Y tú, ¿cómo estás?

Hablamos con 6 personalidades de diferentes ámbitos del mundo de la cultura para conocer cómo han pasado el confinamiento por la COVID-19, si han sentido el apoyo de las instituciones… y, en definitiva, para saber cómo están.

Las últimas semanas han trastocado, de una manera u otra, las vidas de todas y de todos, y el mundo de la cultura no es una excepción. Que el confinamiento nos iba a afectar anímica, afectiva y profesionalmente era de cajón. Pero no queríamos dejarlo en esa constatación general y hemos decidido preguntar a varias personas de distintos ramos de la cultura cómo se encuentran. Sí, justo eso, hacerles las preguntas que hacemos a conocidos y familiares cuando los reencontramos: ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? ¿Y el trabajo? ¿Te has sentido acompañado en estas semanas difíciles? ¿Crees que vas a estar bien, que te vas a recuperar? Con palabras similares, intentamos acercarnos a unas experiencias individuales que no pueden ser más que reflejo de las colectivas.

ZATU (Rapero SFDK)


Zatu. FERNANDO MARMOLEJO


¿Cómo ha pasado y está pasando estos días de pandemia? ¿Ha podido mantener su actividad? 

El confinamiento no me ha resultado excesivamente duro. Afortunadamente, tengo recursos: libros, películas, discos e Internet. La vida siempre me pareció que me llevaba algún tiempo de ventaja y necesitaría varias cuarentenas para ponerme al día. Mi problema es que pesa sobre mí ese don o maldición para percibir el dolor ajeno y sentirlo propio. No suelo ir mucho al médico porque a mí lo que me duele es el mundo. Lo intenté con un psiquiatra, pero me dijo que yo venía psicoanalizado de casa. 

La actividad de las actuaciones en directo se hubo de parar y no parece que vaya a arrancar hasta 2021. A nosotros, entre otros muchos, que teníamos por delante un gran año, lleno de contrataciones, nos ha dado un buen hachazo económico. El año que viene pretendíamos parar la actividad del grupo en gira para centrarnos en hacer canciones nuevas. Hemos tenido que invertir todos los planes. Nuestra oficina está amarrando las fechas para el año que viene y nosotros ya estamos encerrados en el estudio. Aproveché el primer mes de confinamiento para escribir seis canciones. Todo el espectro de la tristeza ya lo tengo cubierto en el siguiente disco.

¿Ha sentido el apoyo de las instituciones? 

Ni ahora ni nunca. Siempre tengo la sensación de que todo está hecho para que no puedas ganar dinero. Si ya lo tienes, son todo facilidades; pero no tenerlo e intentar hacerlo… Son solo dificultades. 

¿Cuáles son los problemas más urgentes a los que se debe dar respuesta? ¿Qué medidas cree que son imprescindibles?

Yo no soy muy ducho en estos temas pero, creo que lo primordial es educación y sanidad al alcance de todos. Y un techo. El ingreso mínimo vital me parece un avance. Respecto a las medidas, como te digo habrá estadistas, economistas y personas que se preparan para estas cosas que sean más indicados para opinar, pero siento que se pierde mucho dinero público con el que se podría ayudar a mucha gente necesitada. Y sin profundizar mucho, solo con las exageradas dietas y los trapis bajo cuerda, sesiones de terrenos para construir, etc. que vemos a diario. Personalmente, nunca he entendido los privilegios de los funcionarios. 

A nivel creativo, ¿ha podido sacar algo interesante de esta experiencia? ¿En qué le ha hecho pensar? ¿Tiene algún buen recuerdo? 

Creativamente siempre viene bien una encerrona. Hablé mucho conmigo mismo y lo dejé todo escrito. Pero no saqué nada en claro. Otra vez. Siempre llego al mismo punto. Entendí de qué iba todo esto a los 18 años aproximadamente y me hice el tonto. Y viví como me pareció. Luego me dejé llevar por el engranaje social y hasta logré verme girando dentro de la rueda con mofletes y dientes de hamster. Esta vez, hice el tonto. A mitad de la treintena me reencontré con mi antiguo yo. Y aquí me hallo, debatiéndome entre si ser tonto o seguir haciéndome el tonto.

ESPERANZA ALCAIDE (Librera de El Gusanito Lector)


Esperanza Alcaide.


El Gusanito Lector logró seguir con sus puertas abiertas antes del confinamiento. ¿Cómo está después de los peores meses de pandemia?  

