Es ahora cuando Junts comete su último error y aparece políticamente al lado de las derechas y ultraderechas españolistas y anticatalanas

El posicionamiento de Junts en el debate de los Decretos sobre el derecho a la Vivienda ha demostrado de forma clara cuales son los intereses que representa este partido. Como muchos ya sabíamos los intereses del partido liderado por Puigdemont tienen un solo objetivo: la defensa de los intereses de las patronales catalanas, coincidentes con las españolas, y de los intereses empresariales, especialmente en este caso de las grandes inmobiliarias y financieras.
Como de forma expresiva expuso el diputado Rufián, al poner un billete de 50 euros en el atril del Congreso, los intereses de Junts no están al servicio de la sociedad catalana ni de Catalunya como predican, sino al servicio de los intereses de las patronales y los grandes grupos empresariales catalanes con intereses especulativos en el mercado inmobiliario.
Junts ha preferido votar a favor de los intereses especuladores de los grandes fondos inmobiliarios a pesar de que una mayoría de sus propios votantes no lo compartan
No hay duda de que Junts ha perdido la centralidad política que durante décadas tuvo la CiU de Jordi Pujol. Hoy son un residuo que hasta ahora aún han resistido en las comarcas tradicionalmente “carlistas”, rurales y más periféricas de Catalunya. Pero en estas zonas les ha salido un competidor a su derecha, como es Aliança Catalana que difunde un mensaje nítidamente de ultraderecha, muy ruralista y anticosmopolita, xenófobo y racista y con una dialéctica independentista maximalista que puede seducir al votante tradicional de Junts de muchas zonas donde Junts conseguía sus mejores resultados por ser más radicales en comparación con los sucesores de la vieja Convergencia.
Junts pretendió ser el sucesor político de CiU, pero nunca ha conseguido rivalizar con lo que significó en su momento el catalanismo de Jordi Pujol. Pese a tener el mismo pensamiento en el fondo no han conseguido nunca utilizar el discurso posibilista e interclasista que tanto dominaba Jordi Pujol. Toda su trayectoria ha sido un verdadero desastre que ha roto y dividido el tejido social de Catalunya con graves consecuencia para su futuro. La aventura del “procès” rompió para siempre la tranquilidad del “oasis catalán” y produjo una fuerte división de la sociedad catalana que será difícil de subsanar durante un largo espacio de tiempo.
La situación que se puede crear, tras unas nuevas elecciones al Parlamento del Estado pueden llevar a Junts a la irrelevancia política
Junts con Puigdemont a la cabeza fue incapaz de dominar los demonios independentistas que habían hecho emerger, pese a ni tan siquiera proponérselo. Cabe recordar como antes de la declaración de independencia Puigdemont intentó iniciar una negociación con el gobierno del PP de Mariano Rajoy que fue desmontada simplemente por un “twit” de Rufián en el que lo comparaba con Judas “por treinta monedas de plata”.
Con eso bastó para que Puigdemont y Junts lo lanzaran todo por la borda y sometieran a la sociedad catalana a toda la parafernalia del “procès”. Aprobación de una Declaración de Independencia que duró 8 segundos; suspensión de ésta por los propios autores; aprobación por el Gobierno de Rajoy de la suspensión de la autonomía; fuga de Puigdemont a Bélgica, etc. Y posteriormente el Juicio del Supremo a los dirigentes del Gobierno de la Generalitat, con penas de prisión para sus principales dirigentes no huidos.
A partir de aquí Junts se radicalizó cada vez más con Torra y con Puigdemont, y Catalunya soportó unos largos años de decadencia política y económica.
Finalmente, con la llegada del Gobierno de coalición progresista en España se inició una época de tránsito hacia una normalización política en Catalunya, a partir de la aprobación de la Amnistía. Pese a ello nunca ha significado volver a la situación anterior en la sociedad catalana las heridas de ambas partes son difíciles de cicatrizar.
Pero el mapa político catalán cambió radicalmente. Así mientras ERC inició un cambio paulatino pero radical hacia posiciones más integradoras y negociadoras con el gobierno del Estado. Junts se enquistó en su posición radical vinculada a las directrices de un Puigdemont ausente de Catalunya debilitándose de forma progresiva. Mientras las derechas españolistas han avanzado en representación en el Parlament. Y finalmente ha aparecido una ultraderecha independentista más radical y rural cómo Aliança Catalana con representación parlamentaria.
Y es ahora cuando Junts comete su último error y aparece políticamente al lado de las derechas y ultraderechas españolistas y anticatalanas en la votación de los decretos en favor de la defensa del derecho a la vivienda.
Junts ha preferido votar a favor de los intereses especuladores de los grandes fondos inmobiliarios a pesar de que una mayoría de sus propios votantes no lo compartan. La situación que se puede crear, tras unas nuevas elecciones al Parlamento del Estado pueden llevar a Junts a la irrelevancia política en el futuro político tanto en el Estado como en Catalunya.
Enfrentado con la izquierda tanto en el Parlamento como en el Parlament, con la competencia de Aliança Catalana y siendo vistos como el “cómplice” del PP y de Vox.
Todo ello puede conllevar, y creo que sería lo merecido, a la insignificancia política tanto en Catalunya como en el Estado y con todo merecimiento abocados al “basurero de la historia”.
Fuente: nuevatribuna.es
