“En Madrid hay una planificación para integrar la sanidad privada en el sector público”

¬Entrevistamos a la médica y activista de la sanidad pública, Carmen San José

Carmen San José es médica de familia. La vocación que le llevó a elegir su profesión también ha forjado su segundo desempeño: ser una reconocida activista por la sanidad pública. El camino de esta última lucha le ha llevado a figurar en las listas de algún partido político, como Podemos, ser miembro de sindicatos alternativos como MATS o participar en grupos ciudadanos como Audita Sanidad, que se formó para fiscalizar la deuda pública.

Escrutar el gasto sanitario en la Comunidad de Madrid se ha convertido en uno de los objetivos del último informe de Audita Sanidad, que analiza el presupuesto de la Consejería para rastrear la distribución del dinero público. “En Madrid hay una planificación para integrar la sanidad privada en el sector público”, explica. Sin embargo, cree que los planes del PP de Madrid van más allá de colaboraciones puntuales y que planean “para conformar un mercado sanitario”

Tras la publicación de este documento y en plena tercera ola de la pandemia, San José charla por teléfono con cuartopoder

Carmen San José/Cedida

-Llevamos ya 10 meses de pandemia, ¿cómo valora las escenas que estamos viendo estos días?

-La situación, sin ambages, es mala y preocupante. De todas maneras, la distribución no es igual en todas las comunidades autónomas. Hay algunas que han apostado de una manera más decidida por medidas que preserven la salud colectiva y otras que han priorizado, como se puede constatar, la cuestión económica. Esto requiere de un equilibrio. Sin economía podemos tener graves consecuencias sociales, no lo ignoro, pero a unas comunidades les va mejor y en otras, como en Madrid, tenemos un sistema sanitario público desbordado. 

Parece obsceno que se piense ya en desescalar las restricciones (no muy duras) que hay en la Comunidad de Madrid. Aunque disminuya un poco la incidencia acumulada, las cifras de camas de UCI o los fallecimientos diarios siguen siendo preocupantes. Esto no lo podemos normalizar. Comprendo que llevamos casi un año recibiendo cifras y se habla de ese cansancio, pero no podemos normalizarlo. Por no hablar de todo lo que produce el exceso de mortalidad. 

-¿Es inevitable el desborde del sistema?

“Madrid recibió más de 3.300 millones para mejorar el sistema sanitario, ¿dónde se han metido?”

-Es mejorable. Hay situaciones que no se pueden prever, pero estamos en la tercera ola. La primera ola se pudo hacer mejor, pero en la tercera ola no caben más disculpas. La Comunidad de Madrid recibió más de 3.300 millones a fondo perdido para mejorar el sistema sanitario, ¿dónde se han metido?¿En el IFEMA?¿En el Zendal? En atención primaria, en la mejora de la salud pública y la vigilancia o en rastreadores no se ha hecho nada. 

Creo que en buena medida se podría haber evitado parte de lo que vemos hoy en las UCI. Es un conflicto en Madrid. Se prefiere dar el dinero al sector privado que a mejorar el sistema público. Pero para frenar la extensión de esta pandemia solo existe la posibilidad de mejorar la atención primaria, mejorar el rastreo de esos contactos para su aislamiento correcto, destinar más recursos a salud pública y mejorar la planificación de la vacunación, una gran herramienta con la que contamos. No tenemos bien planificados los recursos de la pública ni hemos planificado bien una vacunación tan masiva.Si no evitas los contagios, cuando pasen los días tendremos más ingresos hospitalarios y pacientes en la UCI.

-También quería comentar con usted otra de las consecuencias de la saturación. Hace unos días, los medios publicaron que Madrid daba luz verde a la “intervención” de la sanidad privada por un precio de 734 euros por paciente y día en camas de agudos y 2.084,89 euros en UCI.

-Yo por intervención hubiera entendido que la privada se pusiera a disposición de la pública, como se dijo y no se hizo hace un año, no pagar esas cantidades, que son obscenas. Si con el dinero, que entiendo que puede haber recursos escasos, se hace esto, ¿cómo vas a mejorar y abrir las camas de nuestros hospitales públicos, que están cerradas porque no quieren abrirlas y no hay suficiente personal? En el informe de Audita Sanidad nos preguntamos por qué se dan esas cantidades tan enormes. Ahí sí que hay planificación para integrar la sanidad privada en el sector público. Y no ahora, desde 2004 con Esperanza Aguirre. Eso no es intervenir. La sanidad privada dice que pierde, que tiene menos ingresos y hay que rescatarla.

-En el informe de Audita Madrid hablan de que hay recursos de la sanidad pública que van a la privada, ¿a esto se le puede llamar “colaboración” público-privada?

-Hay un grueso de ese gasto que se va en el gasto farmacéutico. La colaboración público-privada podemos entenderla como todo aquello que se externaliza y se privatiza. Es cierto que se va una proporción importante, ronda el 23% en servicios y hospitales, en los que encontramos dos modelos. Unos en los que la parte del personal es pública y el resto privada (los PFI) y otros en los que todo es privado (los PPP). 

