En la edición de Manga Barcelona 2025 los asistentes tuvieron el privilegio de conocer de primera mano a dos de los grandes nombres del manga contemporáneo

En la edición de Manga Barcelona 2025 los asistentes tuvieron el privilegio de conocer de primera mano a dos de los grandes nombres del manga contemporáneo. Separados por apenas una década de edad, pero con personalidades, métodos de trabajo y universos creativos radicalmente opuestos, Tsutomu Takahashi y Gou Tanabe compartieron escenario, charlas y sesiones de firmas, demostrando que el manga es un medio tan amplio como diverso. Estos dos autores podrían definirse como el día y la noche, tanto en su personalidad como forma de trabajar, pero coinciden en una misma pasión: el manga como vehículo de expresión personal y artística.
Tsutomu Takahashi: del costumbrismo a los personajes llevados al límite
Takahashi (Tokio, 1965) es considerado uno de los mangakas más versátiles del panorama actual. Su visita a Manga Barcelona supuso su primer contacto con el público español, donde presentó sus dos series actuales publicada en España con Norma Editorial: Jumbo Max y Guitar Shop Rosie, gracias al apoyo de Shogakukan, VIZ Media y la propia editorial.
Takahashi supo que quería ser mangaka desde los seis años, creció leyendo los grandes títulos de la edad dorada del manga y apoyado por un padre que nunca puso límites a su curiosidad lectora. Debutó profesionalmente en 1989 con Jiraishin (El Rayo), publicado en la revista Afternoon de Kodansha, una historia de investigación marcada por la violencia y el realismo crudo que se serializó hasta 1999 y que más tarde tendría secuela con Jiraishin Diablo en 2008.
A lo largo de su carrera ha firmado títulos tan diversos como Alive, Black Box, Neun, Sidooh, Detonation Island, Sky High o Reverberation, alternando series largas, obras de duración media y tomos únicos.
Su estilo es realista, expresivo y profundamente humano, con una fuerte carga psicológica. Takahashi explora la mente de personajes expuestos a situaciones extremas, violentas o moralmente ambiguas, ya sea en thrillers urbanos, relatos históricos ambientados en el Japón feudal o narraciones situadas en la Segunda Guerra Mundial y el nazismo. Yakuzas, samuráis, deportistas, traficantes, bandas juveniles, moteros bosozoku o melómanos forman parte de su imaginario.
Curiosamente, el autor se muestra sorprendido de que en Europa se perciba su obra como especialmente oscura, cuando el cree que sus personajes sencillamente se encuentran expuestos a situaciones complejas. Sorprende que ante la mente creadora de escenas de impacto y violencia hay una persona afable y sociable, algo que dejó claro durante las ruedas de prensa del salón con su gran sentido del humor y simpatía.
Un pasado rebelde como bosozoku y fan del rock & roll
Su obra más personal es Detonation Island, un retrato directo de su juventud rebelde como miembro de una banda bosozoku, una subcultura juvenil japonesa surgida en los años 50, con motocicletas ruidosas y tuneadas con tubos de escape largos (takeyari), nacidas como respuesta a la rigidez de la sociedad japonesa y buscando provocar y mostrar rebeldía, conduciendo de forma imprudente en grupos, algo que quedó reflejado en Akira de Katshuhiro Otomo.
En su banda de motoristas formada por seis buenos amigos, fallecieron dos de sus amigos, y esas muertes quedaron reflejadas en el manga, que funciona también como homenaje. Durante años evitó tratar ese episodio, hasta que decidió convertirlo en relato gráfico.
Tras esa etapa llegó su el momento de explorar la música, a través del rock y las guitarras eléctricas, entre 1982 al 85, haciendo un parón en el manga. Y ahora de esta pasión surgió la influencia central de Guitar Shop Rosie, una obra costumbrista y melómana protagonizada por dos hermanos, fans de AC/DC, que regentan una tienda de guitarras. Cada capítulo es auto conclusivo y narra la historia de un instrumento y su propietario, reflejando la vida cotidiana japonesa, ya que se inspira en tiendas de reparación de instrumentos musicales que el mismo conoce.

