Las educadoras infantiles madrileñas, expulsadas del Pleno municipal esta mañana: “Hay que subir la presión” | Vídeos

Educadoras de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles han abandonado el Pleno mientras sus compañeras se concentraban en la puerta del ayuntamiento de Madrid esta mañana

Concentración de escuelas infantiles frente al ayuntamiento de Madrid / Marta Marbán

Las educadoras infantiles madrileñas se han concentrado esta mañana frente al ayuntamiento de Madrid tres semanas después de comenzar su huelga indefinida. Esta semana, exigieron al alcalde José Luis Martínez-Almeida una reunión para poder exigirle personalmente la paralización de las prórrogas de los contratos de las empresas que trabajan con estas escuelas infantiles, después de haberse reunido con el delegado del Área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández Sánchez, sin haber recibido soluciones. Fernández Sánchez explicó a la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) que las prórrogas de esos contratos ya “estaban todas formalizadas y tenían por tanto carácter irrevocable”, “cosa que no era cierta”, porque, según denuncian desde la PLEI, las autorizaciones de gastos para ello se realizaron incluso después de la reunión que mantuvieron con el delegado.

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La lluvia y el día gris no han paralizado a las educadoras ni sus vestimentas amarillas. Mientras decenas de ellas, además de otras trabajadoras de escuelas infantiles y familias se han reunido frente al ayuntamiento, algunas pertenecientes a la PLEI han entrado a presenciar el Pleno municipal que se celebraba esta misma mañana del 29 de abril. En el exterior, pancartas donde se leía “0-3 no llega a fin de mes”, “No guardamos, educamos” o “No es vocación, es explotación”. En el interior, no solo las educadoras vestían camisetas amarillas, sino que miembros de la Asamblea, como Rita Maestre, portavoz de Más Madrid, entre otros muchos, se han sumado a la causa con su atuendo.

Concentración de escuelas infantiles frente al ayuntamiento de Madrid / Marta Marbán

Educadoras infantiles expulsadas del Pleno

Las educadoras fueron invitadas a la tribuna por miembros de la oposición municipal, en una jornada en la que se debatiría esa paralización de las prórrogas de los contratos que exigen, y las mejores condiciones laborales por las que llevan en huelga indefinida desde el pasado 7 de abril. La proposición defendida por la concejala socialista María Caso incluía también bajada de las ratios de niños por educadora y subida de salarios, con el fin de equipararse con los de las educadoras de otros ciclos. A día de hoy, algunas educadoras reciben mensualmente 1221 euros, lejos de los 1518 euros que corresponderían según convenio.

Durante su intervención, miembros de la Asamblea como Rita Maestre han defendido la lucha de las trabajadoras, mientras que José Fernández Sánchez ha querido “desmontar la proposición”, insistiendo en que “lo que proponen es imposible, y lo saben. Es ilegal en sus propios plazos. Por cierto, muy a lo sanchista. ¿Para qué presupuestos?”. Ante las palabras del delegado, las educadoras han reaccionado: “¡Sí se puede!”. Poco después, la Presidencia de la mesa solicitó la intervención de seguridad y las trabajadoras fueron desalojadas. “Esto es intolerable” ha dicho el presidente del Pleno, Borja Fanjul, “y que los grupos de la oposición estén aplaudiendo, les vuelve a retratar”. Nervioso, Fanjul ha llamado al orden incluso al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, durante la expulsión.

“Nos han escuchado un rato; han tardado en echarnos”, ha declarado una de las invitadas a la tribuna. A la salida, las compañeras las recibían con más cánticos, silbatos y cacerolas. “Vamos a aguantar. Hay que subir el tono de la presión”, insistían las portavoces del PLEI, que no se van a rendir hasta que consigan soluciones.

Concentración de escuelas infantiles frente al ayuntamiento de Madrid / Marta Marbán

Después de tres semanas en huelga indefinida y concentrándose en distintos puntos de la capital, las educadoras confiesan estar agotadas al no estar consiguiendo respuestas por parte de las instituciones. “Pasamos más tiempo con los niños de la escuela que con nuestros propios hijos”, explicaba una de las presentes, que lamenta estar viviendo una situación como esta en un trabajo que es vocacional: “Podría estar trabajando de administrativa, cobrando más y con menos problemas, pero esta es mi vocación. Lo único que pedimos es poder ejercerla con dignidad”.

Agotadas física y emocionalmente

Las educadoras explican que se turnan para cubrir los servicios mínimos establecidos por ley durante las huelgas, y que esto está poniendo aún más en tensión la situación con las familias, que apoyaban la causa, pero empiezan a notar más nerviosos a unos niños que no quieren ir a la escuela, tras pasar tantas horas al día en unos centros que no funcionan como deberían. “Si antes era difícil atender a tantos niños, ahora lo es todavía más”, subrayan las educadoras.

Están agotadas física y emocionalmente, más aún desde que observan la poca transparencia institucional y cómo el Gobierno madrileño gira la cara. “Cada día somos menos en las concentraciones porque la gente está agotada, también mentalmente”, lamenta una de las presentes. Algunas familias han acudido con sus carritos y los más pequeños para apoyarlas. “Estamos al cuidado diario de sus hijos. Lo que pedimos afecta a la calidad educativa y al bienestar de los niños”, defiende una educadora.

Concentración de escuelas infantiles frente al ayuntamiento de Madrid / Marta Marbán

Las trabajadoras de las escuelas infantiles de la capital no entienden que ni el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ni la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comparta su visión ni empatice con ellas, cuando se trata de la educación de los niños en una etapa fundamental de sus vidas. “Que pongan cámaras en las aulas Almeida y Ayuso, para que vean lo que vivimos cada día”, decía una de las compañeras, que enseñaba las marcas de los mordiscos en el brazo provocadas por un niño con necesidades especiales durante una jornada laboral. “En el mismo momento tengo que recoger una mierda, que evitar que dos niños se peguen y otra se escape por la puerta, más vigilar a todos los demás que gritan y perturban la tranquilidad de dos niños con TEA”, añade, “he tenido que poner pestillos”.

Las educadoras infantiles tienen claro que no es el momento de bajar la intensidad de las concentraciones y seguirán insistiendo a las instituciones competentes que la situación cambie. Esta misma tarde se concentran en la Puerta del Sol para reclamar estas mejoras y paralizar las prórrogas de estos contratos.

Fuente: Marta Marbán Eguinoa en eldiario.es

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