Al tener prensa diaria, no hicimos ERTE pero cerramos en la primera y segunda etapa del confinamiento. No obstante, aprovechamos el tiempo para hacer inventario, organizar y limpiar. Y una vez hecho esto, intentar actualizar y sacarle rendimiento a nuestra página web, que nos ha dado muchas alegrías en este periodo. Por otra parte, nuestra mayor preocupación era no perder el contacto, cosa que hemos conseguido a través de los pedidos online y las redes sociales. En este momento, y una vez recuperada parte de la normalidad, estamos haciendo presentaciones y talleres virtuales que nos están funcionando bien.

Lo que peor llevamos es el distanciamiento necesario. Lo hacemos, a rajatabla, pero duele, duele mucho saludar de lejos a los niños que han nacido y crecido entre nuestros libros. Y, sobre todo, duele mucho no poder tocar a las personas mayores, que viven solas en muchos casos, y a los que siempre nos hemos acercado con enorme ternura.

¿Se ha sentido respaldada por las instituciones? 

Fundamentalmente el Ayuntamiento de Sevilla está haciendo lo imposible, sacando partidas para ayudar en diferentes áreas, sobre todo en cultura, pero los tiempos administrativos no tienen nada que ver con la vida real y nos podemos ahogar en la orilla.

¿Cuáles son los problemas más urgentes a los que se debe dar respuesta? ¿Qué medidas cree que son imprescindibles?

El problema más urgente es la liquidez. La actitud de los bancos sigue siendo la de siempre, te deja el paraguas cuando no llueve y cuando llueve te lo quita. Es el momento de hacer una campaña de fomento de la lectura a nivel nacional como la que no se hace desde hace 30 años, y sería el momento de invertir en dotación de bibliotecas, que buena falta les hace. Si se crea en todo el tejido de librerías unas cuentas de biblioteca ingresando el dinero directamente a las librerías para que las bibliotecas lo vayan consumiendo a lo largo del año entre novedades y reposiciones, se sostendría toda la cadena del libro, todo el sector.

En el confinamiento se ha puesto varias veces el foco en el ámbito de la cultura. ¿Se ha pensado en esas personas que no tienen visibilidad artística pero forman parte de la cultura?

Los ayuntamientos se están esforzando, especialmente el de Sevilla. A nivel autonómico, menos.

ABEL AZCONA (Artista y performancer)


Abel Azcona. FOTO CEDIDA

¿Cómo ha pasado estos meses de confinamiento? ¿Ha podido mantener su actividad? 

La verdad es que yo no soy mucho de excepcionalizar las situaciones. En situaciones como esta, por mi parte, soy partidario de dejarlo pasar. He rechazado un par de proyectos editoriales sobre el tema de la pandemia porque creo que es mejor avanzar. En mi caso personal, me pilló de viaje y me tuve que quedar en ese sitio, lejos de mi cotidianeidad. No obstante, yo muchas veces he trabajado con privación de libertad y con situaciones extraordinarias, por lo que esto lo he podido asumir con normalidad. En mi caso no ha cambiado nada, salvo el hecho de que todas las exposiciones que había, que eran unas 15, se han tenido que mover, por lo que septiembre y octubre van a ser meses más prolíficos de lo habitual. Pero, quitando eso, he aprovechado para avanzar, por ejemplo, en libros que se iban a publicar en 2022 y que estarán para 2021. He tenido tiempo de reflexión, de espera… También he tenido tiempo de realizar formaciones a través de redes y plataformas, que era algo que no había hecho antes. Y hemos lanzado el proyecto España os pide perdón en 19 países de América Latina.

¿Ha sentido esta vez el apoyo de las instituciones?

Yo, el apoyo de las instituciones no lo he sentido nunca, pero es verdad que yo tengo una forma de crear y una forma de pensar cuya esencia es estar alejado de estas instituciones. Creo en un arte y en un crear disidente, no academizable… Por lo que a las instituciones las utilizo para bailar cuando yo quiero bailar; cuando hay un baile en común o un proyecto que encaja, pues vemos. Pero creo que no son vitales, que el arte tiene que encontrar otros caminos. Y como no he sentido el apoyo nunca, pues ahora tampoco. En el caso del arte contemporáneo, se sobrevive en un mercado que es antipandemias. 

Es evidente que los artistas hemos visto interrumpido nuestro proceso creativo, pero más allá de todo esto creo que esto nos va a hacer coger fuerzas. Los artistas necesitamos tiempo de reflexión y de pensamiento y nos han dado tres meses obligados para todo ello.

¿Cuáles son los problemas más urgentes a los que se debe dar respuesta actualmente?

