Solidaridad vecinal ante la crisis del coronavirus

  • Frenar la Curva ha ideado un mapa, creado con la cooperativa tecnológica Kaleidos, que sirve para ofrecer ayuda y también para encontrarla
  • Desde la FRAVM han elaborado un protocolo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias para guiar a los grupos de apoyo vecinal en Madrid

Cuando estalló la crisis del coronavirus en España, en el laboratorio de innovación democrática de Aragón vaticinaron que habría una ola de solidaridad que sería “100 veces superior a la del chapapote”. Entonces, el desastre, que se limitaba a una zona geográfica, llevó a miles de voluntarios de todo el país a las costas de Galicia para intentar achicar la gigantesca mancha negra. Con la epidemia del covid-19, arrimar el hombro se traduce en gestos aparentemente más sencillos: acercar la compra a una vecina mayor, fabricar una mascarilla casera o comprar en un pequeño comercio. Una multitud quiere echar una mano o colaborar entre sí en una crisis que nos afecta a todos y, por eso, han surgido varias iniciativas que tratan de canalizar y organizar toda esa ayuda.

El 12 de marzo, cuando apenas se imaginaba la envergadura de la crisis, comenzó a caminar Frenar la Curva, un proyecto del Laboratorio de Aragón Gobierno Abierto. “La idea fue montar una plataforma con todas las formas de resistencia cívica y de innovación social que iban a saltar”, explica a cuartopoder Raúl Oliván, director general de Innovación Social. Solo en 24 horas ya había una treintena de actores involucrados y en 48 horas el proyecto ya se extendía por todo el Estado. Aunque Aragón dedica toda el área a este proyecto, no lo acapara. Hoy Frenar la Curva está conformado por un equipo de más de 300 personas y ya se extiende por algunos países de América Latina.

Frenar la Curva ha logrado reunir en su foro más de 570 iniciativas relacionadas con el cuidado de los niños, la educación, las actuaciones de artistas en vivo etc. También han montado proyectos de impacto como una centralita de donaciones privadas en Zaragoza para recoger mascarillas artesanas hechas en casa. Además, ha puesto en marcha 13 equipos con 170 personas para desarrollar otras ideas: un mapa con las tiendas de comercio local que están abiertas, ya que son negocios especialmente perjudicados por la crisis del coronavirus, o un diario literario colectivo.

Mapas que ayudan a conectar con los demás

Pero el proyecto estrella de Frenar la Curva es un mapa, creado con la cooperativa tecnológica Kaleidos, y que cuenta con más de un millar de chinchetas. La herramienta sirve para ofrecer ayuda y también para encontrarla. “Necesito donaciones de bieses textiles y goma fina para la confección de mascarillas. Estoy en Basauri y estoy confeccionando mascarillas para donar a los vecinos de mi zona que tienen que trabajar a diario de cara al público”, reza uno de los mensajes. “Puedo hacer compras y acompañamiento afectivo al teléfono”, se presta otra persona en Valencia.

El mapa consta de tres tipos de chinchetas: verdes, para ofrecer ayuda; rojas, para mostrar una necesidad; y naranjas, claves porque son las puestas por intermediarios que hacen de enlace con personas mayores o con discapacidad. “La mayoría son verdes y prácticamente no hay rojas porque intentamos que no pasen. Tenemos un equipo con 20 moderadores: filtran anuncios fraudulentos y, cuando ven una necesidad, la ponen en conocimiento del Ayuntamiento, la Cruz Roja o un voluntario. Algo llamativo es que utilizan el software Ushadihi, una herramienta que fue creada por mujeres africanas y ha sido utilizada en crisis humanitarias como las de los terremotos de Chile o Haití.

También hay otros mapas como el de Supervecina, una empresa afincada en Sevilla y que normalmente ofrece servicios gratuitos a comunidades de vecinos. Como hay que quedarse en casa, han desarrollado un sencillo mapa que te permite ofrecer ayuda y también encontrar voluntarios en tu bloque o comunidad. Sus impulsores creen que la clave de su éxito radica en la confianza que da recibir la ayuda de alguien con quien compartes escalera, antes que de otra persona desconocida.

