Podemos y el Frente Amplio a menos de 24hs mantienen el desacuerdo que mete a las izquierdas en un escenario no visto en quince años

IU desoye la oferta de la formación de Belarra para pactar solamente con ellos en diez comunidades e insiste en que cualquier acuerdo debe firmarse a nivel estatal con el resto del Frente Amplio. Podemos, IU, Sumar y Nueva Canarias pactan una lista única allí y el acuerdo está cercano en Aragón y Baleares

Montaje con imágenes de rrss

Ha llegado el día D y como preveían desde hace tiempo las fuentes de todas las familias de la izquierda alternativa el Frente Amplio y Podemos lo afrontan sin tener cerrado un acuerdo a nivel estatal para concurrir juntos a las elecciones generales y sin garantías de que ese pacto se vaya a cerrar. Con el reloj descontando las horas hasta las 23.59 de este viernes, cuando vence el plazo para registrar las coaliciones, ambas formaciones se mantienen en las mismas posiciones que cristalizaron hace unos días. Y las fuentes consultadas se ven incapaces de pronosticar cómo acabará el tira y afloja: si con una lista única o con dos separadas.

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El jueves transcurrió, como los días anteriores, entre contactos incesantes en el seno del Frente Amplio, por un lado, y de Podemos, por otro. Pero con el escenario dibujado desde hace días, ambas organizaciones no se reunieron a nivel estatal y mantuvieron el grueso de sus líneas rojas. Las comunicaciones entre ellas tuvieron lugar, fundamentalmente, a través de los medios de comunicación, y ambas formaciones dedicaron el día a avanzar en los acuerdos con partidos territoriales —con Compromís en la Comunitat Valenciana; Chunta, en Aragón o Més, en Balears— para afrontar este viernes con el mayor número posible de carpetas cerradas o encarriladas.

La principal novedad de este jueves, de hecho, se produjo a primera hora de la mañana, cuando la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, anunció públicamente que había propuesto solamente a IU —y no al resto de la estructura del Frente Amplio, donde también se encuadran Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns— pactos en diez comunidades autónomas. Fuentes de la formación morada concretaron posteriormente que esas autonomías eran Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura y Andalucía.

La respuesta de IU no tardó en llegar y lo hizo por boca de su voz más cualificada, el coordinador federal Antonio Maíllo. “IU no va a negociar con Podemos saliéndose del Frente Amplio, eso que le quede claro a Podemos”, sostuvo el dirigente, que aseguró que la suya “es una organización, seria, leal y honesta” que está “encantada de que Podemos se quiera incorporar” a una alianza, pero siempre y cuando dialogue “con todas las organizaciones y a nivel estatal”. El mensaje era claro: por mucho que IU sea la única organización con implantación real en muchas comunidades, el marco de la federación para las generales es su alianza con sus socios, y no va a negociar con Podemos fuera de él.

Fuentes del Frente Amplio explican que, en la práctica, eso se traduce en que cualquier conversación que pueda producirse entre Podemos e IU tendrá que pasar necesariamente por la mesa de partidos de la alianza. Y así lo trasladaron públicamente también varias federaciones de la organización liderada por Maíllo, tras los mensajes en redes sociales de algunos líderes autonómicos de Podemos pidiéndoles negociar. “Sabe Podemos Asturias que nuestra referencia es Antonio Maíllo y la negociación estatal”, planteó IU Asturias en X. “Ante la petición de una negociación en Castilla-La Mancha, dejando al margen a otros territorios, hemos comunicado a Podemos Castilla-La Mancha que IU defiende una candidatura estatal unificada, y es ahí donde se debe negociar”, planteó en la misma línea la federación castellanomanchega.