El método pendular
Los mangakas con tablas pueden llegar a estar publicando hasta tres series en paralelo. Actualmente trabaja en paralelo en Jumbo Max y Guitar Shop Rosie, dos series de naturaleza opuesta. Este “movimiento pendular” entre la primera que es más compleja, ya que el guion va evolucionando mientras la historia avanza y la segunda es la más ligero, ya que sus capítulos que siempre siguen la misma pauta con la llegada de una guitarra para reparar y conocer el vínculo con su dueño, esto le permite mantener la creatividad y reducir el desgaste mental.
En el caso de Jumbo Max donde el protagonista es un hombre casado, normal y corriente, un antihéroe poco atractivo y con disfunción eréctil, antes de escribir contactó con amigos farmacéuticos para conocer previamente como fabricar una droga contra la impotencia masculina.
Su proceso es intenso y exigente, habituado a cumplir con plazos muy ajustados, con cierta frustración, estrés creativo y la presión de saber que lo dibujado en dos semanas ya está publicado. Takahashi reconoce haber sufrido bloqueos y parálisis creativas, sobre todo en la época en que sus publicaciones mensuales pasaron a ser semanales, un reto que aceptó con Tetsuwan girl, una historia de beisbol femenina, con tensión racial y social en la época de postguerra en Japón. Las entregas semanales y quincenales suponen para los dibujantes tener que rebajar el nivel de exigencia en las ilustraciones, tener menos opciones para modificaciones y tener muy clara la trama. Su solución ante esta presión es simple pero efectiva: descansar, dormir y volver al dibujo con otra mirada.
Su obra más complicada en todo el proceso ha sido Sidooh, que sucede durante el periodo Edo, durante el periodo convulso y violento de mediados del siglo XIX, con dos jóvenes hermanos que deben sobrevivir. Una historia de samuráis, con la dificultad de encontrar fotografías y material gráfico sobre atuendo, abalorios y otros detalles.
Actualmente trabaja con una cadencia mensual y su lucha actual no es el estrés sino la tentación de querer terminar una viñeta o página demasiado rápido para avanzar, como evitar dibujar un fondo con más detalles.
Su rutina comienza de madrugada, entre las cinco y las seis, con un paseo matinal junto a sus cuatro perros antes de sentarse a dibujar. Y a pesar de tener familia es un trabajo solitario, marcada por largas horas frente a la mesa, donde estirar las piernas se vuelve una necesidad física y mental.
Su modo de trabajo tradicional empieza con ponerse su muñequera como quien ficha en una fábrica, plasma sus ideas en el papel planificando las viñetas y composición, Concibe el manga siempre en formato papel, prestando especial atención a la doble página, su estructura se basa en una estudiada composición de viñetas, el ritmo narrativo y la colocación de los bocadillos. Para él, una buena narración gráfica guía al lector, crea tensión y deja siempre expectativa en la última viñeta.
Cree que la fuente de inspiración siempre nace de las propias experiencias, y que todos tenemos vivencias y dramas que nos han marcado, por lo que no hay nadie que no tenga una buena historia.

Gou Tanabe: el arquitecto del horror cósmico
Tanabe (Tokio, 1975) es, hoy en día, el gran referente mundial como ilustrador en la adaptación al manga del universo de H. P. Lovecraft. Su presencia en Manga Barcelona 2025 sirvió para repasar una trayectoria de más de veinte años dedicada al terror psicológico y al horror cósmico.
Fue un niño que creció bajo el imaginario de los kaijus, ahora ilustra la inmensidad de seres monstruosos, entidades ancestrales del universo y otros planos que amenazan con destruir la humanidad.
Sus primeros trabajos como ilustrador aparecieron en revistas, y su primer gran reconocimiento llegó con Sunakichi (2003), galardonada con el Premio Especial del Jurado en los Premios Shiki de Afternoon. Posteriormente comenzó a colaborar con la revista Comic Beam, donde desarrolló relatos de atmósferas opresivas y oscuras.
Allí surgieron títulos como Outsider y otras historias (2002) su primera adaptación de Lovecraft junto a relatos de otros escritores, Kasane (2006), Maken (2009), Genius Loci (2010), Mr. Nobody (2012) o Isekai no Shikisai (2015) entre otras, consolidando un estilo visual propio.
Llama la atención que su estilo de mangas se asemeja a las grandes novelas gráficas europeas, aunque el autor reconoce que no tiene demasiado conocimiento de ilustradores occidentales. Para empaparse de la escritura del género leyó grandes autores clásicos de terror como Poe o Lovecraft, y también se declara fan de Stephen King aunque a él lo sigue a través de las versiones cinematográficas de sus obras.
Lovecraft y el terror visual
Aunque El extraño (Outsider) fue su primera adaptación de Lovecraft, no ha llegado a España hasta este 2025. Paradójicamente, Tanabe lleva más de una década ilustrando los mitos de Cthulhu y se ha convertido en una especie de ilustrador oficial de la obra de Lovecraft, comparable a lo que Alan Lee y John Howe fueron para Tolkien, consiguiendo plasmar la locura y el horror con maestría, como si fuera un alma gemela del autor de Providence. En España estos títulos se publican de mano de Planeta comics bajo la colección Biblioteca Gou Tanabe: El horror de Dunwich, En la noche de los tiempos, El morador de las Tinieblas, La llamada de Chtulhu, La sombra sobre Innsmouth, El color que cayó del cielo y Las Montañas de la Locura.
De hecho, gracias a estos mangas ha acercado a un publico de lectores más jóvenes a conocer a la figura del autor creador de los Mitos de Cthulhu, y a la vez ha plasmado en imágenes, a veces difíciles de recrear, sorprendiendo a los lectores más fieles a Lovecraft.

