BEAT: viaje al pasado o al rock progresivo de la banda ochentera de King Crimson

Una banda que, desde su debut en 2024, han conquistado los escenarios, como quedó plasmado en esa grabación titulada Beat Live In Los Ángeles

En 2024, la idea que rondó por la mente de Adrian Belew durante mucho tiempo, se hizo realidad. Así fue cómo nació BEAT, el grupo de rock progresivo que buscaba reinterpretar en vivo la música de los ochenta de King Crimson

::Pasa en Carabanchel::

Se trataba de mantener viva la llama de aquella época. Lo que salió, al final, fue una clase magistral de King Crimson, reviviendo su música pero con una nueva impronta. Allí teníamos al citado Adrian Belew, una voz y una guitarra que venían del grupo original de King Crimson; a Toni Levin, que era muchas cosas, además de ser un bajo que procedía del mismo grupo; y a Steve Vai, guitarra, y Danny Carey, batería, ambos procedentes de Tool

El propósito inicial fue planificar una gira tocando específicamente los temas de aquellos tres míticos álbumes: Discipline (1981), Beat (1982) y Three of a Perfect Pair (1984). Es más…, y con la total aprobación del fundador: Robert Fripp. Como decimos, la nueva formación era difícil de olvidar, ya que reunía a dos exmiembros esenciales de King Crimson, que son Adrian Belew y Tony Levin, con un virtuoso a la guitarra como lo era Steve Vai, a lo que añadir la potencia rítmica de la batería de Danny Carey, del grupo Tool. Una banda que, desde su debut en 2024, han conquistado los escenarios, como quedó plasmado en esa grabación titulada Beat Live In Los Ángeles.

King Crimson fue una formación fundada en Londres en el año 1969 y considerada la pionera y el pilar fundamental del rock progresivo, más allá de sus constantes mutaciones, tanto sonoras como de cambios de estilo. Pero duró poco. Entre 1970 y 1971, el grupo vivió una etapa marcada por la inestabilidad y los continuos cambios. En 1972, alcanzó su mayor solidez, desarrollando un sonido que fusionó el rock, la música clásica y el jazz, hasta su disolución en 1974. Fue allá por 1981, cuando resurgió de nuevo, pero con una propuesta radicalmente distinta. Aquella etapa estuvo liderada por Robert Fripp, junto a Belew, Levin y Bill Bruford. Un ciclo que se cerró en 1984 (una etapa conocida como el “gamelán rock”), al que le siguieron otros intentos, otros regresos, como el de 1994, con Thrak o en 2000, con The Construkction Of Ligth, o en 2003, con The Power To Believe. Digamos que, la última etapa activa de King Crimson, comenzó en 2014. 

Cuando hablamos de BEAT, lo que sí queda, no es solo el legado, sino la trayectoria individual de los músicos que la integran, que es una trayectoria incuestionable. Porque al hablar de ellos nos referimos a la crema de la música contemporánea, reunida en un proyecto muy atractivo, y no solo por la celebración de aquel pasado musical, sino por las intenciones de crear un material nuevo en sus conciertos. De hecho el grupo ya tiene cerradas las fechas de su próxima gira europea. En España han sido confirmadas tres fechas: el 26 de junio en Madrid, el 27 en Bilbao y el 28 en Barcelona. Seguro que saltarán chispas. 

En realidad la banda era un tributo u homenaje a tres discos en concreto, que eran la pieza clave. Es más, tanto Bellew como Levin decidieron llamarla BEAT igual que el álbum de 1982, y reclutaron a Danny Carey para que ocupara el puesto de Bill Bruford y a Steve Vai a la guitarra, uno de los pocos instrumentistas que podría hacer el trabajo de Robert Fripp, que fue el que, en su día, asumió los postulados de la new wave, sin abandonar su aspecto progresivo, y que optó por mantener a Bill Bruford, que había estado con Yes hasta 1973, reclutando también a Adrian Belew, que había tocado con Frank Zappa, David Bowie, Talking Heads…, y sacando a Tony Levin de la banda de acompañamiento de Peter Gabriel y John Lennon. Con esta formación y el cambio radical de sonido, que lo aportó Belew, que también se encargó de la totalidad de las letras, se editaron tres discos, tres joyas que conforman el background de la gira: Discipline, Beat y Three Of A Perfect Pair. En un comunicado, Steve Vai, declaró: -“Esta música resuena profundamente en mí. Adrian, Tony y Danny son unos músicos únicos y con una visión del mundo para presentar ricas complejidades musicales… Estoy ansioso por explorar esas mentes a tiempo real y sobre el escenario”. 

