Telemadrid lucha por su independencia tras años convertida en el instrumento de propaganda política de Aguirre

La televisión regional sobre la que Aguirre cimentó la propaganda de su gobierno en los peores años de la corrupción, transformada ahora en un ente que trata de recuperar una imagen de pluralidad e imparcialidad, aunque ello le provoque choques con el Gobierno de Ayuso en la CAM

La televisión pública autonómica de la Comunidad de Madrid, bautizada desde su nacimiento como Telemadrid, inició sus emisiones en el año 1989 convirtiéndose en la quinta cadena regional de titularidad pública de España. Los mimbres que se instauraron con Leguina, y que mantuvo Gallardón, convirtieron al canal en un éxito que hundió Aguirre al cambiar su modelo para convertirlo en un instrumento de propagando al servicio de sus intereses políticos, y que alcanzó su punto crítico con Ignacio González. Tras el cambio permitido por Cifuentes, Telemadrid lucha ahora por recuperar su independencia y zafarse del control que quiere volver a imponer Ayuso.

En sus inicios, el gobierno regional lo ostentaba el primer Presidente de la Comunidad, el socialista Joaquín Leguina, que se mantuvo en el puesto desde 1983 hasta 1995. Ya con Telemadrid a pleno rendimiento, y en un mercado televisivo menos fragmentado y que acogió con muchísima expectación todas las alternativas a TVE, el poder político cambió de manos con la victoria del popular Alberto Ruiz-Gallardón en ese año 1995, que renovó hasta el 2003.

La medición de audiencias en España comenzó en el año 1992, y los datos de Telemadrid son un fiel reflejo de lo distinto que era el mercado televisivo, ya que en su primera década promedió anualmente incluso más de un 20% de cuota de pantalla, algo impensable en la actualidad. Tanto en su fundación con Leguina como con el gobierno de Gallardón, la autonómica pública madrileña acertó al apostar por la información regional, de proximidad e interés para los madrileños, sin olvidarse de dar cobertura a las principales noticias nacionales e internacionales. Pero siempre con el foco principal en la Comunidad de Madrid.

La competitividad de las privadas nacionales hizo que Telemadrid se abriese más al entretenimiento de la mano de José Miguel Contreras como director de programas, y ya desde entonces se convirtió en una enorme cantera de presentadores y formatos, como el primer late night de España que se llamó La noche se mueve y fue presentado por El Gran Wyoming. Se iniciaron formatos míticos como Madrid DirectoFútbol es fútbol o Sucedió en Madrid. El éxito hizo que Telemadrid fuese la tercera cadena más vista de la Comunidad.

  • 1992: 18.4%
  • 1993: 18.8%
  • 1994: 17.8%
  • 1995: 20%

Gallardón mantuvo el modelo, pero prometió privatizarla

Con el cambio de gobierno regional en el año 1995, y la llegada al poder del PP con Alberto Ruiz-Gallardón, el partido acertó al mantener el exitoso modelo centrado en la Comunidad de Madrid, pero el nuevo presidente realizó una promesa que marcó desde entonces el futuro de Telemadrid: privatizar la cadena para reducir sus costes. El Partido Popular se topó con la Ley del Tercer Canal, por lo que no pudo privatizar la que sigue siendo cadena pública autonómica. Pero desde entonces, ese anhelo se convirtió en la principal amenaza de los sucesivos gobiernos regionales del PP.

A nivel de audiencias, como decimos, que se optase por mantener el modelo fue un acierto absoluto. Aunque no fue una etapa exenta de polémicas (en enero de 2001 Gallardón forzó la dimisión del por entonces director del ente Silvio González, actual Consejero delegado de Atresmedia, por el enfoque en un documental sobre el terrorismo en Euskadi), se estrenaron más programas exitosos como Con T de tardeMamma Mía, y se acogió al mítico Tómbola por la colaboración con Canal 9. 

La bonanza propició no sólo la llegada a su sede en la Ciudad de la Imagen, sino también el lanzamiento en el año 2001 de LaOtra, el segundo canal autonómico. Y siguieron siendo pioneros con el primer espacio en España de  documentales de telerrealidad (Mi cámara y yo), además de relanzar géneros como el talk show (Ésta es mi gente con Jesús Vázquez) y sobre sexo (Me lo dices o me lo cuentas con Lorena Berdún). Fueron los mejores años de Telemadrid en audiencias.

