La vicealcaldesa informa de cerca de 180 sanciones, la mayoría por limpieza pero también por consumo de alcohol o drogas

El Gobierno de Almeida cambia de estrategia con los acampados en la Puerta del Sol. Después de haber intentado que los desalojara la Delegación del Gobierno intentando probar la “amenaza” que a su juicio presentan, ahora ha lanzado a los agentes de la Policía Municipal para imponer multas en el entorno del corazón de Madrid.
Lo ha detallado la portavoz municipal y vicealcaldesa, Inma Sanz, que ha hablado de unas 180 sanciones en el entorno de la acampada de la Puerta de Sol. Más de un centenar por limpieza y 76 por consumo de alcohol o de drogas.
Sanz ha echado en cara que se estén registrando “graves actos vandálicos” y “daños muy cuantiosos” en el mobiliario urbano y en el patrimonio. Aunque luego ha matizado que “no ha sido posible entrar para hacer una valoración más en detalle” de la situación en la que se encuentran los monumentos de la plaza.
Por otro lado, la portavoz municipal ha asegurado que intentará “la instalación del árbol de Navidad en la Puerta del Sol”, que está prevista, aunque no podrá hacerlo si sigue la acampada. “La Puerta del Sol es el centro de la Navidad en Madrid para muchas actividades, además de la grandísima cantidad de personas que por allí transitan desde el encendido de luces”, ha justificado buscando más argumentos para desalojar la acampada.
“Vamos a seguir adoptando todas las medidas que estén en nuestras manos para que esa acampada ilegal se levante ya”, ha añadido sobre la protesta, que este sábado cumplirá su tercera semana pese a los esfuerzos municipales por levantarla. Mientras tanto, sigue cargando contra la “clarísima dejación de funciones” del delegado del Gobierno, Francisco Martín.
Fuente: Somos Madrid en eldiario.es

Fuente: Diego Casado en eldiario.es
La protesta de Sol empieza a hablar de desacampada, pero no pone fecha aún a su salida
Una asamblea general dividida descarta una salida inmediata aunque establece como condiciones para hacerlo en el futuro el traslado del movimiento político a los barrios, la redacción de un manifiesto y un final “a la altura del acontecimiento histórico” que están protagonizando

“El verdadero éxito de esta acampada no debería medirse únicamente por cuánto tiempo conseguimos aguantar, sino por nuestra capacidad para convertir todo lo que hemos conseguido aquí en una fuerza colectiva y política que perdure más allá de la Puerta del Sol”. Con estas palabras una de las portavoces de los nodos donde se está decidiendo el futuro del 26S ponía en común las conclusiones de los grupos de trabajo ante la asamblea general de Sol este jueves por la noche. El único punto en el orden del día era hablar del futuro de la protesta y exponer las conclusiones de las diferentes comisiones, además de escuchar a los participantes.
“Hay condiciones objetivas para aguantar, para seguir”, advertía el portavoz de las diferentes comisiones, que a la vez empezaba a hablar de la necesidad de preparar un final “a la altura del acontecimiento histórico” que están protagonizando. La palabra “desacampada” era el centro del debate, en concreto cómo organizarla ya que “el final es un hecho objetivo que va a ocurrir”, proseguía el portavoz de las comisiones. Y trasladaba las condiciones fijadas previamente para seguir en ese camino: el traslado de la fuerza creada en Sol a los barrios de Madrid, que un manifiesto que recogiera sus principales demandas y un cierre memorable.
“Debemos ser capaces de decidir colectivamente cómo queremos afrontar esta nueva etapa”, decían antes de abrir el turno de palabra a diferentes grupos creados durante la asamblea para expresar ideas. Ahí empezaron a surgir fechas para levantar la acampada, con la huelga del 11 de noviembre como referencia. Unos apostaban por seguir hasta ahí “como mínimo”, otros por recoger antes… uno de los representantes de los barrios de la acampada pedía una salida en siete días [el plazo mínimo fijado por las comisiones para una desacampada ordenada] a la vista de algunos problemas que van surgiendo. “Pongamos una fecha, por favor”, pedía. “Hay que irse de aquí sin que pase nada que deslegitime este movimiento”, añadía otro.
“Se está perdiendo el impulso político por la gestión de la acampada”, advertía uno de los últimos turnos de palabra antes de la votación final de la asamblea, que se demostró bastante dividida entre los partidarios de organizar, la salida y los que apuestan por aguantar sin horizonte definido. Al final se impusieron los segundos, con gritos de euforia y caras contrariadas entre los primeros. La comisión que se encarga de la logística de la acampada pidió a todos los asistentes más implicación para conseguir mantener la protesta.
Tres semanas de acampada
Este sábado se cumplirán tres semanas desde que primero decenas y luego cientos de personas decidieron acampar en la Puerta del Sol para denunciar los problemas de acceso a una vivienda digna y exigir a los políticos cambios reales para conseguirlo. La protesta comenzó después de una multitudinaria manifestación reclamando un decreto Maricarmen para evitar los desahucios inminentes y alargar los contratos de alquiler existentes. Mientras una portavoz del Sindicato de Inquilinas leía el manifiesto de la marcha frente a un Congreso blindado por agentes de Policía, otros tomaban el corazón de Madrid, vacío de furgones policiales.
Mucho ha sucedido en estas tres semanas porque la movilización social se ha acelerado y la política también: el decreto Maricarmen fue aprobado por el Gobierno pero tumbado por el Congreso, así que el presidente Sánchez disolvió las Cortes, volvió a aprobar el decreto y lo validará presumiblemente con los votos de la Diputación Permanente dentro de unos días. Para ello tuvo que convocar además elecciones para el 29 de noviembre, por lo que ahora estamos en precampaña electoral.
La protesta también consiguió algo histórico: que un fondo inversor volviera a admitir en una vivienda a la inquilina a la que acababa de desahuciar. Pero Maricarmen, afiliada al Sindicato de Inquilinas, no podrá volver a la que fue su casa durante décadas porque falleció la semana pasada, después de pasar sus últimos días en el hospital por una recaída después del desahucio, del que salió en camilla.
El nombre de Maricarmen no fue citado en esta asamblea, que ya mira hacia el futuro con precaución ante un escenario de posibles agotamiento de fuerzas por la inmensa logística que exige la permanencia en Sol. Y por el miedo ante un posible desalojo forzoso y violento. “No debemos esperar a que las circunstancias decidan por nosotras”, advirtieron los representantes.
Fuente: Diego Casado en eldiario.es
