Los interinos vuelven hoy a las calles para reivindicar la estabilidad de 800.000 puestos de trabajo

La temporalidad afecta al 33% de los trabajadores de las distintas administraciones, con un perfil medio de mujer de más de 50 años. En el caso de las oficinas centrales del Gobierno vasco, el porcentaje se dispara al 61,7%, ya que solo ha habido oposiciones en 1990 y 2000 y con escasas plazas.

Tras casi un año de parón o de movilizaciones de baja intensidad debido a la pandemia, más de 800.000 interinos de todas las administraciones del Estado están convocados a concentrarse hoy las 12.30h en 39 capitales de provincia para exigir la estabilidad del personal temporal de larga duración del sector público. La plataforma #MI15F reivindica que el Estado asimile la directiva europea de 1999 sobre el trabajo de larga duración, tal y como así se lo ha exigido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en una sentencia del 19 de marzo de 2020 que ofrece dos únicas opciones para las administraciones estatales, autonómicas y municipales: indemnizar o estabilizar el puesto de trabajo, al igual que ocurre en las empresas privadas.

Esther Montes se presentó en 1990 a las oposiciones de licenciados en Derecho para trabajar en el Gobierno vasco. Aprobó pero no obtuvo plaza. Tras la toma de posesión de los titulares, el 19 de julio de 1993 la llamaron de la bolsa de trabajo para ocupar la plaza en la que sigue 27 años después. La siguiente convocatoria llegó en 2000. Montes volvió a aprobar, pero por los pelos se quedó sin plaza. “Ofertaron solo 65 plazas, aunque en la toma de posesión ofrecieron muchas más para elegir, por lo que la mía, que quizá es un tanto aburrida, quedó vacante”. Trabaja en procedimientos sancionadores del Departamento de Seguridad (tráfico). 

La tercera convocatoria llegó 19 años después, con 200 plazas. “Esta convocatoria está recurrida porque un altísimo porcentaje de empleadas públicas estamos contratadas en abuso de temporalidad”. Dicho de otro modo: si un licenciado en Derecho con la memoria más fresca y con más tiempo para estudiar aprueba, Esther Montes se quedaría en la calle con 55 años, sin indemnización y tras 27 años ininterrumpidos de trabajo. Un ERE encubierto —y un chollazo para las arcas públicas—, por el cual la Unión Europea ha amonestado al Estado español, el cual presenta una temporalidad que afecta al 33% de los trabajadores de las distintas administraciones (más de 800.000 personas). En el caso del País Vasco, el porcentaje aumenta hasta el 52% y en las oficinas centrales del Gobierno vasco se dispara al 61,7%. “Somos la comunidad autónoma con mayor porcentaje de interinidad de todo el Estado, seguidos muy de cerca por Navarra”, añade Montes. Una desagradable posición de la que no se habla en campaña electoral ni tampoco se pelea en los potentes sindicatos vascos.

Tras la pasividad sindical, un grupo de cinco interinas de la administración vasca creó el sindicato Interino Taldeak y arrasó en las elecciones, obteniendo 11 de los 25 delegados

Hartas de esta situación, un grupo de cinco amigas interinas del Gobierno vasco decidió crear un sindicato (Interino Taldeak) y se presentaron a las elecciones sindicales de noviembre de 2019 en las oficinas de Lakua, el edificio central de la administración vasca. “Solo nos dio tiempo de presentarnos ahí y ganamos: conseguimos 11 de los 25 delegados, superando a ELA (6), LAB (5), CC OO (2) y UGT (1)”, detalla Montes. Pero por asuntos de la burocracia se quedaron fuera de la mesa sectorial de negociación. “Necesitas una representación del 10% y nosotras tenemos el 9,98%”, explica esta delegada sindical de 57 años, dos años más que la media de las interinas.

Visibilidad

Yolanda Ganuza trabaja en el mismo edificio, en el departamento de Gobernanza pública y autogobierno. Entró hace 28 años, en 1992, con la OPE de 1990. Repitió examen con la de 2000, pero a pesar de aprobar tampoco consiguió plaza. Tiene 55 años. “Aquí la única gente joven que hay es la que se ha presentado a las convocatorias de bolsa de trabajo. La temporalidad no es casual en la administración, es una dinámica general, ya que convocan bolsas de trabajo en vez de oposiciones, por lo que su idea es tener a gente temporal, revocable y despedible, pero sin finiquito”, remarca.

Por ello saldrá hoy a concentrarse. “Me parece necesario. Mientras las cosas no se visibilizan, parece que no existen”, considera. “Quizá a la opinión pública le cueste entender nuestra petición, pero cuando explicas que si te cesan hoy te irás a casa con una mano delante y otra detrás después de 28 años de trabajo, empatizan contigo y entienden el problema”.

En el Estatuto de los Trabajadores incluye en su artículo 15 que un trabajador  temporal que supere los 24 meses de trabajo en la misma empresa se convierte en fijo. Asimismo, el pasado BOE del 30 de diciembre reconoce la figura de ‘personal funcionario a extinguir’ para los trabajadores subrogados de empresas privadas que pasan a empresas públicas, como los bomberos forestales que provienen de Tragsa, por lo que se les garantiza su plaza hasta la jubilación. 

“Después de 13 años en el mismo puesto es curioso que nos tengamos que examinar para saber si sabemos hacer las tareas que llevamos realizando durante más de una década”, lamenta la trabajadora social Cristina Alcalá 

Dejación administrativa

Cristina Alcalá es trabajadora social del Ayuntamiento de Bilbao desde hace 13 años. Entró en plantilla a través de dos procesos de selección. “Creo que mucha gente piensa que hemos entrado a dedo, pero estamos aquí tras haber superado procesos que tienen en cuenta criterios de capacidad, méritos e igualdad”, recuerda. 

Cuando accedió a su puesto, Alcalá pensó que estaría trabajando uno, dos o, a lo sumo, tres años y que después el Consistorio sacaría su puesto a oposición o la cesarían. Pero ninguna de esas dos cosas ocurrió. Esa dejación administrativa crea un sentimiento de incertidumbre en los trabajadores interinos, que ven el tiempo pasar sin poder presentarse a una oposición que consolide —o disipe— su relación laboral. “Ahora se habla de que en abril sacarán a oposición mil plazas, para las que yo deberé concurrir en igualdad de condiciones en un proceso muy duro porque es memorísito —70 temas teóricos más los casos prácticos— con personas que tienen tiempo para estudiar. Es curioso que después de 13 años nos tengamos que examinar para saber si sabemos hacer las tareas que llevamos realizando durante más de una década”, concluye. 

La falta de oposiciones y de mecanismos que consoliden los puestos laborales ante la ausencia de OPEs conlleva que interinas como Alcalá, Montes y Ganuza lleven más de una década, o casi treinta años, desempeñando las mismas tareas que realizan las personas fijas, pero sin posibilidad de consolidar esa relación laboral y organizar su proyecto de vida con cierta certeza. “Hace tiempo que no estamos cubriendo nada y que dejamos de ser temporales, hace tiempo que las tareas que realizamos se convirtieron en estructurales”, sostienen.

Fuente: Gessamí Forner en elsaltodiario.com

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