Madrid y Barcelona, muy complicadas

Entre las circunscripciones en las que Podemos planteó a IU pactar no se encuentran Madrid y Barcelona, donde es mucho más sencillo obtener escaños incluso concurriendo a las elecciones por separado. En esas dos provincias, las que más escaños reparten, la sensación general que impera tanto entre los morados como en el Frente Amplio es que el pacto es muy complicado. Porque las dos organizaciones tienen incentivos para no pactar —podrían obtener escaños yendo por separado— por motivos particulares de cada circunscripción.

En Madrid, por ejemplo, uno de los asuntos que más dificulta el pacto es el encaje de Irene Montero en la lista. Incluso si Podemos aceptara que su ‘número dos’ no encabezase la candidatura unitaria, completar el puzle con los dos puestos de salida que ha pactado Más Madrid —el primero de la lista entre ellos, que ocupará Emilio Delgado— resultaría muy complicado, puesto que también faltaría por encajar un eventual puesto de salida para IU.

Barcelona, por su parte, es aún más complicado tras el acuerdo anunciado hace unos días por Podemos y ERC para que los morados se integren en las listas de los republicanos. A pesar de la presión de su candidato, Gabriel Rufián, para que acepte una coalición con los Comuns, la dirección de ERC que lidera Oriol Junqueras únicamente admitiría que los de Ada Colau se integrasen en sus listas al estilo de Podemos, es decir, sin mantener su marca ni suscribir una coalición, lo cual tendría un enorme coste para los Comuns en términos de representación y también de recursos económicos y humanos en el Congreso.

Para Colau y los suyos esa vía es inaceptable, pero parece muy complicado que las cosas cambien en las últimas 24 horas antes del cierre del plazo para registrar coaliciones. La líder del Frente Amplio se quejó este jueves de que ERC no quiso “ni sentarse a hablar” con los Comuns el miércoles, cuando estos volvieron a pedir una reunión. Y, además, también se mostró por primera vez crítica con Podemos, a quien afeó que no quieran “sentarse en igualdad con el resto de fuerzas” del Frente Amplio y a quien le dijo que “no es lo mismo tener acuerdos parciales en los territorios, cosa que les garantizaría algunos escaños, que ir todos juntos” a las elecciones.

Horas más tarde, en una entrevista en El perro andaluz, Colau ha vuelto a hacer un llamamiento a la formación morada para que “escuchen a la ciudadanía”. “Es momento de unirse. Se puede hablar de todo. Lo que no se puede discutir es la unidad para derrotar el fascismo”, señaló, antes de destacar que “el Frente Amplio está avanzando” y este viernes se vive “uno de los momentos más importantes de la historia de este país”.

Luz verde en Canarias

Estas palabras, no obstante, no sirvieron para desbloquear la situación a nivel nacional. Sí hubo avances, por el contrario, en las negociaciones que Podemos e IU están manteniendo con otros partidos de ámbito autonómico con mucha más implantación que ellos y que, por tanto, tendrán el mayor protagonismo en las listas de sus provincias. Es el caso de Canarias, donde a media tarde del jueves se firmó un acuerdo entre Nueva Canarias, IU, Movimiento Sumar y Podemos. También se confirmó el acuerdo en Baleares —en este caso, sin Podemos por el momento— y hubo avances sensibles en Aragón, aunque al cierre de esta edición no se había anunciado oficialmente ese acuerdo.

Más complicadas están las cosas en la Comunitat Valenciana, aunque en este caso el problema no es la pugna entre Podemos y el Frente Amplio, sino el conflicto entre las dos principales almas de Compromís por el reparto de los puestos. Iniciativa, el partido al que representa Mónica Oltra, aboga por que el diputado Alberto Ibáñez encabece la candidatura de Compromís como número uno por Valencia, algo inédito hasta la fecha. Por su parte Més, el partido nacionalista que es el mayoritario de la alianza, exige retener esta posición para Águeda Micó, la otra de las parlamentarias valencianistas de la última legislatura en el Congreso.