Llegados a este punto, todo nos hace retroceder y volver a Robert Fripp, el guitarrista y el cacique de aquella banda, King Crimson, que, después de reclutar a Belew y a Levin, ya en el primer ensayo, donde también estaba Bill Brudord, habla con ellos y llegan al mismo punto: que aquello no un proyecto, sino el futuro de una nueva banda. Robert, tras un paréntesis de siete años, les hizo volver al grupo para fantasear con Discipline, al que le sucedió Beat, el segundo tema, al que le añadieron incluso una pizca de pop hermético, y finalizando con aquel maravilloso desenlace que no era otro que Three of a Perfect Pair, que se formó haciendo una síntesis de aquel período de entrenamiento rítmico y de armonías exigentes. Y lo que se espera ahora de ese grupo, de BEAT, es que, si Belew, que había hecho gala de algunos paisajes sonoros excepcionales, vuelve a ser el que era, después de todo lo que había recopilado esos años, pues esperaban que su guitarra sonara como nunca, que se escucharan berrinches de elefantes o de rinocerontes… Y que si Vai punteaba el mástil de su viola y abría el calidoscopio de texturas, aquello sería impresionante… Y que si Levin peleaba con su Chapman stick, inflando, si cabe, aún más su universo de matices., el concierto sería apoteósico. Y eso esperaban… Y tener al público al borde del orgasmo, que, al final, fue lo que sucedió en la segunda parte de uno de los conciertos de la banda, pues, al regresar al escenario para el bis, tocaron Red en homenaje a Fripp y al desaparecido bajista de John Wetton. Aquello no se podía olvidar tan rápido…

Nadie hubiera podido adivinar que la sorprendente música que venía en aquel álbum, Discipline, un disco lanzado después de RED, que fue le álbum de disolución del grupo en 1974, estaba lleno de una música extrovertida, explosiva, llena de humor, funky, y rítmicamente obsesiva. Aquel King Crimson sonaba diferente, las voces, el entramado rítmico, las letras, las guitarras, en manos de Fripp, pero sobre todo en manos de Adrian Belew, un “segundo” guitarrista salido de las filas de Talking Heads, que no tenía nada de segundo. Ambos se habían conocido en el club Botton Line de Nueva York durante el estreno de la obra de Steve Reich. Es paradójico que una banda que fue la insignia del rock progresivo británico hoy sea objeto de estudio de cuatro norteamericanos. En 2019, Belew uso las redes sociales para arrojar más luz sobre el proyecto, pues BEAT llevaba ya más de cinco años planeándose. En una entrevista con el músico, compositor, ingeniero de sonido y productos Rick Beato, los miembros dieron todos los detalles del proyecto y conversaron con él. Habían llamado a Fripp para explicarle el plan. Él no quiso involucrarse pero les dio su apoyo. También llamaron a Bill Bruford y les dio su bendición. Y así fue cómo BEAT logró actuar en 2024 en el Movistar Arena de Buenos Aires. El concierto comenzó con Neurótica, una canción que alude a la ciudad trasnochada, a la jungla de la fauna nocturna, de caminantes revolviendo los cubos de basura, de las sensaciones que se producen en las calles, camino del concierto. Aquel hedor y el ruido, las sirenas, el caos urbano…, del álbum de 1982 de King Crimson, estaban presentes en la cita. BEAT era un engranaje perfecto, Esos tipos se estaban divirtiendo sobre el escenario. Solo había que ver a Belew con su sonrisa, o el swing de Vai, que no dejaba de moverse, como si bailara con una pareja invisible. Y entre todo esto, aparecían los dedos de Tony Levin, que son como tentáculos, y la velocidad de Steve Vai, esos sonidos metálicos… Era un desafío pero estaban felices tocando. El público argentino estaba encantado. 

