Madrid se moviliza frente a la Embajada de Estados Unidos para denunciar la agresión a Venezuela del presidente golpista yankee | FotoVídeoGalería

Bajo el lema ‘Por la Paz y la Soberanía de los Pueblos’, la movilización ha condenado la agresión imperialista de Estados Unidos contra Venezuela

Concentración frente a la Embajada de Estados Unidos en Madrid / Carlos Hernández / tercerainformacion.es

Miles de personas se han dado cita frente a la Embajada de Estados Unidos en Madrid para denunciar la agresión unilateral de Washington a Venezuela, con el bombardeo de la madrugada de este sábado y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores.

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Convocados de urgencia por la Plataforma contra la OTAN y las Bases con menos de 24 horas de antelación ante las noticias de los acontecimientos en el país sudamericano, la concentración frente a la máxima representación estadounidense en suelo español ha arrancado sobre las 11 y media de la mañana. A los pocos minutos, la calle Serrano se encontraba saturada de personas movilizadas en solidaridad con Venezuela y condena a la acción militar unilateral de Estados Unidos.

Foto de @mainouv en kaosenlared.net

Bajo el lema ‘Por la Paz y la Soberanía de los Pueblos’, la movilización ha condenado la agresión imperialista, con cánticos como «OTAN no, bases fuera», «esa embajada está ensangrentada» o «fuera yankees de América Latina».

En el manifiesto, leído durante la concentración, se ha cargado contra la acción del Gobierno de Donald Trump, denunciando la violación de cualquier principio de legalidad internacional que aún permaneciese, pero también contra el comportamiento de Estados Unidos a lo largo de la historia, señalando que la acción contra Venezuela «muestra una vez más la esencia depredadora y criminal del imperialismo yankee».

Foto de @mainouv en kaosenlared.net

Además, se ha apuntado a los objetivos explicitados por el propio Donald Trump de hacerse con el control de las reservas naturales del país sudamericano, apuntando que «el objetivo es robar a mano armada recursos».

Frente a esto, se ha reclamado la organización de la población civil y la clase trabajadora a nivel mundial, para «levantar bien alto la bandera de la solidaridad internacionalista».

Enrique Santiago: «El siguiente objetivo va a ser Groenlandia, o Canadá, o Colombia o Panamá»

La movilización ha contado con la asistencia de varios representantes institucionales, entre ellos el secretario general del PCE y diputado de IU, Enrique Santiago, o la secretaria general de Podemo, Ione Belarra.

Foto de @mainouv en kaosenlared.net

Santiago ha criticado la falta de contundencia de los países de la UE, incluida España, a la hora de condenar la «tremenda violación del derecho internacional» perpetrada por EE.UU. en Venezuela, también con la toma como rehén de un jefe de estado en ejercicio.

El secretario general del PCE ha destacado que si Estados Unidos sabe que puede actuar con total impunidad, «no cabe duda de que el siguiente objetivo va a ser Groenlandia, o Canadá, o Colombia o Panamá».

Foto de @mainouv en kaosenlared.net

Por su parte, Belarra ha calificado el accionar de Estados Unidos como «terrorismo de estado», asegurando que el principal terrorista es «Donald Trump». «Está agrediendo continuamente a todos los países del mundo y constituye la mayor amenaza a la seguridad de nuestros pueblos», ha asegurado la secretaria general de Podemos.

La líder de la formación morada ha reclamado la ruptura de todas las relaciones internacionales con Estados Unidos ante «la deriva internacional en la que se está imponiendo la ley del más fuerte».

Fuente: tercerainformacion.es

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Fuente: Fernando Luengo en lamarea.com

Trump, un golpista

“Trump y su camarilla no están solos, no estamos ante un pequeño grupo de alocados políticos; cuentan con una sólida base social que los respalda y que espera obtener, que ya está obteniendo, sustanciales beneficios de las políticas trumpistas”, escribe el economista Fernando Luengo

Donald Trump, flanqueado por sus hombres de confianza en la operación contra el gobierno de Maduro / RTVE

¿Preocupación de la administración Trump por las redes del narcotráfico que canalizan la droga hacia Estados Unidos? NINGUNA. Todo ha sido una coartada, una cortina de humo, destinada a preparar el terreno, a crear las condiciones políticas y de opinión pública para la operación militar de Venezuela. Invocar el fentanilo, la cocaína u otras sustancias tan sólo es una excusa para la justificar la invasión de este país, tomada ya hace tiempo; más aún, con ese mismo pretexto, se podrían justificar en el futuro operaciones militares en Colombia y México, países que cuentan con gobiernos que abiertamente cuestionan la conducta imperialista de la administración estadounidense. Todo ello conforme a la doctrina Monroe, reivindicada por Trump, que considera a Latinoamérica como su zona de influencia, su “patio trasero”.