Fuente: Daniel Ríos en eldiario.es (Título editado por @carabanchelnet)

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Fuente: Pablo Elorduy – TG: @p_elorduy en elsaltodiario.com

El desacuerdo entre Podemos y el Frente Amplio mete a la izquierda en un escenario no visto en quince años

El coordinador federal de Izquierda Unida asegura que su organización no llegará a acuerdos bilaterales fuera del Frente Amplio. Varios escaños obtenidos en 2023 quedarán en el aire si se consuma la separación de listas

Yolanda Díaz celebra con distintos candidatos de Sumar los resultados de 2023 / Bruno Thevenin

Si hoy es jueves queda un día, hora arriba, hora abajo, hasta el cierre de las coaliciones de cara al 29 de noviembre. Después de un miércoles con menos decibelios que en días anteriores, las posibles listas de cara a las elecciones de esa fecha se van aclarando. Habrá dos listas por Madrid. Son palabras de Ione Belarra, que ha descartado el acuerdo en las circunscripciones más importantes en cuanto a reparto de escaños: Madrid y Barcelona.

La secretaria general de los morados ha defendido que “hay muchísimo Estado español fuera de Madrid y Barcelona” para instar a sus contrapartes a un acuerdo, o varios acuerdos, en provincias y comunidades autónomas en las que, de hecho, ya hay entendimiento a ese nivel. Pasado el mediodía del 15 de octubre, las urgencias se focalizan en las 19 provincias donde Sumar obtuvo escaños en el último proceso electoral.

El Frente Amplio retiene un tercio de los votos de Sumar en 2023

Transferencia de voto desde Sumar a otros partidos

La base es la idea propuesta por el spin doctor electoral Iván Redondo y difundida por Pablo Iglesias de que las elecciones generales son “52 elecciones” provincia a provincia, pero la suma de otros factores —como la refriega a través de los medios— puede alterar el cociente final. En ese sentido, esta mañana, Antonio Maíllo, secretario general de Izquierda Unida ha advertido que su organización no va a aceptar acuerdos “troceados” para las elecciones autonómicas. Las próximas horas son clave para saber si de desencalla la negociación en algún territorio o si prevalece la idea de que solo se unirán listas si hay acuerdo federal. En el caso de que no, Podemos podría buscar otros acuerdos con actores regionalistas o soberanistas, como ya ha hecho con ERC, o presentar sus propias listas provinciales, para lo que hay más margen después de que mañana se cierre el peaje para coaliciones electorales.

De los tiempos de Cayo Lara a hoy

Esto devuelve a la izquierda a un escenario similar al de las elecciones de 2011, en el que Izquierda Unida obtuvo once diputados con un 6,92% de voto en el conjunto del Estado. Con varias salvedades: en aquella ocasión, Compromís, por separado, obtuvo un escaño y hoy es la fuerza alfa del territorio valenciano; los Comuns no existían e Iniciativa per Catalunya y Esquerra Unida i Alternativa, hoy integradas en ese espacio, obtuvieron tres; y tampoco existía Adelante Andalucía. 

En aquellas elecciones, el conjunto del espacio liderado por Cayo Lara obtuvo tres representantes en Madrid, otros tres en Catalunya (ICV-EUiA), dos en Andalucía (Sevilla y Málaga), uno en Asturias, otro en Zaragoza en coalición con la Chunta y otro en Valencia (EUPV-EV). Entonces fue un éxito respecto al peor resultado histórico de la coalición en 2008 (dos diputados), pero esos once diputados no tuvieron margen de negociación en un Parlamento dominado con mayoría absoluta por el PP de Mariano Rajoy. Los tiempos cambiaron cuatro años después con la irrupción de Podemos, hasta llegar a 2023, cuando se obtuvo el peor resultado en la década de la política del cambio con la obtención de 31 escaños, una cifra que de cara a las elecciones de noviembre parece difícil de repetir.

