70 manifestaciones llevamos en Carabanchel defendiendo una sanidad pública, universal y de calidad de todas para todas

Ayer #JuevesPorLaSanidad 5 de mayo de nuevo los vecinos y vecinas de Carabanchel se unieron en la manifestación semanal frente al Centro de Salud de Abrantes para defender nuestra sanidad pública y nuestros centros de salud.

La Sanidad Pública en Madrid se está muriendo, desangrada por el abandono de la Comunidad de Madrid. Y este deliberado abandono -por ejemplo, la Comunidad liderada por Isabel Díaz es la que menor gasto sanitario público ha dedicado a la Atención Primaria -un 11,21%- y la que menos invierte por habitante -solo 150 euros, frente a los 211 de media en todo el estado. Esto la convierte en la región con menos inversión pública para el nivel más básico de la atención de salud- machaca tanto a las miles de personas que dependemos de ella como a sus miles de trabajadores y trabajadoras. Y esto explica la convulsión en la que vive el SERMAS.

Este martes 3 de mayo, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, que acudió a un acto en el centro de salud de Los Cármenes (distrito de Latina) tuvo que entrar por la puerta de atrás para evitar una protesta. A la entrada del ambulatorio le estaban esperando cerca de medio centenar de vecinos y vecinas venidos a recibirle y denunciar los recortes en la sanidad. Por cierto, en una intervención ante medios de comunicación, el Consejero tuvo que volver a justificar una de las medidas más denunciadas en las ya incontables movilizaciones en defensa de la sanidad pública: el cierre de los 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) desde el 22 de marzo 2020. El Consejero afirmó que la Comunidad de Madrid “continúa estudiando la redimensión de la atención de la urgencia tanto hospitalaria como extrahospitalaria”.

Al respecto un sindicato de trabajadores y trabajadoras del Summa 112 presentó, el 26 de abril, una queja formal ante el Defensor del Pueblo para denunciar el cierre durante más de dos años de los SUAP y la situación laboral de este colectivo de trabajadores.

En la queja, explican que el cierre de estos servicios de urgencias en el primer nivel asistencial, donde se atiende a una media de 750.000 pacientes -últimos datos disponibles de 2019- provoca «graves consecuencias para la población», con un paulatino desmantelamiento del servicio «que está produciendo un endurecimiento y precariedad de las condiciones laborales de los profesionales».

En este sentido, han defendido que los SUAP, que abrían cuando cerraba Atención Primaria (noches, fines de semana y festivos ), eran «centros eficaces y eficientes». Según los datos oficiales, han recordado, sólo en enero del 2020 el SUAP de San Blas realizó más de 3.000 atenciones y, por otra parte, la media de derivación al hospital de los 37 centros fue de un 6,4%, con una espera media para la consulta médica de 20 minutos.

La queja termina con una contundente conclusión: «los SUAPs constituyen un servicio esencial en la prestación de cuidados del ciudadano, tanto en su continuidad asistencial, cómo en la modulación de la urgencia hospitalaria y la atención primaria convirtiéndose pues, en vaso comunicante entre atención primaria y atención hospitalaria, siendo así el engranaje fundamental en el sistema sanitario madrileño para dar una atención integral, y de calidad, al ciudadano, tal y cómo se merece».

70 manifestacion

Pero los recortes en la sanidad no sólo afectan a sus trabajadores y trabajadoras, también se notan en sus usuarios y usuarias. Por ejemplo, en el distrito de Carabanchel, sus ocho centros de salud -el de Abrantes incluido- ya han perdido 20 médicos y médicas de familia en estos últimos meses.

Hay que resaltar el año y ocho meses de protestas protagonizado por los vecinos y vecinas en defensa del centro de salud Abrantes. Y aunque gracias a estas constantes protestas ha recuperado algunas profesionales, este centro de salud sigue en una situación muy difícil. Si este ambulatorio, que atiende un área con una población de 30.000 personas, tenía en febrero 2020, justo antes de la pandemia, 16 facultativos/as, ahora hay, de una forma más o menos estable, unos 10 (aunque su número puede variar si hay bajas, traslados, etc). Es decir, que tras dos años de pandemia, los recortes en sanidad han dejado a este centro con un tercio menos de mé[email protected] de familia.

Por eso seguimos otra semana más reclamando lo que nos pertenece: una sanidad pública de todas para todas y un trato digno a todo el personal sanitario para que puedan cumplir con su trabajo en las mejores condiciones posibles.

Luchemos por una sanidad pública, universal y de calidad, no sólo para el barrio, sino para toda la Comunidad de Madrid. ¡Por ti, por el barrio!

Fuente: tercerainformacion.es

spcbnet

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