LOS MÚSICOS: 

TONY LEVIN

Hablar de Tony Levin es hablar de bajos, pero también de un compositor, escritor, fotógrafo y organizador del propio sello discográfico a través de Internet, que a lo largo de su vida compartió giras con artistas tan diversos como Peter Gabriel, King Crimson, Paul Simon, David Bowie y John Lennon, con el que era muy fácil trabajar. Pocos músicos de este planeta son como el bajista Tony Levin. Dueño de una técnica única bautizada “funky-fingers”, desde 1976, ha sido el principal ejecutor del Chapman Stick, un bajo de diez o doce cuerdas en forma de una estaca de madera.

Tiene un álbum reciente, Bringing it down to the Bass, que viene a ser toda una cátedra de bajo, además de 16 páginas de retratos fotográficos, publicado en septiembre del 2024. Se trata de su primer trabajo como solista desde aquel Stick Man de 2007. Salvo un puñado de temas suyos, el resto fueron concebidos con sus compañeros de turno. Es una muestra más de este genio llamado Tony Levin, capaz de crear música, de ejecutar sus instrumentos y de conectarse con los colegas adecuados para llevar a cabo lo que propone su mente, tan creativa. 

Nació en Boston, Massachusetts, en 1946, y a los 10 años empezó con la música tocando el bajo. En secundaria, optó por la tuba. También creó un cuarteto. Tocaba principalmente clásica. En 1970 fundó una banda llamada Aha y, al mismo tiempo, comenzó a trabajar como músico de sesión. A finales de ese año, formó parte de la banda de Peter Gabriel. En 1978 se mudó a Nueva York para pasar a formar parte de otra banda: L´Image. En ella estaban su viejo amigo Steve Gadd, Mike Mainieri y Warren Berhardt. La banda se disolvió, pero Levin se quedó en Woodstock, donde aún vive. 

Músicos inquietos y talentosos como él, no abundan. Puede que su primera participación en una sesión de grabación fuera por 1968 con Gap Mangione y después con su hermano Chuck, o con Jean Pierre Ferland en su álbum Jeaune, una referencia muy importante al movimiento político que buscaba oficializar el idioma francés en Quèbec. 

En los 80 fue el bajista de Double Fantasy de John Lenon, llegando a tocar con Pink Floyd, Gary Burton, James Taylor, Judy Collins, Dire Straits, Peter Frampton…, y una larga lista de músicos y grupos de la época, hasta llegar a 1984, cuando lanzó Road Photos, una colección de fotos en blanco y negro que él mismo tomaba en las giras con Crimson, Peter Gabriel, Paul Simon… En 1991, acompañó a Richie Sambora (guitarrista de Bon Jovi) en la gira del álbum Stranger in This Town. En 2004, fue reclutado nuevamente por Robert Fripp. Se dieron solo 10 conciertos. Fue una etapa muy corta. Pero, realmente ¿Qué es lo que hace un bajo? Según Tony Levin, cuando se lo preguntan, no sabe qué contestar, ya que todo lo que sabe lo basa en su propia experiencia. No se siente un profesor y tampoco conoce los problemas de los jóvenes bajistas. Y si hubiera una respuesta todo estaría en la música, porque para tocar y que aquello salga hay que ser musical, sin importar demasiado cuál sea el instrumento. Puedes llegar a ser técnicamente impecable y rápido, pero no es solo eso lo que necesita un buen bajista. Un comienzo siempre es escuchar buena música. Por ejemplo, para él fue muy importante su infancia. Él creció escuchando el bajo de Peter Pettiford, cuya ejecución tuvo alguna influencia que otra en la forma en la que llegó a tocar el bajo a la hora de hacer rock. En el colegio también estuvo al lado de Steve Gadd, que al fin y al cabo le enseño el tiempo del jazz. O cuando tocó con Chuck Mangione.., aquella maravillosa melodía que ejecutaba en su trompeta… Todo esto fueron grandes aprendizajes en su vida. No hay reglas; lo que hay son proyectos y muchas ilusiones de las que formar parte. Y sobre todo…, divertirse tocando. Así es como piensa este bajista de Boston, que vive en Woodstock.

