‘Dawnrunner’, mechas existencialistas

  • Si algo se le puede reprochar a Dawnrunner es que quizá tiene muchas ideas para el espacio que ocupa y algunas de ellas quedan como apuntes falto de desarrollo

La novela gráfica Dawnrunner (recopilación de los números 1-5 del cómic original), traído por Norma Editorial y escrita por Ram V mezcla gigantescos mechas y criaturas monstruosas, en una trama que mezcla robots gigantes con problemas existenciales. 

::Pasa en Carabanchel::

La premisa: hace un siglo, un portal se abrió sobre Centroamérica y dejó pasar a los llamados “Tetza”, criaturas monstruosas que transformaron el mundo. La humanidad, en lugar de desmoronarse del todo, se organiza en torno a los Iron Kings, enormes máquinas de combate pilotadas en lo que parece un espectáculo parecido a Gladiador. Ana Marr (o Anita según traducción) es elegida para pilotar el prototipo: el Iron King llamado Dawnrunner, y a partir de ahí el cómic va tejiendo una trama de guerra, conexión entre pasado y presente, y aquello inevitable de “lo que queda de humanidad” cuando todo lo que conocíamos se ha transformado.

Ram V y Cagle (junto al colorista Dave Stewart) recuperan el género mecha-kaiju —tan vinculado al imaginario japonés que recordamos en obras como Pacific Rim o la propia Neon Genesis Evangelion—, pero lo mezclan con la idea de que la guerra se ha convertido en espectáculo, de que el piloto de una máquina gigantesca está también solo, vulnerable, arrastrando su historia personal.

En el plano gráfico, Evan Cagle hace un buen trabajo: el diseño de los mechas y los Tetza bebe claramente de la estética japonesa con multitud de detalles, esa atención al espacio que rodea al combate.

Ahora bien, no es perfecto. Si algo se le puede reprochar a Dawnrunner es que quizá tiene muchas ideas para el espacio que ocupa y algunas de ellas quedan como apuntes falto de desarrollo. En ese sentido, el ritmo puede parecer apresurado y algunos personajes secundarios menos definidos de lo que uno desearía, fruto seguro de su formato inicial como números cortos. Pero el balance global es positivo: si te interesa el género Dawnrunner cumple con creces. Desde el punto de vista cultural, me parece interesante ver cómo obras como esta, recuperan y reformulan los tópicos del género mecha/kaiju para un público que no es exclusivamente el “fanático del robot” sino un lector más amplio que busca tanto espectáculo como emoción. 

Fuente: Pablo D. Santonja | @datosantonja en nuevatribuna.es

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