Una ciudad-bosque de 100.000 millones convertida en un paraíso deshabitado postapocalíptico

“Un paraíso soñado para toda la humanidad, donde la felicidad nunca termina”

ForestCity

Esta era la carta de presentación de Forest City, una vanguardista ciudad levantada al sur de Malasia que pretendía ser una avanzada urbe futurista, inteligente y ecológica. Cuando estuviera lista, según sus creadores, iban a vivir cerca de un millón de personas.

Ocho años después es una ciudad fantasma, una suerte de complejo vacacional abandonado, donde pocos viven y menos quieren hacerlo. Y los que lo hacen se sienten atrapados y quieren vender su vivienda, que ha bajado muchísimo su valor. Otro drama consecuencia del pelotazo urbanístico en un mercado inmobiliario ahora en crisis.

10.000 residentes en una distopía urbanística

En 2016 Country Garden, uno de los mayores gigantes inmobiliarios en China, presentó este megaproyecto llamado Forest City, con una inversión de 100.000 millones de dólares. La intención es que este complejo ocupara hasta cuatro islas, pero se ha quedado en una: por ahora, únicamente se ha construido el 15 % de lo proyectado. Y no apunta a que vaya a crecer.

Estas islas recuperadas estaba protegidas, lo que en principio no era compatible con el faraónico proyecto. Así, su planteamiento ya era polémico. Aunque no es el principal motivo que ha llevado a ciudad a convertirse en proyecto fallido.

Modernas viviendas de diseño con el lujo por bandera con vistas al mar se maridan con oficinas o un vanguardista centro comercial, su supuesto centro neurálgico. En el menú también están un parque acuático o un campo de golf.

A lo que se añaden mucha vegetación y pocas carreteras por tener todo a mano: “La ciudad cubierta de parques idílicos y sin tráfico de vehículos, formando un entorno ideal donde todos pueden disfrutar del sol, un baño o un paseo sin preocupaciones”, promete la promotora en su página web.

Pero sin desastre nuclear, bélico o medioambiental en la ecuación, Forest City parece el escenario de un drama postapocalíptico. Tanto es así que productoras audiovisuales le están echando el ojo como posible set para producciones. Es más, Netflix ya ha rodado allí una temporada de su reality ‘The Mole’.

En su centro comercial los pocos restaurantes y tiendas allí presentes están cerrados: la mayoría de locales directamente esperan a que alguna firma los abra. Mientras, un tren infantil da vueltas y vueltas por este centro que nadie visita o usa. Y como metáfora del desastre, el local de Country Garden exhibe una maqueta de cómo sería la ciudad cuando estuviera construida al completo.

La playa desierta tiene un parque infantil que nadie usa. Y para colmo se desaconseja el baño por la presencia de cocodrilos. Cuando cae la noche Forest City se queda a oscuras: pocas viviendas están habitadas y por tanto encendidas. De película de terror.

¿Por qué ha fracasado Forest City? El principal problema de esta vanguardista ciudad es que estaba dirigida a compradores chinos. Caramelo que se ofertaba como segunda vivienda, como residencia de vacaciones, o bien como inversión de alquiler para malayos o turistas. Pero la mayoría de malayos, en especial los de la zona, no pueden asumir su compra o alquiler.

Tampoco ayudó que poco después de comenzar a levantarse, en 2018, el Gobierno malayo restringiera los visados para compradores de China. El argumento es que no querían que fuera una ciudad construida para extranjeros. Y a esto se sumaron otros motivos, como las restricciones de viaje por la pandemia de la Covid-19 o las limitaciones del Ejecutivo chino de las inversiones en el extranjero por parte de los ciudadanos chinos.

En definitiva Forest City es otro ejemplo de las consecuencias del boom inmobiliario chino con un mercado que ahora está sumido en la crisis. Country Garden, que participa el 60 % del proyecto, está cerca de la bancarrota y tiene una deuda cercana a los 200.000 millones de dólares. Country Garden no ha presentado sus resultados económicos de 2023 y ha suspendido su cotización en bolsa.

Al final las inmobiliarias dependen de las ventas anticipadas para financiar las construcciones. Y si nadie compra viviendas allí, comienza el ciclo infinito. Menos aún comprarán sobre plano.

Foto gentileza de GoogleMaps

Salvar a la inmobiliaria vs drama humano. A su rescate ha salido el Gobierno de la República Popular: a finales del año pasado Country Garden se incluyó entre las inmobiliarias que recibirán apoyo financiero. También el actual ejecutivo malayo, que la está intentando impulsar declarándola zona financiera especial, con incentivos fiscales y flexibilidad de visado.

Pero pocos se animan: según cifras de Country Garden, en Forest City residen unas 10.000 personas, es decir un 1 % de lo proyectado. Atrae más a visitantes de un día, ya sean malayos o de Singapur, pues un puente conecta la isla con esta ciudad-estado. Muchos son curiosos que quieren ver en primera persona esta mastodóntica ciudad fantasma, como ocurre por ejemplo en la ciudad de Pripyat tras el desastre de Chernobyl.

Para los que compraron allí una casa es una pedadilla. “Da miedo”, comenta a BBC uno de estos residentes. Acabó por irse sin importarle el dinero que había invertido, tuvo esa suerte. Otros aún siguen allí atrapados esperando a escapar en cuanto puedan. “Este lugar es escalofriante”, señala otra de las afincadas en Forest City. Asegura que hasta de día el pasillo está a oscuras. Vive en un apartamento de la planta 28 de una de las enormes torres casi vacías de la urbe.

Fuente: Alejandra Otero en motorpasion.com

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Visité la Ciudad Fantasma de $100 Mil Millones de Dólares que Fracasó

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