Su estilo se caracteriza por el trazo minucioso, el uso intensivo de manchas negras, atmósferas densas y opresivas y un horror que se construye siempre desde el punto de vista del personaje, por lo que muchas viñetas funcionan como la propia mirada del narrador, y las manchas negras simulan incluso los ojos cerrados por el terror indescriptible. Siempre destaca que le interesa poner énfasis en el punto de vista del personaje.
Su estructura de trabajo es compleja, y los pasos previos son fundamentales, trabajando tanto en digital como con ilustración tradicional, y apoyándose en fotografías, películas y maquetas. Tanabe siempre usa la misma metodología, primero lee cuidadosamente la obra original junto a su editor para tener una idea general. Luego lee una parte del libro, y empieza con la documentación a través de fotografías de comida, animales muertos, paisajes, también crea composiciones en 3D y desarrolla el storyboard de forma digital junto a su editor. Utiliza herramientas digitales como Photoshop para el borrador, que posteriormente imprime y sobre este dibuja de forma tradicional con rotuladores calibrados muy finos sobre papel Kent. Una vez tiene los dibujos los escanea y digitalmente van añadiendo correcciones, perfeccionando el dibujo y añadiendo las tramas.
Entrega habitualmente 32 páginas mensuales, siendo un trabajo que funciona por fases y releyendo los diferentes capítulos. Suele tener tres versiones para las entregas que revisa con su editor para tener el visto bueno, trabajando como equipo, para decidir que partes acortar o que elementos resaltar.
Para sentir el horror y poder plasmarlo al dibujo el busca sensaciones que puede percibir al adentrarse en algún bosque al atardecer, como hizo cuando preparaba El Sabueso o estar horas solo en algún pueblo abandonado y en ruinas, observando y haciendo fotografías, para adaptar La sombra sobre Innsmouth. Otra fuente que toma como referencia para dibujar son las películas, es muy cinéfilo, y los filmes que suceden en la misma época que los relatos le sirven para empaparse de ideas.
Puede dar forma a espacios, seres y miedos que nacieron en parte con las fobias del autor de Providence, con talasofobia o miedo al mar y a sus criaturas, como la claustro-agorofobia o miedo a espacios cerrados muy grandes.
Sus monstruos, aunque irreales, son naturalistas, inspirados en el cine y en criaturas reales, buscando una sensación visceral, inspirándose a través de fotografías de ojos de un atún que se prepara para comer, o las extremidades de un pulpo para ilustrar los tentáculos de Chtulhu y otros seres, por lo que un ser ficticio que nos puede parecer real aun es más terrorifico.
Hay mucho body horror en su obra, sobre todo en sus transmutaciones, algo que Lovecraft vivió bajo su propio sufrimiento por la dismorfia corporal que sufrió, creada por su controladora madre. También le atrae el hecho que algunos de los protagonistas desconocen que tal vez no son totalmente humanos.
Un hombre reservado y tímido, en las entrevistas es reflexivo y cuidadoso en las respuestas y suele ir acompañado de su editor Hayato Shimizy, no le agradan las multitudes. En su ocio disfruta de las películas y de los videojuegos, aunque evita los de terror porque pierde fácilmente. Para él, tanto el horror cósmico como la locura humana son igualmente perturbadores y desea seguir ilustrando más relatos lovecraftianos.
Tanabe confesó en Barcelona su admiración por Gaudí, estableciendo un paralelismo entre el arquitecto catalán y Lovecraft, ya que ambos exploran la relación entre la inmensidad del universo ante la pequeñez humana. Gaudí lo hace desde la luz y Lovecraft, desde la sombra, recordando que el escritor sentía esofobia, que es miedo a la luz diurna, por lo que siempre prefirió vivir en la penumbra.
Fuente: Mónica Grau Seto | @monmislilith en nuevatribuna.es

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