Las cuentas de la seguridad social soportan gastos que no le corresponden

El Presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF), en un acto celebrado recientemente, ha asegurado que el déficit de la Seguridad Social proviene, en gran medida, de una práctica contable incorrecta.

En efecto, las cuentas de la Seguridad Social están muy afectadas por contabilizarse en los mismos gastos ajenos al sistema. AIREF afirma que si los ingresos por cotizaciones sociales se emplearan sólo para su finalidad básica (abono de prestaciones por contingencias comunes) el déficit de la Seguridad Social se reduciría en 2 puntos.

La recomendación de AIREF es que el resto de políticas sociales, cargadas en la actualidad a la Seguridad Social, deben pasarse con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

Afirma AIREF que los gastos ajenos al sistema de cotizaciones son los responsables de cerca del 70% del «agujero» de las cuentas de la Seguridad Social.

Estoy de acuerdo con esa aseveración. Hasta la fecha se han ido imputando a la cuenta de la Seguridad Social una serie de gastos totalmente ajenos a la misma. Esta situación ha generado un déficit artificial (por contabilización incorrecta de partidas de gastos) que está creando un alarmismo injustificado respecto al estado de las cuentas de la Seguridad Social.

Con ello no se pretende decir que la situación de la Seguridad Social sea la ideal. En absoluto. Está claro que todo es susceptible de mejora y se debe proseguir en la búsqueda de soluciones para afrontar con éxito la situación económica actual y futura.

Celebro el paso adelante dado, en esta ocasión, desde AIREF con la recomendación citada anteriormente de «limpieza» de las cuentas.

Invito encarecidamente, no obstante, también a AIREF a la búsqueda de recomendaciones justas, equitativas y de sentido común para la mejora del sistema público de pensiones y que, en consecuencia, no se limite, como lamentablemente ha hecho hasta el presente, a perpetuar la penalización a la parte más débil, recomendando soluciones fáciles y poco creativas, como por ejemplo, aumentar la edad de jubilación, aplicar factor de sostenibilidad, etc. Esas recomendaciones efectuadas desde AIREF son antisociales y destructoras del estado de bienestar que tanto nos ha costado construir.

En este sentido, propongo a AIREF que profundice en el análisis de otras posibilidades de mejora del Sistema. No solo desde la perspectiva de la racionalización del gasto, sino también desde el punto de vista de los ingresos, como puede ser el destope, aunque sea parcial, de las bases máximas de cotización. Considera AIREF lógico que no se cotice nada en absoluto por los salarios mensuales superiores a 4070,10 euros ¿Creen que eso es justo, equitativo y de sentido común?

Asimismo, propongo a AIREF que valore los años de cotización que deben ser suficientes para el cobro de la totalidad de la pensión (independientemente de la edad de jubilación). Con la legislación actual, la jubilación a la edad ordinaria establece que 36 años y 9 meses garantiza el cobro de la pensión integra. Sin embargo, la jubilación anticipada de personas con 40 o más años cotizados está penalizada, con coeficientes reductores que pueden significar hasta el 32% de reducción en la pensión. Esa penalización es, además, aplicada ya para toda la vida de la persona jubilada. Está situación es injusta, discriminatoria y falta de sentido común.

 Las personas con 40 años cotizados DEBEN tener garantizado el cobro de la totalidad de la pensión. Espero y deseo que AIREF, en sus próximas recomendaciones, considere aplicar esta medida de justicia y equidad.

A título ilustrativo, comentar que, oficialmente, en la actualidad, la edad media de incorporación a la vida laboral está por encima de los 23 años. Es decir que, en el mejor de los casos, con la jubilación ya establecida en 67 años, los años de cotización no llegarán a 44. En España existen muchas personas jubiladas de forma anticipada que, habiendo cotizado también 44 años, sufren una reducción de entre el 6’5% y 7% por cada año de antelación en su jubilación y ya aplicada de forma vitalicia. Este ejemplo es para ilustrar el «sin sentido» que personas jubiladas, con largas carreras de cotización, está sufriendo de forma injusta, arbitraria y discriminatoria.
Fuente: Luis Ortiga en contrainformacion.es

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