar: Ayuso ACUSA al Gobierno de IMPONER la LEY DEL SILENCIO por Adamuz
— (@judit_sinhache) January 22, 2026
La misma que VETÓ 8 VECES COMISIONES de INVESTIGACIÓN sobre sus PROTOCOLOS de la VERGÜENZA con #7291 muertos y jamás hizo funeral alguno por ellos ni recibido a las asoc. de… pic.twitter.com/VddzEKw4Bm
No hay que darle más vueltas, esto solo lo puede hacer una persona sin escrúpulos ni sentimientos.
— José Vico (@josevico4) January 22, 2026
Estamos viendo a las personas rotas del accidente del tren y a ella solo se le ocurre asomar la patita para ser el centro de atención.
Un funeral religioso y en Madrid porque a… pic.twitter.com/EjizftUXhY
¿Que por qué no voy al funeral por las víctimas de la dana? pic.twitter.com/jutve8JQ7J
— Isabel Díaz Ayuso, Presidenta cuqui fake (@Idiazaquso) October 28, 2025