  • 1995: 20%
  • 1996: 19%
  • 1997: 20.3%
  • 1998: 20.6% (máximo histórico)
  • 1999: 20%
  • 2000: 19.7%
  • 2001: 17.8%
  • 2002: 17.2%
  • 2003: 17.1%

La llegada de Aguirre y el hundimiento de Telemadrid

En el año 2003, Gallardón pasó a ser el alcalde de la ciudad de Madrid, y como nueva presidenta de la Comunidad fue elegida Esperanza Aguirre, cargo que mantuvo hasta el año 2012. Desde el primer momento otorgó una importancia política inédita al control de la cadena pública, y de hecho una de sus primeras decisiones fue nombrar como nuevo director general del ente al que era su propio jefe de prensa, Manuel Soriano, y le encomendó un cambio de modelo con la intención de convertir a Telemadrid en un referente de la información política a nivel nacional, sin mantener el foco en lo regional como había hecho triunfar a la cadena.

Durante los 9 años de Aguirre, a los que pueden añadirse los siguientes 3 con Ignacio González, la cadena viró del entretenimiento a los contenidos puramente políticos. Y se precipitó a su hundimiento de audiencias y de imagen. Por ejemplo, el programa de Garci en el late night fue un fracaso de audiencias, y tampoco funcionó bien la apuesta por Melchor Miralles y Sonia Ferrer en el debate ‘Con voz y voto’. Además, el reality de toreros ‘Quiero ser torero’ (que ahora quiere resucitar Vox en Canal Sur) igualmente fracasó y generó protestas. Sólo por poner algunos ejemplos.

El PP convirtió a Telemadrid en su particular trinchera mediática para acoger a rostros afines que ya se habían desempeñado en la TVE de Aznar de 1996 al 2004. Se nombró subdirector general a Ángel Martín Vizcaíno, exdirector de TVE en la época de Aznar, que luego llegó a dirigir la cadena del 2014 al 2017. Entonces fue el sucesor de José Antonio Sánchez, al que el gobierno de Aguirre designó aprovechando su mayoría absoluta como nuevo director del ente en julio de 2011. Sánchez ya había sido director general de RTVE en la época de Aznar (2002-2004), y de hecho repitió como Presidente de RTVE nombrado por Rajoy del 2014 al 2018. Pese a que bajo su mandato se produjo el mayor descrédito de la imagen de Telemadrid, y sus audiencias se precipitaron hasta convertirse en una cadena sin apenas presencia, José Antonio Sánchez afirmó en febrero de 2018 que «Yo salvé Telemadrid».

La manipulación y parcialidad en favor del PP hicieron que otros partidos y los sindicatos denunciasen la situación de la cadena, y que sus trabajadores se organizasen en la plataforma Salvemos Telemadrid. A través de ella, se filtró que mientras la cadena seguía desplomándose en audiencias, los sueldos de los directivos y principales presentadores se habían aumentado a una media de 106.500 euros, desde los 170.319 que ganó la por entonces directora general, Isabel Linares, pasando por los 112.000 de la presentadora Curry Valenzuela, los 94.400 del presentador Víctor Arribas, los 136.000 del subdirector Ángel Martín Vizcaíno; o los 128.900 de Agustín de Grado, anterior subdirector de La Razón fichado para ser el director de Informativos.

La cadena pública acogió a otros nombres señalados por su estrecha relación con el PP como Julio Somoano (al que más tarde Ángel García, miembro del comité de empresa de Telemadrid, definió como «un agitador más del equipo de propaganda del Partido Popular»), o al actual eurodiputado de Vox Hermann Tertsch, al que Aguirre situó al frente del «informativo de autor» de Telemadrid después de protestar por el tono de una entrevista en ese mismo espacio que le había hecho German Yanke, acusándole de «comprar argumentos del adversario». Yanke dimitió. 

  • 2003: 17.1%
  • 2004: 14.9%
  • 2005: 14.4%
  • 2006: 11.6%
  • 2007: 10.5%
  • 2008: 10.5%
  • 2009: 9.7%
  • 2010: 8%
  • 2011: 6.4%
  • 2012: 5.3%

Ejemplos de manipulación y desinformación

Las polémicas en torno a Telemadrid fueron creciendo a medida que el gobierno de Aguirre controlaba más la cadena pública, y alcanzaron su punto álgido en los últimos tres años de su mandato. En diciembre de 2010 la cadena pública madrileña llegó a pinchar la señal de TVE para boicotear la huelga de los trabajadores del canal nacional, con la mosca incluida y también con sus presentadores y comentaristas de RNE, Juan José Lucas y Toni Garrido.