DANNY CAREY

Nacido en Paola, Kansas, en 1961, se dio a conocer como batería de la banda de rock metal progresivo Tooly fue considerado por la revista Rolling Stone como uno de los mejores de todos los tiempos. Desde joven, le dio por la percusión. Tocaba jazz mientras asistía al colegio, en tanto ampliaba sus estudios de percusión, así como de geometría, ciencia y metafísica. Estudio “tabla” con el músico indio Aloke Dutta. Su popularidad se debe a la cantidad de sonidos y patronos rítmicos que es capaz de conseguir.

Su estilo está ligado a las técnica de meditación y relajación que practica. Y, aunque no pertenece a ninguna escuela filosófica o religión, tiene cierto gusto por lo oculto, como demuestran las portadas de sus discos o las ilustraciones de los bombos de su batería, que corresponden a los símbolos utilizados por la secta Thelema a la cual perteneció uno de los ocultistas más famosos del siglo XX, Aleister Crowley. Señalar también su afición al baloncesto. Mucha veces, suele llevar camisetas de la NBA en sus conciertos en vivo. 

En 1990, tras conocer al cantante Maynard James Keenan, se unió a la banda Tool, el grupo de Los Ángeles, llegando a ser su legendario batería, donde traspasó los límites con sus ritmos complejos y sus compases. A caballo entre el metal y el rock experimental, a lo que sumar algunos otros aspectos musicales particulares difíciles de definir, Tool atrajo a todo un espectro de aficionados al rock´n´roll. Convertidos ya en 1996 en una sensación del metal alternativo son su segundo álbum, Aenima, desarrollaron fuertes elementos narrativos para acompañar su música, combinando canciones con arte visual, fuerte mensajes, a veces con letras controvertidas y vídeos escalofriantes. A lo largo de su carrera, no se comprometieron con la calidad de su trabajo y se negaron a adoptar el dogma que les marcaba la industria musical. Desde 1990 hasta el 2019 solo han publicado cinco álbumes. El guitarrista Adam Jones, con experiencia como diseñador de efectos especiales en la industria cinematográfica, fue el encargado del impacto visual de los vídeos, creando a veces obra maestras. En este sentido, Danny Carey era el batería perfecto `para un proyecto muy poco ortodoxo. Su forma de tocar la batería era como una especie de ritual místico, fluido y dinámico, puesto que, lo que le diferenciaba de los demás baterías de rock, era su experiencia en las bandas de jazz, así como su curiosidad en la manera de utilizar los pies, es decir, el juego de los pies a la hora de tocar. Es un verdadero fans de los tambores Sonor. Suele utilizar cajas de 14” x 8”, que son mejores si son de cobre, mientras que él prefiere los bombos 22” x 18”, tocados con doble pedal. Todo su set está afinado generalmente en Re. En conclusión, Danny es una gran fuente de inspiración para cualquier batería. 

Ha hecho hasta una batería impulsada por una bicicleta. Es un músico muy intuitivo. Por eso suele prescindir del metrónomo. Los músicos de la banda acuerdan un tempo y se guían por la conexión que hay entre ellos, por esa energía natural que hace que la música respire y vibre: -“Vamos a una sala grande para grabar… O a un sitio como Ocean Way…, un lugar con micrófonos de primera categoría y una sala grande, preciosa… Nuestro objetivo es grabar las pistas de la batería y tocar todos juntos. Empezamos y vamos marcando el ritmo mentalmente. En cuanto doy la señal, comenzamos a tocar…”. Así son las palabras de Danny a su manera de grabar. Y añade: “Hacemos todas las tomas que sean necesarias, hasta que estemos satisfechos. Luego, hacemos los ajustes necesarios. Es curioso, tocamos la canción de principio a fin y las variaciones, las pequeñas diferencias…, suelen venir por muchas razones: según te sientas ese día, de la emoción…, del día lluvioso… Además de usar pistas de clic para lograr la perfección rítmica, el metrónomo frena la creatividad y elimina el elemento humano de la música. Le quita un poco de magia”. 

