«En IFEMA disponemos de escasos recursos materiales, el hospital destaca por la improvisación diaria y la desorganización»

La defensa de todos los ciudadanos de la acción del coronavirus coloca a nuestro sistema sanitario, debilitado por tantos años de recortes económicos y de personal, al límite de su capacidad por la carga de los nuevos pacientes infectados por el virus y las bajas en el personal sanitario por contagios. La reclamación de medios materiales y humanos para resistir y hacer frente a la enfermedad no puede desatenderse por las autoridades. El gobierno debe procurarse los medios para atender esas reivindicaciones. Los profesionales de la sanidad pública necesitan y exigen medios suficientes para curar, sin exclusiones, a los pacientes. Y tienen razón, seguidamente una doctora explica ampliamente las condiciones en las que desarrolla su trabajo.

Licenciada especialista en medicina familiar y comunitaria, actualmente trabajando en el Hospital de emergencia de IFEMA

¿Cómo has llegado a parar en el IFEMA?

Soy médico de familia de un Centro de Salud de la Comunidad de Madrid. A través de las Direcciones Asistenciales (forma de agrupar las Áreas de Salud de la Comunidad en el ámbito de la Atención Primaria, según criterios geográficos) se solicitó el nombre de 1 ó 2 médicos de familia por cada Centro de Salud para estar disponibles para cuando fuera necesario acudir a IFEMA. No especificaron más, pensé que se trataría de turnos voluntarios complementarios a mi trabajo en el Centro de Salud (fines de semanas, etc.). Me propuse voluntaria de mi Centro de Salud, pensé que podría ser de ayuda allí. Al día siguiente ya fui llamada para ir a IFEMA (era fin de semana). No fue hasta llegar allí cuando me enteré de que, si iba allí, era para quedarme, para no volver al Centro de Salud hasta nueva orden.

En IFEMA disponemos de escasos recursos materiales. El hospital destaca por la improvisación diaria y la desorganización

¿Cómo crees que esto afecta a la atención primaria? 

Mi aterrizaje en IFEMA, al igual que el del resto de compañeros de Atención Primaria de cualquier categoría profesional «llamados a filas», supone una importante reducción de las plantillas de profesiones en los Centros de Salud. Nuestras ausencias no están siendo suplidas. A ello hay que sumarle la gran cantidad de profesionales de baja por estar infectados por la COVID-19. Todo ello supone una sobrecarga importante de trabajo para los pocos profesionales sanos que quedan en los Centros de Salud o incluso, como se está viendo, el cierre de algunos de ellos, haciendo muy difícil, pues, la importante labor que tenemos en Atención Primaria de realizar control telefónico de los casos más leves de COVID-19 (que suponen en torno al 80% de los casos totales), y por tanto de contener a gran parte de la población de acudir a los ya saturados servicios de urgencias, así como de atender de manera presencial a casos más serios de COVID-19 o cualquier otro tipo de patología, que no olvidemos que se sigue produciendo. Se está tratando de vestir un santo (IFEMA) desvistiendo otro a su vez (los Centros de Salud).

¿Realmente se está reduciendo la carga asistencial en las urgencias de los hospitales con este servicio? ¿Los ingresos en el IFEMA vienen directamente desde Atención Primaria o desde los hospitales?

No dispongo de datos concretos sobre esto, pero es de imaginar que sí, al menos de manera indirecta. A IFEMA están llegando únicamente pacientes atendidos en urgencias de cualquier hospital público de la Comunidad de Madrid y que tienen criterios de ingreso; no llegan ni pacientes derivados de Atención Primaria ni pacientes previamente hospitalizados en alguna planta. Se está tratando de dar salida fundamentalmente a aquellos pacientes que ingresan desde urgencias, en hospitales en los que no hay camas. Esto, sin embargo, no reduce el flujo de pacientes nuevos que llegan a las urgencias y que, si se continúa desmantelando la Atención Primaria, es de esperar que sea mayor.

¿Qué perfil de paciente se está atendiendo? 

En cuanto al tipo de paciente que ingresa en IFEMA, por lo general son casos que requieren ingreso, pero de pronóstico leve, con buena evolución habitualmente y posibilidad de alta temprana.

La incorporación de médicos de Atención Primaria a IFEMA, supone una importante reducción de las plantillas de profesionales en los Centros de Salud

¿De qué medios diagnósticos y de tratamiento disponéis? ¿Oxigenoterapia? ¿UCI-respiradores?