Yo tengo la fortuna de haber seguido vendiendo obras de igual forma en esta situación, por lo que no me he visto afectado. Pero es obvio que hay otros creadores que necesitan comer y necesitan apoyo, por lo que deben crearse leyes y medidas para esto. Y esto a veces se nos olvida porque parece que en los artistas el hambre no importa tanto porque se piensan que vivimos de la pasión y comemos de óleo o lienzo.

A nivel creativo, ¿ha podido sacar algo interesante de esta experiencia? ¿En qué le ha hecho pensar? 

Yo he escrito algunas cosas sobre el tema pero he intentado distanciarme y no estar muy dentro del tema y no hacerlo protagonista. He dedicado tiempo a la gente que he querido, a beber vino, a estudiar, a investigar, escribir mucho, leer libros… Hacía mucho tiempo que no podía leerme un libro al día y ahora lo he hecho, así que ha sido una oportunidad de parar y aprender.

Yo tengo tengo que viajar mucho ahora, tengo exposiciones por América Latina y bienales importantes, así que esto ha sido una parada como para coger impulso. La verdad es que hago una lectura positiva; ya soy bastante pesimista normalmente y he intentado hacer lo contrario ahora.

JOSÉ IGNACIO CARNERO (Escritor)


José Ignacio Carnero. FOTO CEDIDA

¿Cómo ha pasado estos días? ¿Ha podido escribir? 

Al margen de la natural preocupación, lo he pasado bien. Estar en casa, leyendo, viendo películas o, sencillamente, no haciendo nada, se asemeja bastante a la clase de felicidad a la que aspiro en la vida. Mi actividad como abogado se ha mantenido sin problema. Es una actividad que se puede desarrollar muy bien a distancia. Además, se ha normalizado, más si cabe, el uso de la tecnología en mi profesión, lo que es positivo, ya que se elimina muchos tiempos muertos y momentos ineficientes. En mi actividad como escritor, si es que puede denominarse así, sin embargo, la creación se ha resentido, porque la ansiedad no es buena compañera de la escritura. Se hace imposible escribir cuando los acontecimientos sociales son tan contundentes. Diría que escribir lo he visto como algo innecesario, esnob, incluso hasta irresponsable. 

¿Ha sentido el apoyo de las instituciones? 

Creo que, aunque insuficientes, se han dado respuestas eficaces por parte del Gobierno. Las medidas tributarias, sin ir más lejos, han aliviado a muchos autónomos. Ahora bien, creo que ha nacido una bolsa de pobreza importante que requiere de una respuesta, no ya a nivel nacional, sino europeo. Esta vez soy algo optimista, porque creo que, en esta ocasión, no se le puede echar la culpa a la gente de sus desgracias. Me temo que los dictados neoliberales, basados en el mérito, en la responsabilidad personal, etc. no serán esta vez eficaces, por lo que existe una obligación moral de dar soluciones a la pobreza generada. 

¿Tiene algún buen recuerdo?

He pensado en eso: en lo frágil que es el equilibrio que sustenta el sistema en el que vivimos, en lo fácil que es que un día desaparezcan todas las certezas que algún día nos dimos. ¿Buenos recuerdos? Sería un poco frívolo tenerlos con todo el sufrimiento que ha habido, pero un par de buenos libros, y ese silencio y esa luz de domingo, me han reconfortado bastante. 

BELÉN FUNES (Directora de cine)


Belén Funes. ÓSCAR FERNÁNDEZ ORENGO

¿Cómo ha pasado este confinamiento? 

En mi piso de Barcelona, conviviendo con mi novio. Creo que quizás los guionistas somos gente (me imagino que los escritores también) muy acostumbrada a encerrarse en casa para escribir. Así que, por suerte, la cosa no ha sido excesivamente traumática para nosotros, por lo menos las primeras cuatro semanas. Al principio veíamos mucho la televisión para estar informados de cómo avanzaba la situación en el exterior, pero dejamos de hacerlo. He podido mantener mi actividad pero la forma de llevarla a cabo, evidentemente ha cambiado. He continuado dando clases pero han tenido que ser online y eso sí que ha sido duro; para mí, pero sobre todo para los alumnos. Porque un ordenador nunca será un aula. Hechas mucho de menos el contacto con ellos y se genera una sensación de desapego que cuesta reconducir. También he empezado a escribir mi nuevo proyecto. En ese sentido, he agradecido el confinamiento porque supone una obligación en encierro.

¿Has sentido el apoyo de las instituciones? 