Tocó con Carole King en el álbum Color Of Your Dremas, con Guns and Roses y con la banda Slash en temas muy concretos. En 2006 dio una gira con Pigmy Love Circus, un grupo afincado en Los Ángeles, con un estilo punk, metal, hard rock, y con ese sonido sureño y letras feroces. También contribuyó a llevar a cabo otro proyecto con el bajista de Les Claypool, Adrián Belew. En 1997 hizo una pequeña aparición con la banda Lusk y en 2006 con una banda de fusión, Volto

ADRIÁN BELEW

Nacido en 1949, en Cocington, Kentucky, es un guitarrista, vocalista, compositor, productor discográfico, y miembro del grupo británico de rock progresivo King Crimson, al que se unió en 1981, capaz de tocar varios instrumentos. Si se trata de la guitarra, hemos de decir que tiene un enfoque impresionista, puesto que es capaz de evocar onomatopeyas de animales, o de máquinas, más allá de los sonidos convencionales. Siendo estudiante de secundaria en su ciudad natal, se unió a la banda marcial del colegio tocando el tambor. 

Luego, formó varias bandas que hacían versiones de The Beatles, en las que tocaba la batería. A comienzos de los 70 cambió su nombre de Robert Steven por el de Adrian, un muchacho que tocaba en un club de Nashville, Tennessee, con una banda que hacía versiones. Y esa banda era la favorita del chófer de Frank Zappa, Terry Pugh, al que le gustaba escuchar pequeñas bandas después de dar sus conciertos. El chófer le recomendó a Zappa ir a ver el concierto en el que tocaba la banda de Adrian. Justamente, cuando la banda estaba tocando Gimmie Shlter, Zappa subió al escenario y estrechó la mano de Adrian y lo invitó a una audición en Los Ángeles. La audición fue seis meses después, tras pedirle a Adrian que ensayara un repertorio difícil de canciones de Zappa, que tuvo que aprender en poco tiempo. Después de la audición, en la que había más de cincuenta músicos, espero hasta el final para hablar con Zappa y convencerlo de que podría volver a intentarlo, ya que había estado bastante nervioso. Zappa accedió y lo invitó a que pasara a su comedor para poder escucharlo. Adrian tocó la madera que deseaba desde el comienzo y Zappa le estrechó la mano. El trabajo era suyo. Mientras hacía esa parte con la banda de Zappa, en una gira conoció a David Bowie, que, nada más verlo tocar, quedó impresionado y lo invitó a unirse a su banda. Fue en el concierto de Frank Zappa en Colonia, cuando Brian fue a ver el espectáculo. Después de dos noches tocando en Berlín, donde vivía David Bowie, junto con Iggy Pop, ambos se presentaron en aquel escenario. Brian era un gran productor y un gran artista. Le hacía cambiar la afinación de la guitarra… Siempre lo estaba desafiando para que se esforzara y creciera. 

Hablamos de un guitarrista muy versátil, cuya habilidad con las seis cuerdas pone a la sombra muy a menudo sus dotes excepcionales como compositor, productor y manipulador de varios instrumentos. Incluso, entre sus muchos logros, ha ganado un Oscar por su contribución musical en el cortometraje Pixar, Piper. Ha trabajado con todos los artistas ya citados y con Bian Eno, Tom Club, Jean Michel-Jarre, Stewart Copeland, Mike Oldfield (1989)… Recientemente ha estado trabajando con su propia banda, The Power Trío

Con una vieja Gibson Tobacco Sunburts acústica eléctrica, que era de su padre, y con una pastilla, no muy cara, como si fuera una guitarra de jazz, descubrió su propio camino, aquél que siempre tuvo en la cabeza. Siempre escuchaba las palabras de Frank, que le decía: -“ Hagas lo que hagas en el negocio de la música, hazlo por ti, consigue tu propio estudio y tu propia discográfica”. 

Belew ha realizado cerca de veinte álbumes en solitario, en los que se combinan un pop-rock inspirado en The Beatles, pero algo más experimental. Aquel sencillo de 2005, Beat Box Guitar, fue nominado a un premio Grammy como Mejor Interpretación Instrumental de Rock. 

Belew ha participado en el desarrollo de algunos instrumentos musicales de la mano de Parker Guitars, sobre todo en el modelo exclusivo de la Parker Fly, una guitarra diferente del modelo estándar, que viene equipada con dispositivos avanzados como un sistema avanzado de modelado de guitarra Line 6 Variax, así como de enviar señal MIDI, lo que le permite ser usada con cualquier sintetizador. Estamos ante un músico que ve la guitarra como si fuera una voz, como una parte de él mismo, con la que se siente cómodo, tanto que sus pensamientos van directamente a las notas de la guitarra, tan expresiva como es, con la que dobla las notas, las coge, las tira, o las cambia de volumen…, algo muy parecido a lo que hace cuando está cantando solo.