Los 31 escaños que se ponen en juego el 29N

Circunscripciones en las que Sumar obtuvo representación en 2023

Descontados los principales núcleos, donde en 2023 se obtuvieron seis diputados (Madrid) y cinco (Barcelona), hay solo dos provincias es las que se superó el escaño único: València, donde se llegó a un acuerdo con Compromís (tres) y Sevilla, provincia en la que todavía no se había producido el salto a escala estatal de Adelante Andalucía. 

En el País Valencià, de producirse la confluencia será bajo la marca paraguas de Compromís, y aunque aún no está cerrada la propia organización interna de la coalición valencianista, con disputas por la cabeza entre Més Compromís e Iniciativa, los puestos ofrecidos al resto de la izquierda serían a partir del 3 en València, y quizá un 2 por Alacant y Castelló. En 2023 no se obtuvo representación en Castelló, que de hecho fue la provincia en la que se alcanzó mayor porcentaje sin escaño (un 14,3%). En Alacant se obtuvo un solo diputado. De este modo, si se repitieran los resultados de entonces, el Frente Amplio (o Podem) solo podría optar a un escaño por la provincia central.

A las 13h del jueves, la federación asturiana de IU hizo saber que no habrá pacto con Podemos si no se produce un acuerdo federal con el Frente Amplio

Las miradas se dirigen también a Andalucía, donde el Frente Amplio cuenta con la competencia de Adelante Andalucía y tendrá difícil repetir los resultados de 2023, cuando se obtuvieron dos actas en Sevilla, una en Córdoba, otra en Granada, otra en Cádiz y otra en Málaga. Los seis escaños de Sumar obedecieron a la fuerza que IU conserva en Andalucía, pero también a la alianza con Podemos, que situó a la diputada por Granada Martina Velarde. En esta ocasión el pacto, a las 17.30h del 15 de octubre, el pacto parece difícil de reeditar pese a que anoche Nico Sguiglia, portavoz de Podemos y concejal por Málaga, pidió “abrir cuanto antes un diálogo fraterno y construir una candidatura unitaria en las ocho provincias andaluzas”. 

Un escaño en el aire

La barrera del 10% de los votos es determinante en esas “elecciones x52”, pero superarla tampoco garantiza nada en una serie de provincias como Araba o Navarra donde, con más del 12% de los votos en 2023 no se obtuvo representación. El problema actual es que el artista antes conocido como Sumar, ahora bajo la marca de Frente Amplio, no llega al 10% en el conjunto del territorio, lo que dificulta repetir el resultado de hace tres años, que aunque decreciente respecto al de 2019, sostuvo a los entonces dirigidos por Yolanda Díaz como fuerza de Gobierno.

La estimación de voto CIS publicada ayer indica que Frente Amplio obtendría el 6,1% de los votos en las generales, mientras que Podemos obtiene el 3,1%. Cifras insuficientes a todas luces en todo el territorio. En 2023, el escaño más “barato” y el único que se obtuvo con menos del 10% de los votos fue el de Murcia (9,6%). Aunque esos bajos porcentajes apuntados por el CIS no son extrapolables a todo el territorio —se da por hecho que al menos una de las fuerzas superará el 10% en las provincias más pobladas—, sí marcan una tendencia en unas elecciones en las que el PSOE entona la tonada del voto útil.

De cara a un acuerdo son claves los territorios de Murcia y Asturias, donde no hay competencia a la izquierda pero se pone en juego el escaño obtenido en 2023, y Andalucía, donde se espera un buen resultado de Adelante Andalucía y se ponen en juego un buen número de escaños, hasta seis, obtenidos por la coalición Sumar hace tres años.

En Murcia, Javier Sánchez Serna, diputado en el Congreso desde 2016 y coordinador autonómico de Podemos en la Región de Murcia, ha dado un paso al costado y cedido el liderazgo en la región a Víctor Egío. En la Asamblea Regional de Murcia se mantiene viva la forma Unidas Podemos, a la que apeló Egío en un mensaje el 14 de octubre reclamando unidad al margen de lo que ocurra en Madrid. IU de la Región de Murcia, fiel al estilo que ha llevado la dirección federal, no se ha decantado sobre las condiciones del posible acuerdo. El martes 13, se confirmó que Penélope Luna (coordinadora de IU) será la candidata del Frente Amplio en la región.