-Pero cuando un paciente va a un hospital o a otro, no sabe cuál es su naturaleza económica o jurídica, ¿hace falta más transparencia?

-Hace poco decía Lasquetty que “al paciente le da lo mismo”. Se ha trabajado mucho a la opinión pública para decir que son hospitales públicos. Esa confusión existe de forma muy extendida. Son públicos porque se financian con fondos públicos, pero su gestión no es pública. Lo que nos proponemos una cantidad de activistas de la sanidad pública y de sindicatos alternativos es dar a conocer que son fondos públicos con beneficio privado. Claro que es diferente que me atiendan en La Paz o en la Jiménez Díaz porque lo que la Consejería entrega a La Paz se gasta en asistencia sanitaria y de lo que entrega a Jiménez Díaz hay que detraer los beneficios de esa multinacional alemana que la posee ahora. En la atención médica clínica, el paciente puede que no lo note, pero globalmente es una asistencia que no tiene la misma calidad. No digo que no atiendan bien, pero tiene muchos más sobrecostes que si lo hicieran en un público.

-También dan alguna pincelada en el informe sobre la necesidad de tener una farmacéutica pública, ¿las tensiones que hemos visto estos días entre la UE y las empresas farmacéuticas les han reforzado esta idea?

“Una farmacéutica pública es totalmente factible en un medio plazo”

-Muchas veces dicen que es una utopía, pero creo que hay un cierto grado de desconocimiento o cinismo. Es necesario desde el punto de vista estratégico. La pandemia lo ha demostrado. Es totalmente factible en un medio plazo. No digo mañana, pero sí en un medio plazo. Existe farmacia militar, se investiga y tenemos vacunas de sanidad animal. 

Ahora están negociando cuántas vacunas de las aprobadas se pueden fabricar en España. No hablamos de 5.000 medicamentos, sino de la medicación esencial y las vacunas. Es perfectamente factible. Solo hay que querer. Nuestros gobernantes tienen que tener voluntad política para la fabricación de medicamentos esenciales y vacunas. Con el dramatismo de la pandemia, creo que se debería dar un paso en esa dirección. 

-Es tocar una de las grandes industrias. Parece que da miedo. 

-Sí, tienes razón. Es casi parte del corazón capitalista. Es apostar por la salud o la economía. Insisto, tiene que haber un equilibrio. Ahora tenemos en jaque la salud global. Si no hay unos niveles de vacunación razonables, a nivel del planeta no nos libramos de esta pandemia en los próximos años. 

Hay que decir que es una de las industrias más potentes, ¿pero la gente, en general, se da cuenta de esa industria farmacéutica está alimentada con nuestros fondos? Me parece increíble que la presidenta de la Comisión Europea se quede tan ancha después de que los países hayan invertido millones de euros en esas farmacéuticas. Son negocios privados para absorber los beneficios, pero se han montado sobre fondos públicos de todos los países. La Comisión ha probado su propia medicina. Como no quisieron liberalizar la patente, ahora estamos como estamos. La inmunidad de rebaño no la vamos a alcanzar este año, veremos en el siguiente. La planificación es muy precaria. 

-Usted es médica de familia. Se está comenzando a hablar sobre esas enfermedades que la covid ha dejado en segundo plano desde hace un año de esa ola de salud mental que se espera. ¿Se está preparando la atención primaria para lo que vendrá después?

-Esa es la tragedia que no estamos viendo: ese exceso de mortalidad que la pandemia está trayendo. El otro día veíamos que se ha elevado a cifras nunca vistas. Eso acabará recayendo, aunque solo en una parte, en la atención primaria.

Hay una parte de pacientes que no podemos atender [de manera presencial], que llegamos a ellos por la vía telefónica. Cuando podamos tener mejores condiciones, habrá un crecimiento de demanda enorme. La atención primaria no está preparada porque tenemos un recorte de plantillas sumamente exagerado. Hay mucho personal de baja, parece que es algo nuevo, pero no se suple. La patología que ahora no se puede atender o se ve tarde deriva directamente en la elevada mortalidad que tenemos y que previsiblemente vamos a seguir teniendo. 

Además de la atención primaria, los hospitales están desbordados y tampoco hay consultas habituales de los especialistas. La programación de los quirófanos no está como habitualmente se realiza. La ciudadanía, la que puede, opta por hacerse seguros médicos y la que no puede, está sufriendo en su propia carne un deterioro de su salud. La salud mental no se está pudiendo atender como se debiera. No hay recursos, aunque antes eran escasísimos. De nuestros centros de salud mental, buena parte están privatizados y los otros nunca han dado abasto. Las listas de espera podían ser de seis meses. Es algo inabarcable y lo va a sufrir la ciudadanía.

Fuente: Sara Montero en cuartopoder.es

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