STEVE VAI

Steven Siro Vai es un guitarrista que nació en 1960 en Carle Place, condado de Nassau, Nueva York. También compositor y productor musical. Ha vendido más de 15 millones de álbumes, ha ganado tres premios Grammy y ha sido nominado otras doce veces a dicho galardón. Vai grabó y estuvo en la banda de Frank Zappa de gira desde 1980 a 1982. Esto cambió bastante su vida y su rutina: de estar horas estudiando a no dormir. Comenzó su carrera como solista en 1983 y llegó a grabar once álbumes. 

Ha sido miembro regular del G3 tour (un evento anual creado por Joe Satriani de música en vivo) desde que comenzó en 1995. En 1999, hizo su propio sello discográfico Favored Nations con la intención de mostrar a los artistas que no habían alcanzado cierto nivel de rendimiento con los instrumentos elegidos. 

Es descendiente de inmigrantes italianos. Desde su juventud, se interesó por los grandes del rock como Jimmy Page, Brian May, Alice Cooper y Jimi Hendrix, el cual fomentó su interés por la guitarra. Antes de ingresar en la Beklee College of Music, tomó lecciones con Joe Satriani y tocó en muchas bandas locales. Con el tiempo, fue teniendo influencias de Jeff Beck y el guitarrista de fusión Allan Holdsworth.

En 1980, abandonó a Zappa y grabó su primer disco como solista, Flex-Able, y reemplazó a Yngwie J. Malmsteen como guitarra solista en Alcatrazz. Poco tiempo después, sacó su segundo disco Flex-Able Leftovers, con temas grabados durante la preparación de su primer disco, pero finalmente no incluidos, Entonces, se unió al antiguo front-man de Van Halen, David Lee Roth para grabar dos álbumes Eat them and smile y Skyscraper, además de una versión en español titulada Sonrisa salvaje. En 1986 saltó a la pantalla grande apareciendo en el duelo final de la película Crossroadds (Encrucijada), del director Walter Hill, donde hizo el papel del guitarrista del diablo llamado Jack Butler. 

Posteriormente tocó para Whitesnake y el mítico cantante David Coverdale en el álbum Slip of the tongue (1989) y en 1990 grabó su tercer álbum: Passion and Warfare, obteniendo la atención mundial a su carrera como solista. Por esas fechas ganó un Grammy por su participación en el disco tributo a Zappa “Zappa´s Universe”, por su solo en “Sofa”. En 1996, se editó Fire Garden, con una nueva banda y un nuevo estilo. Un disco con 18 temas. A la mitad de 1999, apareció el disco The Ultra Zone, en gran parte instrumental, pero con cinco temas cantados. Ya en el 2000, grabó su primer disco en vivo, Alive in an ultra World y en 2003 un segundo disco G3 con el virtuoso de la guitarra Yngwie J. Malmsteen. En 2007 grabó el álbum doble Sound Theories Vol. I&II.

Hay que decir que Vai, en 1986, junto a las guitarras Ibanez, creó la serie JEM, diseñando la primera guitarra de siete cuerdas para la marca, llamada Ibanez Universe UV77MC y, junto a ellos, también desarrolló las primeras guitarras de tres mástiles, denominadas JEM Tripleneck. Hoy en día, Steve es uno de los principales representantes de la marca a nivel mundial. Entre su ejército de guitarras, se halla “Mojo”, una guitarra de acrílico que lleva incorporadas luces internas. 

Su estilo es algo más ecléctico, debido a su profundo conocimiento de la teoría musical. Su música ha tenido cabida en varias películas. Es el fundador de Make a Noise que provee instrumentos y formación musical a niños sin posibilidades. Es miembro honorario de Litlle Kids Rock, una organización sin fines de lucro. Está casado con Pia Maiocco, exbajista de Visen. 

Su carrera ha estado marcada por la búsqueda de nuevos sonidos y nuevos mundos en los que adentrarse con su guitarra. 

Comienza el concierto. Suena BEAT.

Fuente: Celín Cebrián | @celincebrianvaliente en nuevatribuna.es

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