Por suerte, yo no he tenido que pedir ayuda o recurrir a las instituciones. Hay que darle respuesta y solución a todas las familias que atraviesan dificultades. Hay auténticas historias de terror, con todos los miembros de la familia parados y sin saber cuándo cobrarán. Hay gente que no tiene para comprar lo más básico: comida. Es una vergüenza, joder, es una indignidad que un gobierno deje que eso suceda. Me parecía imprescindible que se aprobara el ingreso mínimo vital y se hizo el día 10. Espero que ahí las familias encuentren un rescate justo. La extrema derecha lo criticará y con el paso del tiempo, se lo apropiará.

¿En qué ha pensado? ¿Tiene algún buen recuerdo de estos días?

No he aprendido absolutamente nada y me parece que todo lo que nos ha pasado ha sido malo. No creo que salgamos mejores de aquí y puede parecer todo muy negativo, pero es que han aflorado las diferencias sociales de una forma salvaje, hasta el punto de que los futbolistas sí que tienen tests pero las personas enfermas no. Ha muerto mucha gente, ha habido mucho dolor. Mi mejor recuerdo es la emoción de ver a mis amigos a través del ordenador, recordar esa sensación de que nos necesitamos en la vida de los demás. Y haber pasado el confinamiento con mi novio, estoy contenta de haber hecho este viaje con él.

MARÍA SAN MIGUEL (Actriz y dramaturga)


María San Miguel. I. LACUESTA

María, sabemos que ha sido duro para usted. Sentimos la muerte de su padre. 

He pasado por diferentes fases emocionales vinculadas al contexto general y al mío familiar. Mi padre estuvo ingresado 30 días y esa temporada sufrí muchísima ansiedad porque yo estaba confinada sola en mi casa de Madrid, mi madre en la suya de Medina del Campo (Valladolid) y mi padre, como os comentaba, en el hospital. Y con las noticias y las cifras que teníamos cada día, el miedo fue salvaje. He tenido ansiedad en varios momentos de mi vida por causas laborales y personales, pero nunca lo había vivido como ahora.

Todas las funciones que teníamos entre marzo y mayo se cancelaron. Y hacer trabajo de oficina (producción) me generaba mucha tristeza y ansiedad, además de que lo sentía y siento un poco inútil porque creo que hay que darle tiempo a lo que está ocurriendo y tener un poco de paciencia tras la hecatombe que hemos y seguimos viviendo. Lo que sí que hice fue escribir I’m a survivor, un proyecto sobre la historia de supervivencia de mi padre que presenté a la convocatoria de Confín del Festival de Otoño y que fue seleccionado. El 21 de abril decidí dejarlo todo para ayudarlo en su recuperación tras su salida del hospital. Falleció después de superar la COVID-19 por una de las consecuencias que genera el coronavirus con los trombos. Los afectos y los cuidados están por encima de todo y que hay que escuchar lo que está pasando. No sé si será interesante pero, desde luego, si mi padre no hubiera estado aislado en el hospital, probablemente su historia de supervivencia, que viene desde lejos, no la hubiera querido contar ahora. Y creo que es importante que poco a poco las artistas vayamos rompiendo todos los silencios que se están generando en torno a la pandemia. 

¿Ha sentido apoyo de las instituciones? 

Es compleja la respuesta. Yo soy autónoma y solicité la ayuda del Gobierno de España sin muchas esperanzas porque, como siempre, en la solicitud y en las normas no se tenía en cuenta las especificidades del sector, la irregularidad de los ingresos y nuestra intermitencia. Aun así, la recibí incluso antes de que me confirmaran que mi solicitud iba para adelante. Por otra parte, creo que el Ministerio de Cultura tardó en reaccionar y que el ministro ha estado poco acertado. Somos un sector diverso que ya viene golpeado por la crisis de 2008 y por los recortes de los gobiernos del PP. Somos una de las industrias más importantes del país y se nos ha ninguneado, nada nuevo por otra parte… Pero es cierto que también intento ser optimista. Confío en la capacidad de trabajo de las personas. Conozco al ministro de los tiempos en la universidad y sé que es un hombre inteligente y sensible. Espero que él y su equipo estén a la altura.

¿Tiene algún buen recuerdo?

Sí. La emoción y la sensación de no estar sola que me provocaron los aplausos las primeras semanas. El chute de energía que me daba establecer una videollamada a tres con mi padre en el hospital y mi madre en casa. Las risas que he seguido compartiendo.
Fuente: José Ovejero y Dani Domínguez en lamarea.com


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