Ecologistas en Acción denuncia que el Programa Escolar de Frutas y Hortalizas desaprovecha la oportunidad de proteger la salud infantil y apoyar la agricultura local

Los pliegos de contratación favorecen a las grandes empresas distribuidoras, que disponen de un mayor margen para reducir el precio de la oferta: en 10 de las 14 regiones analizadas, el precio fue el criterio con mayor peso a la hora de adjudicar los contratos

En el marco de su campaña El Verdadero Precio de los Alimentos, y de cara al curso escolar 2026/2027 que acaba de empezar, Ecologistas en Acción ha realizado un seguimiento del Programa Escolar de Frutas y Hortalizas de la Unión Europea del curso anterior. Esta iniciativa está financiada con fondos públicos, mediante los cuales se distribuyen alimentos frescos en miles de centros educativos con el objetivo de fomentar hábitos alimentarios saludables.

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La organización ecologista valora positivamente este programa, que contó con más de 13,2 millones de euros para la compra de frutas y hortalizas en el Estado español durante el curso 2025-2026. Sin embargo, alerta de que su actual diseño desaprovecha una oportunidad clave para proteger la salud infantil, impulsar la agricultura ecológica y fortalecer las economías locales.

En el estudio, se han analizado los pliegos de contratación del programa y las entregas de alimentos realizadas en centros educativos de Madrid, Castilla y León, Cataluña, Andalucía y Murcia. Los resultados muestran que durante el curso 2025-2026 se distribuyeron cuatro productos que se encuentran entre los diez alimentos con mayor presencia de residuos de plaguicidas detectados en los controles oficiales: naranjas, tomates, manzanas y peras.

Según un informe reciente de Ecologistas en Acción, en los alimentos comercializados en España durante 2024 se detectaron 127 plaguicidas diferentes. El 69 % de las frutas y el 38 % de las hortalizas contenían al menos un residuo. Entre las sustancias más frecuentes destaca el fungicida imazalil, un disruptor endocrino asociado con daños en el desarrollo, que se emplea habitualmente en cítricos, manzanas y peras, todas frutas entregadas por el programa escolar.

“La infancia es especialmente vulnerable a la exposición a sustancias tóxicas debido a que su organismo está todavía en desarrollo. La evidencia científica relaciona la exposición crónica a determinados plaguicidas con alteraciones endocrinas, problemas neurológicos y un mayor riesgo de diversas enfermedades. Por eso, resulta contradictorio que un programa destinado a promover una alimentación saludable no garantice que los productos distribuidos estén libres de plaguicidas”, explica Kistiñe García, portavoz de Ecologistas en Acción.

El análisis de los pliegos de contratación revela que la mayoría de las comunidades autónomas no establecen requisitos obligatorios de producción ecológica a sus proveedores.  Aunque los documentos estratégicos del programa reconocen la importancia de la sostenibilidad, la proximidad y la producción ecológica, estos criterios rara vez son determinantes en las licitaciones.

Para la organización ecologista, incorporar alimentos ecológicos como requisito obligatorio sería una medida sencilla e imprescindible para reducir la exposición del alumnado a plaguicidas. Además, la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público exige una pluralidad de criterios de adjudicación más allá del precio, lo que respalda jurídicamente esta reivindicación.

La campaña de Ecologistas en Acción también pone de manifiesto que el programa no está aprovechando plenamente su potencial para apoyar a la agricultura local. Aunque la mayoría de los productos analizados procedían de distintas regiones españolas, se detectaron casos de suministro de manzanas procedentes de Polonia e Italia y zanahorias de Portugal, alimentos que podrían haberse adquirido sin dificultad en el mercado nacional. Cataluña fue la única comunidad donde se identificó una apuesta significativa por productos de proximidad, como albaricoques y naranjas producidos en el propio territorio.

Según Ecologistas en Acción, esta situación responde a unos pliegos de contratación diseñados para grandes volúmenes y con requisitos administrativos que dificultan la participación de pequeñas explotaciones agrarias y cooperativas. Esto ha dado lugar, entre otras cosas, a que, en este curso escolar, aproximadamente el 65 % del presupuesto total del programa para este año se haya llevado solo tres empresas, siendo estas tres empresas distribuidoras suprarregionales de frutas y hortalizas.

De los 14 pliegos autonómicos analizados, en 10 de ellos el criterio de precio fue el que más peso tuvo en la adjudicación. Frente a ello, la organización destaca positivamente el caso de Canarias, donde se otorgaron 45 puntos a la producción ecológica y 25 puntos al apoyo a productores primarios locales.

Ecologistas en Acción reclama la incorporación de criterios obligatorios de producción ecológica y proximidad en los contratos públicos, así como medidas que faciliten el acceso de pequeños productores al programa. “Elegir alimentos sin plaguicidas para las escuelas no es solo una cuestión de nutrición. Es una apuesta por la salud de la infancia, por el uso responsable de los recursos públicos y por un modelo agrario que cuide a las personas, los ecosistemas y las comunidades rurales”, concluye Kistiñe García.

Estas propuestas se desarrollan con mayor detalle en las “Recomendaciones Técnicas para la Mejora del Programa Escolar de Frutas, Hortalizas y Leche” que publica hoy también Ecologistas en Acción, en colaboración con Mensa Cívica y Fundación Entretantos.

Fuente: tercerainformacion.es

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