La panorámica en Asturias es más compleja. Izquierda Unida es la fuerza con más empuje en el Principado, donde Podemos se quebró en 2023, reclama encabezar la lista, cuyos componentes son todavía una incógnita. La organización Somos Asturias, dirigido por la diputada autonómica Covadonga Tomé, es fruto de esa implosión de los morados. Tomé ha pedido que la formación de izquierda asturianista esté en el Frente Amplio, y ha realizado en los últimos meses actos con Emilio Delgado (Más Madrid) y Ada Colau (Comuns). A las 13h del jueves, la federación asturiana de IU hacía saber que no habrá pacto con Podemos si no se produce un acuerdo federal con el Frente Amplio. El escaño obtenido en 2023 podría fallar sin una lista unitaria. En paralelo, los soberanistas de Aína, nueva formación política, mantienen conversaciones de cara a formar una “candidatura de país” para el próximo 29N. Podría ser su debut electoral.

La situación es también compleja allí donde hay socios o futuros socios consolidados y externos. Sumar obtuvo un escaño en 2023 en las circunscripciones gallegas de A Coruña y Pontevedra, pero el panorama ha cambiado en Galicia de manera radical, como explica esta pieza de Javier H. Rodríguez. El auge del Bloque Nacionalista Galego, después de los magníficos resultados de Ana Pontón en febrero de 2023 le sitúa en la carrera por obtener hasta cuatro escaños, lo que dejaría al Frente Amplio al borde del cero. Es poco probable un acuerdo para Galicia entre el Frente Amplio y Podemos.

Las islas, un diputado y una disputa que viene de lejos

En Las Islas Canarias el porcentaje de 2023 señaló la fina línea entre el éxito y el fracaso. En Las Palmas se recogió un acta de diputado con el 10,3% de los votos y en Tenerife no se obtuvo pese al 10,8% del voto. En aquella ocasión a Sumar le faltaron 1.500 votos para obtener el acta de diputado. De cara a noviembre, las coaliciones parecen formadas ya: Nueva Canarias, partido regionalista veterano hará tándem con Frente Amplio y pondrá el puesto de salida para la mitad de la legislatura.

El 21,8% de las personas que votaron a Sumar hace tres años aun no había decidido, a comienzos de octubre, a quién votará en las próximas elecciones

Este acuerdo deja fuera a Podemos, que en la legislatura pasada fue representado por Noemí Santana. Santana se descartó hace tiempo de la carrera para estas elecciones y Podemos tenía previsto ceder la primera posición a Nueva Canarias, con lo que el acuerdo estaba cerca, pero el efecto cascada del desacuerdo en Madrid ha llevado a la ruptura de NC con Podemos. Finalmente, a las 18:30 Noemí Santana ha anunciado un acuerdo con Nueva Canarias, “IU y otros partidos” para presentar una única lista que se llamará Unidad del Pueblo Canario. En las Islas se presenta también Drago Canarias, encabezada por el exPodemos Alberto Rodríguez, que ha decidido concurrir en solitario y no busca alianzas con los otros espacios. 

En Baleares, desde hace tiempo la voz cantante la llevan Més per Mallorca, Més per Menorca y Ara Eivissa, que buscarán colocar a su candidato en el número uno. No obstante, todavía está por dilucidar quién será ese o esa candidata. La intención de Més era agrupar en la lista a Esquerra Unida, Sumar y Podemos, que reclamaba ese puesto de salida.

