Autobuses de todos los territorios participarán en la manifestación que terminará esta mañana en el Congreso de los Diputados. La mesa sindical negocia el cuarto convenio colectivo, para renovar el aprobado en 2011
Entre 80 y 90 autobuses organizados por Comisiones Obreras llegarán hoy a Madrid desde distintos territorios del Estado para participar en la “multitudinaria” manifestación que partirá a las 11.30h desde la plaza Callao y terminará en los alrededores del Congreso de los Diputados. Los sindicatos CC OO y UGT han convocado tres jornadas sucesivas de huelga en las oficinas de Correos el 1, 2 y 3 de junio “contra el desmantelamiento del correo público y una gestión que lo ha colado al borde de la quiebra económica, con riesgo para miles de empleos”, asegura la mayoría sindical —tienen el 75% de los delegados—.
En realidad, más allá del lema que apunta a la amazonización de Correos, una realidad palpable desde hace años, lo que está actualmente en disputa es la negociación del cuarto convenio colectivo. El último aprobado data de 2011 y la mesa de negociación para el próximo está abierta —se ha reunido tres veces—.
El resto de sindicatos, un total de once, no ha convocado esta huelga, dado que ni Comisiones ni UGT participan de la mesa intersindical que tiene un calendario de de movilizaciones fijado para todo el año, pero apoyan su participación con diversas concentraciones en las oficinas de las capitales de provincia. Las secciones sindicales de CGT Barcelona, Girona, Lleida, Tarragona, Asturias, Córdoba y Badajoz sí secundarán el primer día de huelga.
Es la mesa intersindical quien tiene fijadas 18 reivindicaciones concretas, entre ellas, una jornada semanal de 35 horas —1.600 anuales—, aportación de un vehículo por parte de Correos para los carteros rurales y bolsas de empleo transparentes, públicas y por antigüedad.
El desencadenante del actual malestar en la plantilla de Correos fue la propuesta de la dirección para “un nuevo modelo de cartería” que, suscitamente, quiere decir que en un centenar de centros donde hay cuatro carteros, deberían quedar solo tres. Lo anunció en diciembre y empezó a desmantelar el mobiliario que permite la clasificación de las cartas en cuatro grupos. El revuelo causado fue gestionado por CGT con las primeras movilizaciones. En la mesa de negociación del convenio, la dirección se comprometió verbalmente a no implementar dicho modelo de cartería, previsto para este mes de junio. El mobiliario volvió a los centros de trabajo, explican fuentes del sindicato en Catalunya.
Paralelamente, el PP llevó en abril una moción de censura para el actual director de Correos, Juan Manuel Serrano, que no salió adelante —el PSOE se opuso—. En el grueso de la moción, Comisiones estaba de acuerdo, indican fuentes de este sindicato. Incluso alaban la “transición” que realizó Alberto Núñez Feijóo, actual líder del PP, cuando ocupó el cargo de dirección de Correos, entre 2000 y 2003, al considerar que garantizó la financiación del servicio postal universal, algo que está en duda ahora mismo, aumentó la inversión anual para construir centros automatizados, dio la opción a los trabajadores funcionarios a quedarse en Correos —aunque hubo una desbandada— y forzó que la decisión del cambio de la mayor empresa pública estatal a ser una privada se hiciera mediante mayoría en el Congreso y no por decreto ley del Gobierno de turno.
CC OO y UGT denuncian en su comunicado de prensa para estas jornadas de huelga que la manifestación terminará en el Congreso, “donde reside la soberanía popular del país”, para “exigir el fin del desguace y del hundimiento postal que la gestión de su presidente y el abandono postal mostrado por el Gobierno están provocando, y con la incertidumbre sobre el futuro y la viabilidad de Correos. “Queremos un Correos público, eficaz y moderno”, añade el delegado sindical de Comisiones Alberto Pérez. “Correos necesita inversiones y no se puede reducir su financiación al 50% en los Presupuestos Generales”.
Pérez considera que ahora Correos está disputando “la última milla”, para intentar llegar pronto con la paquetería, al menos en las grandes ciudades, compitiendo con Amazon y otras empresas de reparto, pero ello tiene un coste, y es el resentimiento del servicio postal universal, que no da rédito económico, pero es un servicio público imprescindible. “Desde 2015 a 2018, los que Gobiernan ahora venían con nosotros detrás de la pancarta”, indica Alberto Pérez. Le gustaría que el Gobierno siguiera defendiendo un Correos público para todas las personas, con independencia de dónde vivan, si en una capital o en una aldea recóndita.
Fuente: Gessamí Forner en elsaltodiario.es
Foto: Una cartera de Correos en su jornada laboral | David F. Sabadell