¿Tiene esta operación algo que ver con el “totalitarismo” existente en Venezuela, con las disputas surgidas a raíz de las últimas elecciones celebradas en el país? NADA, otra cortina de humo. De hecho, no sólo la preocupación de Estados Unidos por la limpieza democrática de los procesos electorales es de hecho inexistente, sino que resulta un sarcasmo que el respeto por esos procesos lo reivindique un país que en los últimos 30 años ha promovido o bien ha organizado directamente un buen número de golpes de estado.

Un país que protagonizó la invasión de Iraq, provocando decenas de miles de muertes y la desestabilización de la región, a sabiendas de que carecía de armas nucleares (por cierto con el beneplácito, entre otros, de José María Aznar, político que, si la palabra justicia tuviera algún valor, tendría que haber sido llevado a la Corte Penal Internacional); un país que ahora soporta económica y militarmente regímenes criminales que vulneran de manera sistemática los derechos humanos (Yemen, Arabia Saudí…); un país, en fin, que sostiene militar y económicamente al gobierno genocida de Israel… por citar algunos ejemplos de la “preocupación” de Estados Unidos por los derechos humanos.

¿Cuál es entonces el quid de la cuestión? Está meridianamente claro. Hacerse con las enormes reservas de petróleo existentes en territorio venezolano, las mayores del mundo conocidas, con un enorme potencial de extracción y comercialización; ese ha sido el primer y más importante objetivo del bombardeo y de la intervención militar estadounidense. El mismo Trump, con la obscenidad que le caracteriza, lo ha señalado: las empresas petroleras de Estados Unidos se harán cargo inmediatamente de este enclave estratégico (por cierto, pieza clave en la disputa económica con China en la región).

Una política respaldada por los oligarcas de EE. UU.

Pero, por importante que sea esta cuestión, no se trata sólo de hacerse con el petróleo de Venezuela. El acceso a recursos estratégicos –energía, minerales y tierras raras-, además de ser clave para el propio sector militar, lo es asimismo para la consolidación y expansión de las industrias tecnológicas, que los utilizan masivamente; en consecuencia, necesitan garantizar la oferta y controlar los mercados y las rutas de suministro de esos insumos.

Es en ese contexto donde hay que situar la agresiva e intervencionista política exterior de Estados Unidos; una política respaldada por los oligarcas del país, los poderosos e influyentes milmillonarios, los dueños de las grandes firmas tecnológicas y de las redes que los sostienen; Trump y su camarilla no están solos, no estamos ante un pequeño grupo de alocados políticos; cuentan con una sólida base social que los respalda y que espera obtener, que ya está obteniendo, sustanciales beneficios de las políticas trumpistas.

¿Cómo están respondiendo las instituciones globales a esta flagrante violación del derecho internacional? Una condena formal, como mucho, que de hecho sanciona el nuevo statu quo, y a pasar página. ¿Y las europeas? Me temo que el pronunciamiento de estas repartirá culpas, leves hacia Estados Unidos, y contundentes en lo concerniente al régimen venezolano, justificando en la práctica la intervención militar.

La cuestión tiene su importancia, porque, de hecho, la inacción y el descrédito de las instituciones globales y regionales (y la retirada de Estados Unidos de diferentes instituciones multilaterales) es una pieza clave del unilateralismo practicado por este país, política para la que no hay líneas rojas y que es una de las victorias del neofascismo a escala global.

Con la información disponible cuando escribo estas líneas, ya es evidente la implicación, a diferentes niveles, de la oposición venezolana al gobierno de Nicolás Maduro. Habrá que ver en los próximos días cómo se articulan los diferentes actores en presencia, tanto los que apoyan la invasión como los que han sostenido el régimen.

Un último comentario para recordar las llamadas a la invasión estadounidense realizadas desde hace tiempo por parte de la Maria Corina Machado -a la que, para vergüenza de la institución que lo concede, recientemente se le ha otorgado el premio nobel de la paz- y su ofrecimiento a tomar el poder de manera inmediata.

Fuente: Fernando Luengo en lamarea.com

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Vídeo de Javier Romero en Kaosenlared

El presidente del PP, Núñez Feijóo celebra la salida del poder de Maduro, acusado por narcotráfico y… perdón, esta no es la imagen que queríamos mostrarles.

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— Gerardo Tecé (@gerardotece.bsky.social) 3 de enero de 2026, 22:24
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