El mapa, bajo el lema #Yaquevas, fue lanzado el sábado y ya cuenta con más de 2.000 personas apuntadas en todo el país. La iniciativa anima a que las personas aprovechen sus salidas, ya sea para hacer la compra o a otra actividad permitida, para comprar medicamentos o alimentos a los vecinos que no deben salir al exterior, como personas inmunodepresoras o mayores. “Tenemos unas normas como la utilización de guantes o dejar las bolsas en la puerta para que no haya ningún tipo de problema. Seguimos las recomendaciones del Gobierno”, añaden. Además, en Supervecina también han diseñado formularios para que los vecinos de escalera pidan ayuda o se ofrezcan a ayudar a las personas con más necesidades en este confinamiento.

Asociaciones vecinales a pleno rendimiento

En estos días muchas asociaciones vecinales también ponen en marcha grupos de ayuda o de colaboración para la crisis del coronavirus. En la capital se ha puesto en marcha ‘Dinamiza tu cuarentena’, gestionado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. En su blog pueden encontrarse iniciativas de solidaridad y apoyo mutuo vecinal de los distintos barrios para “dinamizar el tiempo de aislamiento”.

Más allá de las buenas intenciones, es importante que este tipo de ayuda se realice siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Por eso, desde la FRAVM han puesto en marcha un protocolo que sirva para guiar a estos grupos de apoyo vecinales que ya surgen de manera espontánea. Javier Santos, coordinador de este protocolo, explica que esta información se ha elaborado a partir del documento de ‘Somos tribu’ de Vallecas y de la investigación en medios oficiales, así como de asesoramiento del personal sanitario y docente profesional en este tema. Es un documento no definitivo, que se irá actualizando cada día y que refuerza la idea de cuidar cada acción para frenar la pandemia. “Mi recomendación es que los grupos, incluso bajo este protocolo, se pongan contacto siempre con los centros de salud o el personal sanitario del barrio”, añade.

Otros barrios, como es el caso de Vallecas en Madridreorganizan redes vecinales ya presentes. Allí se ha gestado Somos Tribu, una red de vecinos y vecinas que se montó desde la asociación vecinal y que cuenta con 14 grupos y casi 850 personas voluntarias que prestan ayuda a unos 80 hogares. Una de las integrantes de esta iniciativa, Marimar Amoedo, explica que en realidad no le ha sorprendido la ola de ayuda que ha nacido en el barrio ya que “Vallecas tiene un historial de participación ciudadana y solidaridad”.

En Somos Tribu, así como en muchas otras iniciativas vecinales, han decidido optar por cubrir no solo las necesidades de las personas más vulnerables en cuestión de salud, sino de las familias que, debido a la paralálisis de la economía, enfrentan situaciones muy difíciles en casa. Por ello han montado un banco de alimentos en el centro social de La Villana que recibe los productos y los reparte entre las familias que lo necesitan. “Aquí hay gente a la que durante el año ya les falta comida, así que estas personas están en un paso más nunca visto”, explica Amoedo.

Además, trabajan en coordinación con trabajadores sociales, centros de salud y los hospitales cercanos, el Infanta Leonor y el Gregorio Marañón, para tejer una nutrida red de asistencia. Por ejemplo, desde el hospital avisaron a Somos Tribu del caso de una madre de Vallecas que fue al hospital y terminó ingresada, dejando a sus dos hijos de 18 y 8 años solos en casa, o el de una mujer mayor que necesitaba que alguien le llevara comida. Los vecinos, algunos por primera vez y otros como de costumbre, se organizan para mitigar los efectos de una crisis severa que nos golpea como sociedad y nos pone a prueba.
Fuente: María F. Sánchez en cuartopoder.es