Apoyar la lucha de la EMT es pelear por un servicio público que es nuestro

El pasado viernes 13 de diciembre, se celebró una concurrida manifestación de apoyo a la lucha de las trabajadoras del transporte público. Desde la Asamblea Popular de Carabanchel, continuamos mostrando nuestro apoyo y agradecimiento a las trabajadoras de la EMT en su pelea por un servicio de transporte público digno y de calidad.

Como recientemente explicaba un trabajador de la EMT en un hilo de Twitter que ha tenido una gran difusión (https://twitter.com/angel2lillo/status/1205265785431703552) las razones para la huelga son muchas y de peso.

Los paros y huelgas del servicio de autobuses de las últimas semanas fueron acordadas en una asamblea multitudinaria que se celebró el 20 de noviembre. Uno de los desencadenantes de la decisión fue la falta de cumplimiento por el Ayuntamiento de Madrid de los acuerdos de contratación de nuevas trabajadoras. Pero no sólo.

La razón de fondo de la huelga es la pelea contra la política de desmantelamiento de los servicios públicos en la que no deja de ahondar el gobierno de la ciudad. Las trabajadoras denuncian la paralización de contrataciones, la falta de cobertura de turnos, el hecho de que autobuses se quedasen en las cocheras mientras las habitantes de la ciudad esperábamos en las paradas… A todo ello se suman la privatización de Naviluz, el estudio para la privatización de Bicimad y Teleférico, y la aprobación de unos presupuestos manipulados para que den pérdidas.

La estrategia no es nueva. La hemos visto en sanidad, educación, servicios sociales… Se trata de actuaciones que pretenden desmantelar los servicios públicos, reduciendo su calidad y cuestionando su viabilidad económica. Ello con el fin de terminar privatizándolos y haciendo negocio con ellos.

Primero, no contratamos suficientes trabajadoras. Luego, organizamos mal la prestación del servicio, impedimos que se realice un trabajo de calidad. Además, troceamos el servicio, y privatizamos lo que podamos. Después, decimos que es un servicio deficitario, que no hay dinero, que no es rentable. Y por último, se lo vendemos a nuestros amigos. Y nos forramos. Mientras tanto, hacemos un poco -o un mucho- más dura la vida de las personas que necesitan de esos servicios. Que esperen en la parada, aunque haga frío. Que viajen apretadas, incómodas, en condiciones que a veces rozan la indignidad. Que las trabajadoras pasen malos ratos, que no puedan desarrollar su trabajo en buenas condiciones.

A ellos les da igual. No viajan en autobús.

Por eso es tan importante estar unidas en este tipo de luchas. Necesitamos un transporte público de calidad, digno, que vertebre las ciudades y facilite la vida de las personas que habitamos los barrios. Apoyar la lucha de las trabajadoras de la EMT es pelear por el mantenimiento y la mejora de un servicio público que es nuestro. Evitemos que nos lo quiten.
Fuente: asambleadecarabanchel.org

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