Euskadi deja de ser un granero

Los tiempos en los que Unidas Podemos llegó a ser primera fuerza política en las elecciones generales en Euskadi quedan en el retrovisor. En 2023 solo se obtuvo un diputado, por Bizkaia, y las elecciones autonómicas de 2024 vieron caer a la izquierda federalista del 8,05% unidos al 5% por separado. Nafarroa y Gipuzkoa son los territorios a priori en los que se podría recuperar representación —en Gipuzkoa el diputado quedó en 2023 a 2.700 votos de distancia— pero el trasvase a EH Bildu y, sobre todo al PSOE, parece un hecho

Pese a que las desavenencias entre los espacios del entonces Sumar (hoy, Frente Amplio) y Elkarrekin Podemos obedecen más a las lógicas de Madrid que a la relación en el propio territorio vasco, la dificultad para cerrar un acuerdo son igual de palpables que en el resto del Estado. Jon Hernández, secretario general del Partido Comunista de Euskadi, ha garantizado que habrá lista, pero no está claro quién la puede encabezar. El principal candidato es Lander Martínez, que ha sido diputado en la pasada legislatura como representante de Sumar por Bizkaia, aunque también suena el nombre de Rosa Martínez, actual secretaria de Estado de Derechos Sociales.

En Aragón, el diputado electo en 2023 por Zaragoza, Jorge Pueyo, salió reforzado hasta el punto de llevar a la Chunta a un resultado histórico en las autonómicas del pasado mes de febrero. Izquierda Unida-Movimiento Sumar logró salvar los muebles en esas autonómicas, que dieron fe de la práctica desaparición de Podemos, que obtuvo menos del 1% del voto en el territorio. El propio Pueyo ha instado en las últimas horas al acuerdo de la izquierda federalista “nadie se puede quedar fuera”.

Lo incierto de los pactos y los jirones que han podido dejar las negociaciones o falta de negociaciones entre Frente Amplio, Podemos y el resto de actores, no aparecen reflejados en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas.

La foto antes de estos intensos días muestran que Sumar es el partido que menos voto retiene de todos los que aparecen en el barómetro. Solo un tercio de votantes asegura que repetiría su voto a Sumar, que aparece como Frente Amplio solo en el apartado de estimación de voto. Dos de cada diez votantes se irán a Podemos y casi el mismo porcentaje al PSOE. Pero lo relevante es que el 21,8% de las personas que votaron a Sumar hace tres años aun no había decidido, a comienzos de octubre, a quién votará en las próximas elecciones. Ese voto apunta como la clave de cara a una campaña electoral que, salvo sorpresa de última hora, partirá con el mal sabor de boca de un accidente múltiple en la consecución de un acuerdo entre las organizaciones que fueron unidas en 2023.

Fuente: Pablo Elorduy – TG: @p_elorduy en elsaltodiario.com

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Fuente: Javier Valenzuela en eldiario.es

Jurar en arameo

Mis amigos y compañeros añaden a las mías otras de las muchas palabras y expresiones malsonantes del idioma de Cervantes para fustigar la sopa de siglas, los egos descomunales, el espíritu fratricida del Frente Popular de Judea

La mayoría de votantes de izquierdas apoyan que Frente Amplio y Podemos vayan juntos a las elecciones
Imagen de archivo de eldiario.es

Iñigo Sáenz de Ugarte es un periodista no solo bien informado, sino también muy educado, tanto, que tituló así su crónica en este periódico: “El culebrón turco de la izquierda pone de los nervios a sus votantes”. Le aplaudo la finura de emplear la fórmula “poner de los nervios” para aludir la angustia y el cabreo que ahora sienten los votantes situados a la izquierda del PSOE. Yo también soy educado, así me criaron mis padres, de modo que no voy a transcribir aquí los insultos, maldiciones y palabrotas que me vienen a la mente cuando veo que, a 48 horas del fin del plazo legal para presentar coaliciones, los partidos, grupúsculos, capillas y sectas de lo que yo llamaría la izquierda sin complejos aún no han acordado presentarse unidos a las elecciones del 29 de noviembre.

