¿Cómo sobrevivir a la cuarentena con niños en casa?

Poco a poco han ido acotándose las posibilidades de redes de apoyo, de abuelos y abuelas salvadoras, mientras la gente tenía que seguir trabajando. Así solo en tres días, fueron miles quienes se quedaron con el culo al aire, el sistema todo se ha quedado con el culo al aire.

¿Cómo sobrevivir a la cuarentena con niñas en casa? Si alguien sabe que lo cuente. No se aceptan listas de juegos de interior, de eso estamos surtidas, gracias. Tampoco necesitamos por aquí más links a pelis, audiolibros y cuentacuentos.

Son de agradecer, de verdad, pero la pregunta es algo más profunda. La desarrollo en cinco puntos:

Primero cerraron los colegios, nos dio tiempo a entrar en pánico cinco minutos hasta que entendimos que los abuelos jóvenes trabajaban y quienes no trabajaban era porque estaban jubilados ergo eran grupo de riesgo, ahí trascendimos el pánico mismo. Eso para quien tiene abuelas y abuelos cerca. Sudores fríos. Después cerraron los centros deportivos, las bibliotecas, en fin, los pocos espacios interiores más o menos amigables a la infancia.  

Dijimos, bien, vamos a organizarnos: redes de apoyo, grupos de cuidados, niñas y niños viajando con sus deberes a casas de sus compañeritos. En pocos días nos llegaron más ofertas de ayuda de amigas y amigos para echarnos una mano en la crianza que en años de lidiar con criaturas. Maravilla.

El entusiasmo duró poco: aislamiento. Manos amigas y redes comunitarias quedaron descartadas. Al menos quedan los parques, espacios al aire libre donde la población infante pueda desfogar un poco tanto encierro lejos de la gente, sin molestar a nadie, nos dijimos. Hoy en Madrid, a las 16 de la tarde, cerraron los parques. Y hasta aquí el punto 1. 

Va el punto 2. Cerraron los colegios. Nos dijeron que podríamos teletrabajar o pedir una baja por cuidados. A quienes tenemos empleos “teletrabajables” no dio la risa floja al imaginarnos en casa trabajando con nuestra descendencia. A quienes tienen trabajos no teletrabajables les dio la risa histérica pensando en cómo iba a materializarse esto de las bajas por cuidados en este mercadito laboral nuestro, famoso por la fuerza que tienen las personas trabajadoras para reclamar sus derechos y lo comprensiva que es la patronal con las necesidades económicas y conciliatorias de sus plantillas. 

Y fueron acotándose las posibilidades de redes de apoyo, de abuelas salvadoras, mientras la gente tenía que seguir trabajando. Así solo en tres días, fueron miles quienes se quedaron con el culo al aire, el sistema todo se ha quedado con el culo al aire.

Y ahora viene el 3: Quedarse con el culo al aire implica mucho más que sufrir el aburrimiento de tus hijos encerrado en casa. Según un puñado de informes del estado de la pobreza de EAPN tener hijos en este país es un factor de riesgo para caer en la pobreza y en la exclusión. En las familias monomarentales ni te cuento.

Ni teletrabajo ni baja por cuidados. Se desbordó todo. Vino el estado de alerta y cierran los negocios. Tremendo colapso al que hacen frente madres solas, familias con dos personas adultas, seguramente alguna de las dos precarias, probablemente, alguna de las dos desempleadas. No por dios, no hace falta tener hijas para estar jodidos, estamos hermanados en el miedo de ERTEs, negocios arruinados, páramos de ingresos mientras siguen los gastos. 

Pero 4. Toda esta ansiedad que se respira en el aire, toda la tensión que la incertidumbre aloja en los músculos, toda esa irritabilidad que se contagia, efecto colateral del miedo, ¿cómo se hace, dónde se la mete una, encerrada en una casa con niñas y niños pequeños? Y el temor por el desamparo económico, los días negros que vendrán, ¿cómo se filtran para no sobrecargar de desconcierto a las mentes pequeñas que preguntan, ellas preguntan siempre, a dónde vamos, qué va a pasar? 

Y 5. Mientras tanto, las profesoras nos mandan deberes. Que las niñas no pierdan estas semanas, que los niños no queden atrás. A partir del lunes, van a facilitar la cosa, parece. Si esta semana hemos tenido que trabajar como si nada hubiese pasado, pronto tendremos que dar clase a niñas y niños, como si no estuviese cerrado el cole.

Un elenco de personajes se prestarán a continuar con esta ficción: madres y padres estresados teletrabajando y haciendo de profes, padres y madres víctimas de ERTEs, con sus negocios cerrados, intentando disimular su desesperación, explicando las partes del cuerpo humano en inglés. No van a quedar ansiolíticos suficientes en el mercado.

Epílogo: No, esto no es cuestionar las medidas tomadas. Vamos aprendiendo sobre la marcha. No es una crítica al equipo docente que se preocupa por su alumnado. Esto es señalar los peligros de las ficciones en las que nos seguimos obstinando. Esto es hablar de que hay otras medidas que tomar y son urgentes.
Fuente: Sara Babiker en elsaltodiario.com

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