Otra de las polémicas más sonadas se produjo cuando Telemadrid superpuso el anagrama de ETA mientras emitía imágenes del Presidente Zapatero y el vicepresidente Rubalcaba. Algo que se ganó el reproche del vicepresidente del Gobierno. Pese a ello, y a que el Comité de empresa pidió la destitución del director de informativos Agustín de Grado, la cadena pública negó que existiera «manipulación» y lo justificó como «un recurso legítimo para diferenciar, no para asociar».

Más tarde, para referirse al 15-M, la cadena pública mostró imágenes de violencia en Grecia, por lo que luego tuvo que pedir perdón, aunque a la vez decía que era una polémica «gratuita».

A finales de 2011 Rajoy ganó las elecciones generales, y la crisis económica afectó duramente a España. Para templar el tratamiento informativo de Telemadrid hacia el Gobierno nacional, UGT denunció que se había dado la orden desde la Dirección de Informativos de no emplear el término «rescate» en sus informaciones, recomendando «eufemismos como ‘línea de crédito’ o ‘auxilio financiero'».

Otro ejemplo de información favorable al PP se produjo cuando Telemadrid recogió unas protestas de los bomberos contra la entonces alcaldesa Ana Botella, pero dio la vuelta a la información para asegurar que fueron los bomberos los abucheados. En otra ocasión, Aguirre se enfadó al ver que un equipo de Telemadrid la grababa mientras visitaba una zona de la sierra afectada por los incendios, ya que no lo había avisado ni incluido en su agenda oficial, y se dirigió al equipo de la cadena para decir: «¡Pero qué pelmazos!», «pero si yo no he dicho que dijeran nada», y preguntarles: «¿Quién le ha dicho a ustedes que vengan?».

Pero el ejemplo más notable y recordado sucedió en noviembre de 2012, cuando el actual europarlamentario de Vox Hermann Tertsch, que entonces conducía el informativo «de autor» de Telemadrid, grabó su crónica sobre la huelga general contra el Gobierno de Rajoy 24 horas antes de que esta se produjese, para así garantizarse su emisión ante el previsto apagón de Telemadrid por la falta de trabajadores que apoyasen ese paro general. Pese a no saber qué iba a deparar la jornada de huelga, Tertsch ya la calificó como un fracaso. Y tras confirmar que lo había grabado con anterioridad y justificarse así: «He grabado cuando el sindicalismo totalitario nos ha dejado», al día siguiente repitió su crónica para reafirmarse en lo que había profetizado.

Hay muchos otros ejemplos: Telemadrid decidió no emitir las explicaciones de Cospedal sobre el «caso Bárcenas» (en cuyos «papeles» aparecía José Antonio Sánchez, director del ente público), acusó a Monedero de «pisotear» a otro viajero de un vuelo, no emitió el acuerdo de investidura que hizo alcaldesa a Carmena y que sí fue ofrecido en directo por las cadenas nacionales, y manipuló los resultados de las elecciones catalanas para ensalzar los datos del PP y minusvalorar los del PSOE. Entre muchos otros.

El anhelo y la constante amenaza de privatización

A la pelea interna y externa por despolitizar Telemadrid, Aguirre respondió con constantes amenazas sobre su privatización. En enero de 2011, Antonio Beteta, por entonces consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, hizo explícito el deseo del gobierno regional de privatizar Telemadrid, lamentando que el Ejecutivo de Zapatero no cambiase la ley para permitirlo. Entonces declaró: «No depende de nosotros, hay una ley estatal que lo prohíbe. Si cambia la ley estatal, sin duda sí», refiriéndose a la privatización del ente, y aprovechando para recordar que el por entonces candidato a la presidencia del PP sí que lo permitiría: «Rajoy es partidario de autorizar a las CC.AA. la privatización de las autonómicas».

Efectivamente, cuando el PP accedió al Gobierno nacional, aprobó un decreto ley para elegir al presidente de RTVE sin consenso y además permitió que los gobiernos autonómicos pudieran privatizar sus autonómicas para evitar el déficit. Un cambio legislativo tras el cual la propia Esperanza Aguirre manifestó en abril de 2012 que privatizarían el canal público tan pronto como pudiesen, escudándose en que «los poderes públicos no estamos para gestionar las televisiones».