Pero el castellano es una lengua muy rica y en ella encuentro la locución verbal que expresa mis sentimientos: jurar en arameo. Mi enfado con el espacio político que fue Unidas Podemos en 2019 y Sumar en 2023 es tal que me provoca de inmediato una catarata incontenible de insultos e improperios cuando estoy solo. Ahora bien, cuando estoy con amigos y compañeros, compruebo que no se me ha ido la olla, que ellos y ellas también están de los nervios, como dice Sáenz de Ugarte, y que añaden a las mías otras de las muchas palabras y expresiones malsonantes del idioma de Cervantes para fustigar la sopa de siglas, los egos descomunales, el espíritu fratricida del Frente Popular de Judea.

Todos sabemos que es imposible repetir el casi milagroso resultado de los comicios de julio de 2023, que dio pie a un Gobierno progresista en minoría parlamentaria, si las fuerzas a la izquierda del PSOE se presentan esta vez separadas. Su desunión sería miel sobre hojuelas para el bloque ultra PP-Vox, que ya tiene al alcance de la mano la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Vendrían entonces años, puede que muchos años, malísimos para los derechos y libertades.

Puedo imaginarme sin problemas la España gobernada por Feijóo y Abascal, con Ayuso a las palmas. Las pensiones y el salario mínimo se congelarían de inmediato usando el falso pretexto de que Sánchez ha dejado arruinado el país. Proseguiría a bombo y platillo la promoción con fondos públicos de los seguros de salud, los colegios y las universidades privados. La Policía sería aún más brutal en la represión de la disidencia en las calles de lo que ya lo es ahora, con el incompetente Marlaska como ministro de Interior, y los jueces aún más descarados en la persecución de los zurdos. El acceso a precio asequible a una vivienda digna sería todavía más difícil que en la actualidad, que PP y Vox tan solo defienden en esta materia el derecho de los millonarios a un aticazo con piscina. Y, last but not least, Trump y Netanyahu serían recibidos en Madrid con honores.

Lo más irritante de todo es que los dirigentes políticos situados a la izquierda del PSOE comparten este augurio. Se jactan incluso de que, si Sánchez ha adoptado medidas progresistas, es porque ellos tenían nutridos grupos parlamentarios que complementaban al socialista. Dicen asimismo conocer que, de presentarse varias papeletas progresistas en cada circunscripción, ninguna se comerá un torrao. Y de que, en las más pequeñas, ni presentándose unidos.

Que no nos vengan estas izquierdas con milongas de que la convocatoria de elecciones les ha sorprendido, de que no han tenido tiempo para darle vueltas al tarro y trabajar discretamente para acordar soluciones unitarias. Han pasado ocho meses desde que Yolanda Díaz anunció que no competiría en las siguientes legislativas, abriendo así la puerta a la refundación de Sumar y su reconciliación con Podemos. Y Gabriel Rufián se pasó esos meses anunciando el desastre que supondría la desunión. Todo el mundo aprobaba con la cabeza sin hacer nada al respecto, el propio Rufián optó al final por quedarse en su cálido hogar de ERC.

Pero no quiero ser injusto. Ha habido en las izquierdas quien ha buscado la reconciliación. Pienso en la Izquierda Unida de Antonio Maíllo, pienso en Ada Colau, que ayer mismo dijo que renunciaba a cualquier protagonismo en aras de un acuerdo entre el Podemos de Irene Montero y lo que antes era Sumar y ahora se llama Frente Amplio. Otros, en cambio, la han rechazado sistemáticamente. Son los maximalistas que no aceptaban la colaboración con Sánchez ni como mal menor, los autoproclamados puristas que no temen la conquista total del poder por los ultras porque piensan que eso hasta puede venirles bien, que la caída en el abismo les regalará a ellos la bandera de la resistencia.

Fuente: Javier Valenzuela en eldiario.es

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