El “sí o indefinida” es un chantaje tramposo: los siguientes pasos de la lucha les decidiremos entre todas

Ante un preacuerdo insuficiente que deja fuera reivindicaciones centrales del personal educativo, la prioridad tendría que ser mantener abierto el conflicto y abrir un debate serio, entre todas y desde bajo sobre como continuar la lucha, tanto en las semanas próximas como de cara en el curso próximo si hiciera falta

En las próximas horas y días, miles de docentes tendremos que decidir sobre el preacuerdo presentado por el Departamento y aceptado por USTEC, ASPEPC, CCOO y UGT. También el PAE, las docentes de 03 y el Ocio, que se tendrá que encontrar las vías para que se pronuncien.

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ASPEPC, CCOO y UGT ya han dejado claro que no aceptarán el resultado de la consulta. La USTEC acepta la máxima del movimiento de «ningún acuerdo sin consulta», pero la manera como está planteando este debate es profundamente tramposa.

Se nos dice que solo hay dos opciones: votar sí al preacuerdo o ir a una huelga indefinida inmediata. Es el mismo discurso que hemos visto ante otros preacuerdos a la baja, el del “yo o el caos”. Una falsa dicotomía que busca desactivar cualquier debate serio sobre como continuar una lucha que ha demostrado una fuerza extraordinaria.

El preacuerdo deja fuera buena parte de las reivindicaciones que han llenado las calles durante meses. No desarrollaré lo que todo el mundo está criticando por redes, grupos de mensajería y que será el centro de todas las conversaciones este lunes cuando nos encontramos en los centros.

No hay bajada de ratios, las 6400 dotaciones no llegan ni por 2 profesionales por centro, las compañeras de 0-3, PAE y vetlladores quedan, una vez más, fuera de todo, no hay democratización de los centros ni se acaba con la burocracia, para mencionar solo algunas.

Hay incluso medidas que yo no comparto, como la creación de 5.000 cátedras a secundaria, que introducen y refuerzan una jerarquía dentro de los centros educativos que no resuelve ninguno de los problemas estructurales de la enseñanza pública. Se trata de una medida elitista que concentra recursos en una minoría mientras se retiran o se dejan aparcadas otras propuestas que sí que podían representar mejoras más amplias, como el aumento del complemento de tutorías, por los coordinadores TIC, las COCOBE u otros complementos más generalizados.

La experiencia de todas las luchas nos enseña que los gobiernos firman acuerdos insuficientes cuando no pueden derrotar completamente las movilizaciones, pero necesitan ganar tiempos y desmovilizarlas.

Si este preacuerdo se aprueba, el principal efecto político será precisamente este: generar una sensación de final de conflicto, desactivar asambleas, debilitar coordinaciones y dispersar las fuerzas que se han construido durante estos meses.

Retomar una dinámica de movilización en septiembre en este marco, como propone USTEC, sería mucho más difícil. Después del verano, con la plantilla dispersa, con el relato mediático que “el conflicto ya está resuelto” y con las estructuras de autoorganización debilitadas, el Departamento tendría una posición mucho más favorable que ahora.

La otra es decir que si se rechaza el preacuerdo no se podrán consolidar los pequeños adelantos que incluye. Es como si en marzo decir no al acuerdo de la vergüenza hubiera implicado quedarnos sin la subida del 30% del complemento específico y las otras migajas. ¿Si eso no es lo que pasó? Pues ahora tampoco tendría que ser así.

El Departamento ha firmado esta adenda con CCOO, UGT y ASPEPC también, que no se bajarán del carro salga el que salga a la consulta. Pero necesitamos un «no» y que USTEC vuelva a una posición de beligerancia con el Departamento para poder ir por mucho más.

Porque que gane lo «no» significa, en primer lugar, mantener abierto el conflicto hasta conseguir las principales demandas y no derrochar la fuerza de una oportunidad histórica.

Pero rechazar el preacuerdo no significa necesariamente convocar una huelga indefinida mañana mismo. Esta es la gran trampa del debate actual. Entre aceptar un acuerdo insuficiente y lanzarnos inmediatamente a una huelga indefinida existen otras muchas posibilidades para mantener y escalar la presión.

Durante estos meses hemos demostrado una enorme capacidad de innovación y combatividad: cortes de carreteras, piquetes masivos, manifestaciones multitudinarias, acciones descentralizadas y coordinación territorial. Esta fuerza no se ha agotado. Hay que discutir democráticamente, desde las asambleas, cuáles pueden ser los siguientes pasos.

Una posibilidad es preparar nuevas jornadas de paralización coincidiendo con grandes acontecimientos que sitúen el conflicto en el centro de la agenda política y mediática. La visita del Papa puede convertirse en una oportunidad porque las trabajadoras de los servicios públicos hacemos sentir nuestra voz y demostremos que, mientras se destinan recursos a grandes operaciones de imagen, la educación y los servicios públicos continúan sufriendo infrafinanciación y precariedad.

Pero, sobre todo, la clave es otra: la coordinación con otros sectores públicos en lucha y con demandas muy similares a las nuestras.

Durante semanas se ha hecho evidente que los problemas que tenemos en educación son los mismos que sufren las trabajadoras de la sanidad, las universidades, el Ayuntamiento de Barcelona, las bibliotecas y otros sectores públicos. Salarios insuficientes, sobrecarga laboral, carencia de personal, externalizaciones y privatizaciones encubiertas.

La convocatoria de huelga en las universidades del 5 de junio, la primera en muchos años, es una señal muy importante. La huelga indefinida en las bibliotecas públicas, de los servicios sociales y de atención a las personas en el Ayuntamiento de Barcelona son otros ejemplos. También lo son los conflictos abiertos al ámbito sanitario. En lugar de aislarnos, tenemos que buscar espacios de coordinación real entre todos estos sectores.

Porque cuando lucha solo un sector, el gobierno puede intentar desgastarlo. Pero cuando se coordinan los servicios públicos, el problema deja de ser sectorial y se convierte en una crisis política para el Gobierno.

Necesitamos asambleas conjuntas, coordinadoras de los servicios públicos y un plan de movilización que avance hacia una verdadera paralización del país. Esta es la perspectiva que puede permitir arrancar concesiones reales y evitar que nuestras reivindicaciones queden reducidas a migajas.

La fuerza que hemos construido estos meses es demasiado valiosa para regalarla ahora a cambio de un acuerdo insuficiente. No necesitamos chantajes. Necesitamos debate democrático, confianza en la fuerza de las asambleas y una estrategia para ampliar la lucha.

No es “sí o el caos”. Es continuar organizándonos para ganar.

Fuente: Cynthia Lub – Izquierda Diario – Debates en kaosenlared.net

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