«Unos 14.000 ingresos hospitalarios al año en Madrid son atribuibles a la contaminación atmosférica»

Julio Díaz Jiménez, codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III, habla sobre contaminación atmosférica y calidad del aire

El Instituto Carlos III lleva años elaborando informes que muestran los efectos directos que la contaminación atmosférica tiene sobre la salud de las personas. La mala calidad del aire que se respira en las ciudades españolas provoca muertes e ingresos hospitalarios. Julio Díaz Jiménez es codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de este centro. Y lo tiene muy claro: “Si tienes un partido al que le trae sin cuidado tu salud, a lo mejor tienes que buscar otro que te proteja”.

¿Cuáles son las principales líneas de investigación en la actualidad en el Instituto Carlos III acerca de la contaminación atmosférica?

En 2018 publicamos un estudio sobre el impacto que tiene la contaminación atmosférica en la mortalidad en España. Concluimos que, a corto plazo, 2.600 muertes serán atribuibles a las partículas (PM10 y PM2,5), 6.000 al dióxido de nitrógeno (NO2) y 500 al ozono. Es decir, unas 9.000 muertes al año.

También sacamos un estudio acerca de cómo afecta a los partos prematuros y a la propensión a un peso menor al nacer: el 3% de los partos prematuros y el 17% del peso bajo al nacer se relacionan con la contaminación.

Otra línea de investigación tiene que ver con la contaminación atmosférica de origen natural. Hemos hecho estudios sobre el polvo del Sáhara para toda España. Por ejemplo, en olas de calor, el peso que tiene la contaminación atmosférica muchas veces es superior al de la propia temperatura. Cuando se produce en España una ola de calor es por dos motivos: porque hay una situación de bloqueo anticiclónico o porque entra polvo del Sáhara. En cualquiera de los dos casos, no solo hay un aumento de temperatura sino también de las partículas, del NO2, del ozono, de los incendios, de la sequía… Por eso defendemos los planes integrados. ¿Qué sentido tiene que haya un plan para el calor que no contemple el NO2 o el ozono? Tiene que haber planes para dar respuesta a todo eso.

Por ejemplo, este año dicen que ha habido un exceso de muertes en verano de unas 30.000 personas, pero la temperatura solo explica unas 7.000. ¿Y el resto? A lo mejor tienen que ver con la contaminación, con el ozono, con los incendios, con la sequía, con el polvo del Sáhara. Si tenemos un problema en el que concurren muchos elementos, no sé por qué solo se da respuesta a uno de ellos.

Y lo que estamos haciendo actualmente es evaluar la carga atribuible a la contaminación atmosférica de los ingresos hospitalarios. Hemos empezado por Madrid y calculamos que unos 14.000 ingresos al año son atribuibles a ésta. De ellos, 8.246 se deben al NO2 (con un coste estimado de 120 millones de euros) y unos 5.685 al ruido (su coste es de 82 millones de euros).

La conclusión principal de todo esto es que la contaminación atmosférica no solo provoca problemas cardiovasculares y respiratorios, sino también párkinson, alzhéimer, demencia, cáncer de pulmón, de mama, de vejiga…

Ustedes colaboran con diversos ayuntamientos. ¿De qué manera les ayudan?

Colaboramos con todo el que nos lo pide. Con Zaragoza, por poner un ejemplo, donde hicieron la Estrategia de Cambio Climático, Calidad del Aire y Salud de Zaragoza Horizonte 2030 (ECAZ 3.0). Ahí contribuimos en el plan de temperaturas, en la adaptación, en la estimación prevista del impacto de los contaminantes atmosféricos.

Les damos esa visión integradora de cómo afecta el cambio climático a la salud. Que no son solo las olas de calor, sino también la contaminación, las sequías… Todo eso tiene un impacto en la salud.

También hemos colaborado con Vitoria y con el Ayuntamiento de Madrid cuando les ha interesado, pero últimamente para el de Madrid estos temas no son prioritarios.

El incumplimiento de las leyes de cambio climático

Las ciudades españolas con más de 50.000 habitantes deben tener zonas de bajas emisiones y las de más de 100.000 han de disponer de protocolos para episodios de alta contaminación. Sin embargo, muchas de ellas no los cumplen. En otros temas, si no se respeta la ley, hay un castigo, pero da la sensación de que aquí no pasa nada.

Vivimos en una democracia, lo bueno que tiene es que si tienes un partido al que le trae sin cuidado tu salud, a lo mejor tienes que buscarte otro que te proteja. Uno tiene que tener claro qué le pide a su ayuntamiento o a su Comunidad.

No puede ser que se incumpla sistemáticamente la regulación y no pase nada. Parece que no se creen que, de verdad, esto tiene un impacto en la salud.

En los últimos informes de calidad del aire de las ciudades más pobladas de España no se suelen superar los límites para NO2, PM10 y PM2,5. Pero si bajan (y parece que así será por orden de Europa a finales de 2023) sí se rebasarán. ¿Cree que las ciudades van a reaccionar?

Si tú quieres preservar la salud de los ciudadanos, tienes que cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) –bastante más restrictivas de lo que previsiblemente marcará Bruselas–, porque se basan en la evidencia científica.

Aunque los umbrales que establecerá Europa serán más altos, lógicamente habrá que cumplirlos, como se cumple cualquier otra normativa. Tú puedes elegir el agua que bebes, si bebes alcohol o no, si fumas o no. ¿Por qué no tengo derecho a una calidad buena del aire?

Hay que tomar medidas estructurales, no coyunturales. No vale con que un día, porque se superen los límites, prohíbas el tráfico, eso te hace cumplir con los umbrales, pero no resuelve el problema de proteger la salud. Tenemos estudios que dejan claro que lo que se relaciona directamente con los ingresos hospitalarios son los coches. No son las calefacciones ni las obras.

En ciudades como Londres se ha limitado la circulación por el centro y han bajado los niveles de contaminación y ha mejorado la salud.

¿España va atrasada respecto a otros países europeos?

Hay ciudades españolas, como Vitoria o Pontevedra, en las que se está haciendo un esfuerzo importante. Madrid este año ha cumplido por primera vez con la normativa por apenas unas décimas. Eso no es de recibo. Sí, cumples una normativa, pero no proteges la salud de los ciudadanos.

¿Es optimista con el futuro de la contaminación atmosférica?

Ha sido un paso muy importante lo que ha hecho la OMS. Dar un golpe encima de la mesa y decir que los umbrales tienen que bajar drásticamente. Yo confío en que la normativa europea vaya en consonancia, o al menos alineada con esos valores. No van a ser los mismos, van a ser más altos, pero la OMS va a obligar a bajar los niveles de la directiva europea.

Fuente: Óscar F. Civieta en lamarea.com
Foto: Julio Díaz Jiménez es codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III | ISCIII

.
También podría interesarte