La clase obrera a dos metros de distancia

¡Trabajadoras del mundo, trabajadores del mundo separaos a dos metros! Nos hacen mantener las distancias pero no entre el virus y nuestros cuerpos, sino entre compañeras y compañeros.

Y así, cada mensaje que parece ser un modo de contener la pandemia es también un método para romper la unión de la clase obrera. 

Porque vivimos en la época del miedo. Miedo al contagio, miedo al abrazo, a la policía del balcón, a la policía de traje de siempre, a no poder despedirnos de nuestros seres queridos, a las carreras y juegos de las niñas y niños, a tocarnos la cara y los ojos, a toser o estornudar, o peor aún a que lo hagan quienes viajan en el transporte público que tenemos que coger para ir a currar. Miedo a perder el empleo, miedo a conservarlo y tener que volver al centro de trabajo. Y esos dos metros que nos separan parecen no ser suficientes para dejar de sentir el temor. 

Dicen que nos separemos a dos metros de distancia pero lo que no dicen es que de quien hay que separarse es del empresario temerario que explota y de los gobiernos que nos obligan a poner el cuerpo para que la economía capitalista siga funcionando. 

Recientemente nos han hecho volver a los centros de trabajo de las actividades no esenciales. Y nos parece absurdo, imprudente, temerario, asesino. Nos arrojan el mandato de rendir y tener productividad en medio de una pandemia global, y esto no hay cuerpo ni mente que lo aguante. Nos hablan de dos metros de distancia pero lo que parece es que nos quieren a dos metros bajo tierra.
Nos comentan que no nos preocupemos, que se hará reparto de mascarillas en el transporte público, en el que por cierto es difícil mantener esa distancia social.

Pero lo que no nos aseguran es que estarán vigilando que cada empresa cumpla con la normativa de prevención de riesgos laborales y pongan en marcha todos los medios necesarios para el cuidado de su plantilla. Tampoco que se vaya a proteger a quienes protesten o se nieguen a trabajar por reclamar esos medios necesarios para salvaguardar nuestras vidas. No nos lo dicen porque no lo harán. Y el coste de vidas humanas, consecuencia de estas decisiones, no os lo vamos a perdonar ni olvidar nunca.

«Dicen que nos separemos a dos metros de distancia pero lo que no dicen es que de quien hay que separarse es del empresario temerario que explota«

Recordamos que hay un Plan de Choque Social al que nos sumamos como Asamblea Popular de Carabanchel, donde se recogen medidas que ponen el valor de la vida por delante del valor del capital, y otras medidas dirigidas a que esta crisis la paguen los ricos (porque dinero sí que hay), y no los de siempre. Y pedimos que sean escuchadas y puestas en marcha. Porque lo que vemos son directrices que ponen de relevancia que no les importamos y que lo primero son los intereses económicos. 

Vivimos en la época del miedo, pero deberíamos estar construyendo la época de la rebeldía. Y eso no hay dos metros que lo impidan. Porque esta situación, como en otras crisis, pone de relevancia que la unión entre trabajadoras y trabajadores y la autodefensa laboral, es imprescindible para la protección de nuestros derechos y nuestra existencia. Porque solo el pueblo salva al pueblo. 
Por eso,
¡trabajadoras del mundo, trabajadores del mundo! ¡Uníos y luchad! 

#TrabajoVirus #CurroVirus19

Fuente: asambleadecarabanchel.org

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