El gobierno de la CAM destina 11.010 M de euros a sanidad para 2026, 1537 euros/persona, 2º por la cola de todas las CCAA. Pero lo peor no es la escasez de fondos, sino su distribución

Los presupuestos sanitarios del gobierno de Ayuso reflejan la preocupante situación de la sanidad pública madrileña.
El gobierno de la CAM destina 11.010 M de euros a sanidad para 2026, 1537 euros/persona, 2º por la cola de todas las CCAA. Pero lo peor no es la escasez de fondos, sino su distribución.
Madrid es la CA con menos centros de salud, 1/26.000 personas, 40 % inferior a la media de las CCAA. El gasto en AP es el menor de todas ellas, un 11,4 % del presupuesto (1257M) y solo crece en 21 M con respecto a 2025.
La consecuencia de una AP infradotada son las listas de espera que dificultan el acceso y empeoran el pronóstico de muchos pacientes, aumentando el sufrimiento y el consumo de fármacos. El gasto en recetas crece en 280 M y ya representa un 15 % del presupuesto.
El gasto en conciertos con la privada (1250M) sumado al gasto farmacéutico total, de hospitales y AP supone un negocio de 4300 M de euros, 39 % del presupuesto sanitario de la CAM. Esto parece explicar el escaso interés en atender al millón de madrileños que esperan cita para una consulta, una prueba o una intervención quirúrgica.
Es el negocio de las listas de espera que no interesa desmontar, ya que incrementan la derivación a la privada, el consumo de fármacos, y la contratación de seguros privados (40 % en Madrid frente a 26 % media de CCAA). Seguros por otra parte ineficientes, ya que sus listas de espera son cada vez mayores y casi siempre rechazan a las personas más enfermas.
Por otra parte, Ayuso crea en 2024 una Agencia de Contratación Sanitaria asesorada por representantes de la propia industria farmacéutica y tecnológica, de forma que son los propios vendedores los que deciden en qué emplear los 620 M presupuestados para dicha agencia.
Por si esto fuera poco, el gobierno de Ayuso consume ingentes recursos en obras faraónicas e innecesarias (excepto por lo que supone de marketing electoral).
El proyecto estrella de la lideresa, el “Hospital” pandémico Zendal, no solo no ha servido para los miles de ancianos que han muerto sin asistencia sanitaria en las Residencias de la CAM, sino que tampoco sirve para los 100.000 madrileños que esperan una intervención quirúrgica, ya que carece de quirófanos, ni sirve para nada, ya que dispone de más de 1000 camas e ingresa menos de 2 pacientes/día de media.
Para maquillar la situación Ayuso ha presupuestado otros 50 M de euros (de momento) para una unidad de ELA en el Zendal, a pesar de la reforma en marcha en el antiguo hospital Puerta de Hierro con 190 camas para pacientes con ELA, de que otros hospitales públicos madrileños participan en la Red ELA, y de que la atención a estos pacientes se realizará en sus hogares cada vez en mayor medida, gracias a la ley ELA.
El próximo proyecto megalómano es la llamada “Ciudad de la Salud”, con más de medio millón de metros cuadrados y 1000 M de euros de inversión (de momento). En su primera fase se construirá la cuarta unidad de protonterapia de la CAM, lo que supone una tasa que duplica la media europea y triplica la de EEUU, a pesar de las dudas en su efectividad según la propia Sociedad española de oncología radioterápica: “Aún existen importantes dudas con respecto a la respuesta radiobiológica de la protonterapia en los tejidos, por lo que los equipos instalados en España permitirán realizar ensayos clínicos para responder a estas cuestiones”.
El gobierno de Ayuso no evalúa la atención sanitaria de las empresas privadas que gestionan la sanidad pública, que realizan recortes que ponen en riesgo la salud de los pacientes, como ha saltado recientemente a los medios en el hospital de Torrejón, donde se instaba a reutilizar los catéteres de un solo uso a pesar del riesgo de paso de microplásticos al torrente sanguíneo y de sepsis y trombosis para los pacientes. El gobierno de Ayuso no solo no investigó estos graves hechos sino que salió en defensa de Ribera Salud, la empresa concesionaria.
La bajada de impuestos a las grandes fortunas propiciada por Ayuso supuso una pérdida de 48.000 M de euros para las arcas públicas desde 2019[i], suficiente dinero para reintegrar los hospitales de gestión privada, impulsar la Atención Primaria y minimizar las listas de espera.
Pero la política sanitaria de Ayuso está detrás de su enriquecimiento familiar y supone un enorme negocio para el gran poder, que blinda a Ayuso como presidenta. Familias ricas y grandes empresas regadas con el dinero público en un flujo desde abajo hacia arriba que se incrementa año tras año.
Es cosa de las y los madrileños revertir esta situación y recuperar su Sanidad Pública.
Fuente: nuevatribuna.es

