En un contexto de fuerte crecimiento de la extrema derecha en Alemania, el triunfo de la izquierda en Berlín, donde Die Linke ha obtenido un 26% de los votos, ha sido todo un hito

Jaime Martínez, miembro de la dirección de Die Linke Berlín, es entrevistado en La Cafetera y desvela la estrategia de la formación: basar la campaña en el lema «hacer Berlín asequible», con la vivienda como eje central: adoptar el modelo de comunicación del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani de focalizarse en pocos temas y repetirlos machaconamente; y combinarlo con el puerta a puerta y las asesorías sociales, inspiradas en la experiencia de los comunistas austriacos.
¿Puede convertirse Berlín en un laboratorio para otras izquierdas europeas? ¿Podría replicarse este modelo en España? Lo analizamos en el programa, poniendo el foco también en un análisis de Iván Redondo, especialista en demoscopia y spin doctor político, que sostiene que Pedro Sánchez y el PSOE podrían volver a ganar unas elecciones generales si consiguen movilizar a los abstencionistas. Además, en la sección de ecología, Juan López de Uralde denuncia la campaña de persecución contra el activismo ambiental tras la petición de cinco años de cárcel para quienes participaron en Valencia en una protesta pacífica.
Jaime Martínez resalta en la entrevista que Die Linke ha logrado ser la fuerza más votada en Berlín basando la campaña en temas económicos con el lema «hacer Berlín, asequible» y con la vivienda en el centro, en concreto con la medida estrella de expropiar casas en manos de grandes fondos de inversión. Y añade: «Mamdani es un modelo que hemos seguido para la comunicación de la campaña, sobre todo en cuanto a la focalización en unos pocos temas y repetirlos machaconamente. Pero también hemos aplicado otras estrategia como el puerta a puerta o las asesorías sociales en las oficinas de los diputados como ha hecho el Partido Comunista de la ciudad austriaca de Graz».
El dirigente de Die Linke responde también a las dudas que recibe su modelo de vivienda: «Se nos suele criticar que si se expropian 220.000 viviendas de las grandes inmobiliarias y se socializan en una institución pública, no se genera nueva vivienda, ni hay más accesibilidad. Pero lo cierto es que nuestro programa es mucho más amplio. También proponemos un tope al alquiler en viviendas de empresas públicas y la construcción de 75.000 viviendas sociales en 10 años a un precio asequible». Y sostiene que este modelo podría replicarse en España porque muchas competencias son similares, aunque subraya una gran diferencia con Berlín: «Más del 80% de las personas viven en alquiler lo que genera una estructura social diferente. Aunque en España esto está cambiando porque cada vez más gente vive del alquiler».
Martínez también habla de las negociaciones que tienen por delante para poder gobernar y de las líneas rojas que pondrán a la hora de hablar, sobre todo, con los socialdemócratas: «Han estado toda la campaña diciendo que la expropiación no es viable. Pero se han descalabrado y ahora tendrán que ver si con un 12% del voto pueden seguir poniendo estas condiciones, cuando la mayoría de su militancia, además, está favor de aplicarla». Apunta asimismo que las negociaciones pueden ser difíciles porque la prensa ha reaccionado al resultado electoral «atacando brutalmente a Die Linke con el tema del antisemitismo y diciendo que vamos a apoyar a islamistas terroristas». Pero advierte: «las encuestas dicen que la gente está deseando cambios en sus vidas«.
Martínez detalla además como ha sido la «resurrección» de Die Linke: «Hace dos años, parecía que el partido estaba prácticamente muerto. Pero hubo un cambio de estrategia de comunicación y acercamiento a la gente que fue abrir las sedes, hacer asesorías gratuitas en temas de vivienda, laborales, de inmigración, etc. Ayudar a la gente. ir a sus casas puerta a puerta, no solo en elecciones. La izquierda, aunque esté en un gobierno, tiene que seguir pegada a la calle y no perderle el pulso». Añade que esto también sirve para luchar contra la demonización de los gobiernos de izquierda que se hace en la mayoría de los medios de comunicación. Y sobre la posibilidad de que Die Linke sea laboratorio para otras formaciones de izquierda europeas o fuente de inspiración apunta: «Creo que nos han dado un voto de mucho descontento en estas elecciones. Y si no cambia algo sustancial en la vida de la gente, y de verdad tenemos un gobierno en el que noten un cambio -que baje el precio del alquiler, del transporte, que haya citas médicas- el 26% volverá a ser un 13% rápidamente».
Fuente: radiocable.com
