Madrid, cara al sol

Tal vez el título pueda llevar a muchas interpretaciones, sea cual fuere la escogida será acertada.

Pero antes de seguir: no, no todas las madrileñas y madrileños son fachas, a pesar de querer interpretarlo todo por resultados electorales donde ganan rancios partidos derechosos seguidos de cerca por pijo-progres, muy pop todos.

No me canso nunca de decirlo (bueno, sí), España es monarquía y aquí reside su corte de bufones y protegidos, hay una ciudad de funcionarios trepas y serviles: pelotas de la administración en la ciudad de los ministerios, policías de todo tipo por tu seguridad, guardias civiles de más de lo mismo, militares salvadores de todo, a los que sumar todo un clero con su corte de meapilas, y por delante de todos ellos un ejército de emprendedores trepas al servicio de las sedes centrales de la banca, multinacionales y otras actividades dedicadas al latrocinio legalizado. Ser la capital marca, y no precisamente para nada bueno.

Pero hay otro Madrid: es el que cada cierto tiempo se amotina, el que ahora adormece en la historia de la defensa de las libertades, el que trabaja por seguir creando redes de solidaridad, un Madrid horizontal del que nació el 15M, el mismo que defendió la II República hasta el final o tomó las calles en la transición. Y en este último Madrid ya hay mucha gente que no vota, unas personas porque las han excluido y solo son parte de las estadísticas de la mísera pobreza, otras porque ya no distinguen entre la mierda para optar por lo menos malo en las elecciones.

Pero no, yo no quería dar la chapa con la gente de Madrid. Quiero hablar de sol y de sombras, de calor, de lo que todo el mundo tiene todavía en sus cuerpos tras el verano vivido; y de ese calor, ese sol en ciudades campeonas de la especulación y deshumanización. Pongamos, sí, que hablo de Madrid (1).

Y pretendo dar una pataleta —dar patadas sería delito de odio— por la enésima reforma de la Puerta de Sol, que ahora está en marcha, pero también por la mierda de Plaza de España que ha quedado sin estanque, y puedo seguir enumerando para decir que llevamos varias décadas de sumisión al hormigón y al solado de piedra, rodeados siempre del mar de asfalto.

La reforma de Sol no era necesaria y solo se justifica por el afán de cada ayuntamiento de poner un huevo en el mismísimo kilómetro cero mediante una megaobra, y por la gratificante gratificación para las constructoras de sus amigotes. La puerta de Sol podía ser mejorable, incluso tenía varias deficiencias, pero hay mil cosas más urgentes, estaba totalmente aceptable para lo que es la ciudad. Además, la última reforma, parcial, fue hace sólo 13 años. Pero la tendencia es realizar obras innecesarias para mover piezas decorativas o cambiar un suelo por otro similar, eso sí, siempre en la zona centro… los barrios para otro año.

Sombras, necesitamos sombras, y ese es un reto que crece con la crisis climática (2), y para muestra este verano de 2022. Sé de la imposibilidad de plantar arbolado por cuestiones técnicas en Sol, pero ¿toldos o pérgolas?, ¿zonas verdes con arbustos que refresquen? Ya que os habéis metido a destruir innecesariamente, por lo menos dejad algo que sea útil. Recordemos que el 70% del suelo público de la ciudad esta ocupado por el tórrido asfalto. Necesitamos más espacios verdes o sombreados.

Y bancos, asientos, poyetes, espacios para compartir, necesitamos espacios públicos para hacer vida social contra esa tendencia, oficial, de empujar a la ciudadanía a centros de consumo, hosteleros o comerciales, mercantilizando así también lo que siempre ha sido un paseo por la ciudad.

El centro de la ciudad, cada vez con un radio más grande, se va quedando para el negocio del turismo, con zonas reconvertidas en parques temáticos, imitación de lo que fue auténtico, para el goce de visitantes y castigo diario para vecinas y vecinos.

Madrid capital, abanderada de la vanguardia neoliberal, donde el urbanismo es parte de esa ofensiva mercantilista, todo se vende, todo se compra… si puedes.

Y ¡ojo!, que el Ayuntamiento no para. Ahora abren la nueva modalidad de privatizar la gestión de los espacios públicos (3): la zona conocida como “distrito financiero”, AZCA, ya va camino de ello, como bien se resumía en una red social:

Un esquema de la privatización de AZCA en Madrid por el PP:
1) Ayuntamiento cede 58.000 m2 durante 40 años y pagará 108 millones a los inversores.
2) Inversores ganarán 39 millones netos y 17 millones por gestión.
Tú pierdes. Almeida y sus colegas, ganan.

El gran reto del siglo XXI para las ciudades debe ser cómo recuperar el espacio para las personas y la naturaleza, ciudades que integren y que nos protejan, en la medida de lo posible, del cambio climático que ya está aquí.

Ciudad “terracita”, ciudad centro comercial, ciudad bar de tapas, ciudad imitación, ciudad parque de atracciones, ciudad asfalto, ciudad consumo… Ciudad sin vecinas, ciudad vigilada, ciudad aséptica, ciudad sin vida, ciudad cara al sol sin sombra, ciudad cara al sol con su corte de políticas y políticos inoperantes.

El otro Madrid que mencionaba al principio está adormecido, pero solo temporalmente: ya es hora de que despierte y reclame otro modelo de ciudad.

Mientras escribo esto en la Cañada Real llevan más de dos años sin luz, una vulneración de los derechos humanos de 6.000 personas (de las que el 40% son niñas y niños). La Puerta de Sol les queda cada vez más lejos.
Y de paso decir que quiero transporte público de calidad, fuentes de agua pública en la calle, mucha más limpieza viaria…

Notas:
1.- Madrid, villa antipersona
2.- España reporta más de 4.600 muertes atribuibles al calor este verano
3.- Privatizar el distrito financiero de Madrid saldrá a pagar: la concesionaria cobrará al Ayuntamiento por el cuidado de las calles

* Miembro del Colectivo LoQueSomosOtras notas del autor
En Twitter: @IkaiAlo

Fuente: loquesomos.org

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