Mientras Telemadrid se seguía precipitando en audiencias, el gobierno regional seguía intentando privatizar la cadena alegando que era deficitaria. Y no le faltaba razón, sólo que en realidad ese déficit se producía por negocios políticos como el fracaso con los derechos del fútbol. En 2007, bajo la presidencia regional de Aguirre, se creó Madrid Deporte Audiovisual (MDA), una sociedad anónima dependiente de Telemadrid. Según demostró un informe de la Cámara de Cuentas en enero de 2019, esa sociedad provocó pérdidas de 60 millones de euros para el ente y beneficios para los equipos madrileños y para Mediapro, que dejó sin pagar 25.544.299 millones de euros del acuerdo con la cadena.

Telemadrid nunca llegó a privatizarse, pero el contexto sí que fue aprovechado para aprobar un ERE en el ente público que provocó los despidos de la mitad de la plantilla: 600 de los 1.175 empleados, mientras la deuda del canal ascendía ya a 242 millones de euros a mediados del 2012. Pero la intención era la misma, como repitió Aguirre en agosto de ese mismo año reafirmando que mantenía el compromiso de su predecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, de privatizar la cadena. En septiembre fue más allá, al anunciar la privatización «inmediata» de Telemadrid.

Ignacio González y el ERE que tumbó el Supremo

A mediados de septiembre de 2012 Esperanza Aguirre cedió la presidencia de la Comunidad de Madrid a Ignacio González. Pero el clima no mejoró, hasta el punto de que la Policía tuvo que personarse en las instalaciones de la cadena para mediar entre José Antonio Sánchez y 200 empleados concentrados en la puerta de su despacho para pedir explicaciones por el ERE. La respuesta del nuevo presidente madrileño fue reafirmar que o se hacía el ERE, o se cerraba Telemadrid. Un plan de ERE que se amplió hasta los 925 despidos, y que provocó una cacerolada en directo, y una huelga que llevó a negro a la cadena durante una semana.

Mientras el gobierno de Ignacio González perfilaba su plan para despedir a 925 trabajadores, éstos denunciaron los sueldos abusivos de presentadores como Tertsch, Tárrega y Dragó por programas que apenas lograban audiencia. Lo que hizo que el líder madrileño del PP cargase contra los sindicatos por su actitud «violenta y amenazadora»

El año 2013 arrancó con el «acuerdo» final del ERE: 860 despidos y reducción del presupuesto de la cadena. Días después, la Comunidad privatizó la producción de Telemadrid al encargarle a Telefónica su «parrilla provisional». Apenas tres meses más tarde, la justicia anuló el ERE e imputó por prevaricación y malversación al director de Telemadrid, José Antonio Sánchez. Al año siguiente, en marzo de 2014, el Supremo declaró improcedente el ERE de forma definitiva. La respuesta de la dirección de la cadena fue convertir el acuerdo con Telefónica para su «parrilla provisional» en una externalización que hacía que los siguientes cuatro años la compañía privada se encargase de la gestión de la cadena a cambio de 30 millones de euros.

  • 2012: 5.3%
  • 2013: 3.8% (mínimo histórico)
  • 2014: 4.2%
  • 2015: 4.1%

Cifuentes y la independencia de la que huyó Aguirre

En junio de 2015 se produjo un nuevo relevo político con el nombramiento de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid. Y a pesar de que su mandato comenzó prometiendo una despolitización de Telemadrid, al mismo tiempo aseguraba que no descartaba cerrar el ente público si éste era «deficitario» porque no era «necesario». Pese a la amenaza, los cauces políticos llegaron a buen puerto y se acordó que el nuevo director del ente público fuese elegido por concurso público. El nuevo director de informativos fue Alipio Gutiérrez, veterano de la casa y que apostó por recuperar el foco regional centrado en la Comunidad de Madrid, y no aspirar a convertirse en un referente de la información política nacional como había impuesto Aguirre.

Tras varios meses sin director general y con el ente regido por su nuevo Consejo de administración, en enero de 2017 el Pleno de la Asamblea de Madrid ratificó a José Pablo Lópezcon el sí de PP, PSOE y C’s y la abstención de Podemos. Una de sus primeras medidas fue reducirse el sueldo un 27,8%, y su nuevo equipo convirtió a Telemadrid en una cadena referente en apoyo del colectivo LGTBI, lo que le hizo ganarse críticas de sectores ultraconservadores. El cambio en este sentido fue tan aplaudido por la crítica que la Academia de TV le otorgó el premio del jurado.

