Yolanda Díaz propone acabar con el trabajo gratis de becarios y limitar su número según el tamaño de las empresas

El Ministerio ha presentado su primera propuesta del Estatuto del Becario, con medidas como una compensación económica mínima para todas las personas en prácticas y su derecho a vacaciones

El Estatuto del Becario ya está en marcha. El Ministerio de Trabajo ha presentado una primera propuesta a sindicatos y empresarios en la mesa de diálogo social, a la que ha tenido acceso elDiario.es. El departamento que lidera la vicepresidenta Yolanda Díaz plantea importantes novedades para el colectivo de estudiantes que realizan prácticas. Por ejemplo, la obligación de pagar un mínimo a todas las personas becarias, así como reconocer su derecho a vacaciones y limitar su número en función del tamaño de las empresas, entre otras.

Yolanda Díaz anunció hace unas semanas el siguiente reto más inmediato del Ministerio que dirige, regular el Estatuto del Becario, un marco normativo que nunca se había abordado en la legislación española y que se comprometió en la reforma laboral. Aunque se desconoce el número total de personas en prácticas, del que no hay ningún registro estatal, en CCOO calculan que su número puede rondar el medio millón.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo adelantó que se redactaría un “catálogo de derechos” para las personas en prácticas. En el documento presentado esta semana a los agentes sociales, que seguramente sufrirá modificaciones fruto de la negociación, destaca el reconocimiento de una compensación económica mínima para todas ellas.

Así, se acabaría con el trabajo gratis de los becarios, muy extendido en la actualidad, ya que solo parte de ellos cobran algo por sus prácticas. De hecho, desde la pandemia el número de los becarios que cobran se ha desplomado y no se ha recuperado pese al auge del empleo.

La propuesta de Trabajo contempla el derecho a la compensación con “una cuantía mínima suficiente” de todos los gastos en los que incurran las personas becarias, “tales como desplazamiento o manutención”.

En CCOO han explicado este jueves en rueda de prensa que el sindicato propone que ese suelo mínimo sea el 50% del IPREM, que este 2022 se traduciría en 289,51 euros mensuales. Desde UGT no se han posicionado con tanto detalle aunque han valorado “positivamente este primer documento”, ya que consideran que “contiene muchas de las reivindicaciones” de UGT y RUGE (su departamento de jóvenes).

Trabajo plantea también que se reconozca a las personas becarias el derecho a vacaciones y los descansos que resulten de aplicación en la empresa; a todos los servicios con los que cuentan las personas trabajadoras donde se realicen las prácticas, como las zonas de descanso y los aparcamientos; una “adecuada tutorización”, la protección de su salud mediante la prevención de riesgos y la protección frente al acoso, por ejemplo.

Además, está pendiente el compromiso de la Seguridad Social de aprobar la cotización de todas las personas becarias, que se analiza en la mesa de diálogo de pensiones, dependiente del ministro José Luis Escrivá. La medida ya acumula meses de retraso, por lo que los sindicatos están urgiendo para que se apruebe lo antes posible.

Un máximo al número de becarios

Otra de las medidas más novedosas del planteamiento de Trabajo pasa por establecer un límite máximo al número de becarios que puede contratar una empresa. El tope se establecería en función de su tamaño. “Ahora no existe límite por ley”, indican desde el diálogo social, aunque sí que pueden establecerse en los convenios colectivos.

Para las empresas de 1 a 10 personas trabajadoras, el Ministerio propone el límite de un solo becario. Aquellas compañías con entre 11 y 30 personas en plantilla, podrían incluir dos personas en prácticas; las empresas de 31 a 59 empleados, a un total de tres personas becarias; y, por último, se plantea que las compañías de más de 60 personas trabajadoras puedan incluir un número de becarios “no superior al 5%” de la plantilla.

Los empresarios, especialmente la patronal de pequeñas y medianas empresas (Cepyme), no han recibido con muy buenos ojos la medida, afirman fuentes sindicales. En CCOO han celebrado que se pueda establecer un máximo de becarios en relación con las plantillas, por puro “sentido común”, pero han advertido de que podrían contemplarse algunas excepciones a la norma general. Por ejemplo, para las zonas rurales despobladas.

Como contrapartida a las empresas, el Estatuto del Becario prevé una disposición adicional con “compensación y estímulos” para las compañías con estudiantes en prácticas formativas, pero que está sin desarrollar.

Lupa a los falsos becarios

Hay que decir que, antes de establecer el contenido de los convenios de prácticas y los derechos de las personas becarias, el documento de Trabajo parte de la propia delimitación de las prácticas no laborales. Quiénes son los becarios –que no trabajadores– a los que se refiere la regulación. Este arranque se considera un paso fundamental en la negociación, sobre todo en los sindicatos, que consideran que muchas personas en prácticas son en realidad falsos becarios. Es decir, personas que deberían ser consideradas (y pagadas como) trabajadores por las funciones que cumplen.

Trabajo pone el énfasis en la redacción del Estatuto en garantizar la formación en estos periodos de prácticas, que debe estar fijada por convenio entre las partes. El documento plantea que se considere que existe una relación laboral si la actividad desarrollada en las prácticas coincide “en todo o en parte” con la de otro trabajador o trabajadora.

Además, apunta que no se considere “finalidad formativa” cuando la actividad que hacen los becarios no requiere de una “especial cualificación” y no cuente con un plan de formación ni de tutorización. También cuando “no exista una directa e indubitada” vinculación entre la actividad que realiza el becario y el programa o currículo formativo.

En CCOO han destacado también su apuesta por detectar el fraude como premisa fundamental, para la que exigen reforzar la Inspección y aumentan las sanciones por los falsos becarios, pero también subrayan la necesidad de “garantizar las prácticas a todos los alumnos que las necesiten”, explica Adrià Junyent, responsable de Juventud del sindicato.

En este sentido, hay cierta reticencia entre las universidades sobre delimitar demasiado las funciones de los becarios, por temor a que las empresas dejen de recurrir a ellos y se cierre una vía de formación, y en la práctica de entrada de los jóvenes al mercado de trabajo. En los sindicatos rechazan esta idea y piden clarificar la situación: que se mantengan los becarios cuando realmente exista una formación y que se recurra a los contratos laborales formativos cuando sus funciones sean propias de trabajadores.

Las partes se han emplazado a estudiar el texto inicial de Trabajo y a elaborar enmiendas y propuestas para el próximo encuentro de la mesa de diálogo, prevista el próximo 23 de mayo.

Fuente: Laura Olías en eldiario.es
Foto: Archivo nuevatribuna.es

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