En IFEMA disponemos de escasos recursos materiales. El hospital destaca por la improvisación diaria y la desorganización. Sobre todo al inicio, llegaban pacientes, pero no material nuevo. La medicación disponible es la justa para lo que se supone que debe existir en un área de hospitalización; de hecho, hay días en los que ni siquiera hay medicación para el tratamiento específico del COVID-19, aunque es cierto que hay problemas de desabastecimiento a nivel de toda la Comunidad. Hay un glucómetro por cada control (de 50 aproximadamente pacientes), un tensiómetro por control, como mucho una máquina de hacer electrocardiogramas por control, escasez de material de enfermería, etc. Los pies de suero, o porta-sueros, son ¡palos de escoba! enganchados al cabecero de la cama de los pacientes. Hace muy poco que se pueden realizar analíticas y radiografías de tórax, y además solamente en ciertas áreas de IFEMA (en el pabellón 9, en el 5 no). Oxígeno no nos falta, eso es cierto. Las camas de UCI al parecer están montadas, pero no han podido aún ser abiertas porque no se dispone de respiradores ni de médicos intensivistas.

¿Qué perfil de formación tienen tus compañeros? ¿Se han trasladado a otros médicos de atención primaria y de hospitales? ¿Hay médicos militares?

Al inicio (hace unos 10 días, cuando IFEMA abrió) andaban más faltos de personal y aceptaban profesionales voluntarios. Del ámbito médico acudieron muchas personas con mucha voluntad de ayudar, pero probablemente escasa formación (médicos del ámbito privado especialistas en áreas de la Medicina que nada tienen que ver con la COVID-19, médicos jubilados que regresan para echar una mano, médicos sin especialidad médica que acaban de hacer el examen MIR, etc.) y allí siguen. 

Están reclutando mayormente a cirujanos (generales/digestivos, pediátricos, neurocirujanos), es decir, médicos que saben aún menos que los médicos de familia sobre el manejo hospitalario de la COVID-19

Posteriormente dejaron de pedir voluntarios y fueron instados a acudir casi únicamente médicos de familia de Atención Primaria, los cuales somos valiosos y estamos por lo general bien preparados, pero nuestro ámbito no es la hospitalización, así que necesitamos supervisión. Para ello se trasladaron a IFEMA médicos de especialidades hospitalarias supuestamente acostumbrados a lidiar con esta patología día a día en los hospitales. Pero he aquí otra «trampa» de IFEMA. Se nos aseguró que dispondríamos de uno de estos «expertos» por equipos de médicos de familia, como figura consultora, pero su presencia es muy escasa y nos sentimos con frecuencia desarropados. Para más inri, al inicio estos consultores de referencia eran siempre residentes de medicina interna y neumología (no se ve por allí a ningún adjunto), pero en definitiva verdaderos expertos en esta infección. Sin embargo, actualmente están reclutando mayormente a cirujanos (generales/digestivos, pediátricos, neurocirujanos), es decir, médicos que saben aún menos que los médicos de familia sobre el manejo hospitalario del COVID-19 y que probablemente no son del todo útiles en los hospitales en tiempos de esta pandemia. Es indigno para los médicos de familia tener una menor consideración profesional que ellos. Es muy posible que los «verdaderos expertos» hagan falta en los hospitales, pero entonces que no nos mientan, que no hay expertos en el IFEMA. La opinión pública debe conocer que, en gran parte, los pacientes en IFEMA están siendo tratados por gente inexperta en esta patología. Médicos militares no hay ni uno.

¿Cuáles son tus condiciones de trabajo? ¿Consideras que disponéis de suficiente material para protegeros como profesionales?

Nuestras condiciones laborales en IFEMA son, por lo general, correctas. Trabajamos divididos en turnos de mañana o tarde, (en mi caso de 15h a 22h), y de las noches se encarga el Summa, de lunes a domingo. Tenemos zonas de descanso y posibilidad de beber y comer algo en los pocos ratos libres que tenemos. Lo que nos faltan aún son planillas que organicen nuestros turnos a varios días vista y que incluyan alguna libranza. Muchos de nosotros no hemos parado ningún día, o uno como mucho, desde hace dos semanas. Hay mucha desorganización y la falta de previsión a este respecto, es frustrante.

Respecto a los equipos de protección individual (EPIs), el problema radica en que al inicio eran muy completos (y «aparatosos»), probablemente exagerados (los que sobraban de la época del Ébola), pero daban mucha sensación de seguridad. De manera reciente los han cambiado por otros que, aún siendo aceptables (están homologados, son los mismos que se usan en los Centros de Salud), otorgan menos protección que los previos, así que son entendibles las quejas de muchas personas al respecto. Además, me consta que durante unos pocos días nos dieron EPIs aún peores, no homologados, y, con razón, hubo profesionales que se negaron a entrar con ellos, pero ya parece que esto se ha corregido.

Fuente: Juan Miguel Fernández Ruiz | Profesor Honorífico de la Universidad Complutense. Funcionario del Cuerpo de Intervención y Contabilidad de la Administración de la Seguridad Social y Asesor Técnico del Tribunal de Cuentas, de ‘Información Obrera‘ en nuevatribuna.es