En septiembre del 2017, al inicio de la temporada televisiva, Telemadrid presentó su nueva apuesta, con importantes fichajes para sumarse a sus presentadores más habituales y recuperación de emblemas de la cadena como Madrid Directo con Inmaculada Galván. La respuesta en audiencias fue inmediata, y los responsables de sus informativos valoraron el cambio

La adquirida independencia de Telemadrid se demostró con la amplia cobertura que la cadena pública madrileña dio al escándalo del máster de Cifuentesdestapado por eldiario.es, que concluyó con su salida de la presidencia de la Comunidad. El cambió no gustó a Esperanza Aguirre, que cuando fue entrevistada en octubre de 2018 acabó abandonando el plató tras llamar «podemita» a la presentadora y acusándoles de ser «antiPP».

La cadena dio cabida a formatos de servicio público como ‘Eso no se pregunta‘, recuperó el corazón con su ‘Madroño‘ justificándose en el entretenimiento, confió las mañanas a María Rey, y parte de las tardes al magacín de Inés Ballester. Incluso apostó por la ficción con la serie ‘La víctima número 8’.  Sus cambios fueron bien acogidos por la audiencia desde el primer momento, que supo ver la renovación de la cadena, y se tradujo en resultados que han ido sacando a Telemadrid del pozo:

  • 2015: 4.1%
  • 2016: 4.8%
  • 2017: 4.1%
  • 2018: 4.6%
  • 2019: 5.2%

Con Ayuso, vuelta a la guerra y las amenazas

En agosto del 2019, Isabel Díaz Ayuso se convirtió en la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde el comienzo de su gobierno, se destacó por preferir que Telemadrid siguiera una línea más acorde a la que tenía en tiempos de Aguirre que la última con Cifuentes. Poco después de tomar el mando, afirmó que Telemadrid «ya no es un servicio público esencial» y advirtió de que iba a vigilar para que cumpliese sus cuentas a rajatabla.

El gobierno madrileño inició entonces una campaña de descrédito contra la propia cadena pública de la comunidad, que fue incluso denunciada por los sindicatos y a la que se sumó Vox, con Rocío Monasterio pidiendo «subastar» el canal. Las advertencias no han parado desde entonces, por ejemplo en febrero cuando Ayuso lamentó públicamente que es «la única presidenta autonómica y del Gobierno de España que tiene una televisión que le es crítica» y señaló a los presupuestos de la cadena. 

Ya en plena pandemia, Ayuso cumplió con sus amenazas y en el mes de abril ordenó que se iniciase una auditoría de Telemadrid. Fue poco antes de que el ente público presentase sus cuentas y demostrase que había vuelto a lograr equilibrio presupuestario en 2019, como en los dos anteriores ejercicios, tras años acumulando déficit. Sin embargo, este mismo miércoles 24 de junio el gobierno de Ayuso afirma haber detectado un déficit de casi 4,6 millones de euros en las cuentas de Radio Televisión Madrid (RTVM) de 2019. El consejero de Hacienda y Función Pública, Javier Fernández-Lasquetty, hizo hincapié en que la Intervención General de la Administración del Estado «sitúa a la empresa con un déficit de 4 millones de euros» y la Intervención General de la Administración de la Comunidad de Madrid, en su análisis de las cuentas, llega a la conclusión de que el resultado de la empresa, en términos de Contabilidad Nacional, arroja un déficit de 4,6 millones de euros, por lo que cree «necesario aclarar detalladamente las razones que justifican esas diferencias» entre unas cuentas y otras.

A pesar de los ataques desde su propio Gobierno, una reciente encuesta ha demostrado que los madrileños apoyan a la actual Telemadrid, y sus audiencias siguen mostrando mejoría viéndose favorecidas por la información de proximidad que la cadena ha transmitido durante la pandemia:

  • Enero 2020: 5.2%
  • Febrero 2020: 5.2%
  • Marzo 2020: 5.9%
  • Abril 2020: 5.9%
  • Mayo 2020: 5.5%
  • Junio 2020 (*Hasta el día 23): 5.3%
  • AÑO 2020 (*Hasta el 23 de junio): 5.5%

Fuente: M.Méndez en vertele.eldiario.es