¿Pueden los futbolistas negarse a jugar por miedo al coronavirus?

Varios jugadores han manifestado su oposición a volver a la actividad por temor a contraer la enfermedad y transmitirla a su entorno, pero La Liga quiere reanudar la competición en las próximas semanas

La Liga de Fútbol Profesional ha elaborado un protocolo para la vuelta progresiva de los equipos a los entrenamientos en las próximas semanas con el fin de poder reanudar la competición nacional en la segunda quincena de junio. En ese plan, se incluyen diversas medidas de seguridad para evitar que jugadores, técnicos y personal auxiliar corran algún riesgo de contagio del coronavirus. Entre ellas están la de someterse a test de forma continua para detectar rápidamente si hay algún infectado y concentraciones en hoteles durante varios días para restringir lo máximo posible el contacto fuera del grupo. Sin embargo, hay futbolistas que se han mostrado reticentes a regresar a la actividad o que incluso se oponen a ello, alegando miedo a contraer la enfermedad y a poder transmitirla a alguna persona de su entorno.

La Liga quiere que hasta el final de la temporada los jugadores se concentren en hoteles el mayor tiempo posible y no salgan más que para ir a entrenar y a jugar

Uno de los más contundentes en este sentido es Rafael Giménez Jarque, conocido como “Fali”, defensa del Cádiz, que no dudó en afirmar en el diario AS que “no voy a volver a entrenar ni a jugar, lo tengo muy claro desde el principio. Sé que me llaman loco pero la salud siempre es lo primero y, si es verdad que están al 100% seguros de que no nos vamos a exponer al virus, que nos firmen un papelito. Si me tengo que ir a mi casa a trabajar a mi bar, me voy con la cabeza alta y más contento que nadie. No voy a exponer a nadie; ni a mi familia ni a nadie por mi culpa. Ni voy a jugar ni nada. Y lo va a ver todo el mundo. Aunque me multen”. En una línea similar están jugadores como Gabriel Paulista, central del Valencia, que avisa que “no quiero que por precipitarnos o tener una presión económica, que podemos entender pero nunca priorizar a cuestiones más fundamentales, pudiera enfermar ni morir ningún familiar, amigo o compañero de trabajo”; Leandro Cabrera, defensa del Espanyol, que señala que “si no se va a jugar con garantías, creo que no merece la pena jugarnos la salud por dinero, es demasiado arriesgado”; también el delantero del Mallorca Lago Junior, quien afirma que “si después de un entrenamiento o un partido regreso a casa y contagio a mi mujer y le pasa algo no me lo voy a perdonar jamás en la vida”; o Suso, centrocampista del Sevilla, que considera que “si hay un 1% de riesgo de salud es una locura jugar”. Conociendo estas opiniones, cabe preguntarse, ¿pueden negarse los jugadores a volver al trabajo?

Hay que tener en cuenta que el artículo 21.2 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales especifica que “el trabajador tendrá derecho a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo, en caso necesario, cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud”. Asimismo, el artículo 21.4 señala que “los trabajadores no podrán sufrir perjuicio alguno derivado de la adopción de las medidas a que se refieren los apartados anteriores, a menos que hubieran obrado de mala fe o cometido negligencia grave”. Estos textos parecieran dar cobertura jurídica a una negativa de los futbolistas a incorporarse a los entrenamientos en estos momentos bajo ese argumento.

Sin embargo, el abogado laboralista Santiago Satué, explica a CTXT que “el derecho de resistencia del futbolista a la orden de su club no existe, siempre y cuando la entidad deportiva ponga a disposición del deportista medidas que de manera efectiva protejan su salud. El artículo 19 del estatuto de los trabajadores, establece que el trabajador tiene derecho a una protección eficaz en materia de Seguridad e Higiene en la prestación de sus servicios laborales. Este derecho del trabajador supone una obligación correlativa por parte del empresario. Si éste cumple con esas medidas de protección eficaz, entiendo que la orden es lícita y el futbolista está obligado a cumplir, no solo la orden del empresario, sino también los protocolos que establezca la empresa en materia de prevención de riesgos laborales”. 

El quid de la cuestión está entonces en determinar si el empleador, es decir, el club, toma las medidas adecuadas para garantizar la salud del trabajador. En el caso de que no fuera así, “y la orden se tomase sin adoptar medidas para proteger la salud del futbolista y, en consecuencia, poniendo en riesgo su integridad física, podría suponer un uso ilegítimo del poder de dirección del club y el trabajador podría incumplir esa orden e incluso acudir a la autoridad laboral a fin de paralizar la actividad de la empresa”.

En el caso de que las medidas de seguridad sean las adecuadas y el futbolista se vea obligado a acudir a su puesto de trabajo, ¿qué ocurriría en el caso de que persista en su postura de no ir? ¿A qué sanciones se puede exponer? Satué advierte de los importantes efectos negativos que podría tener que asumir. “Una indisciplina podría tener consecuencias correctivas, de hecho, el convenio colectivo para la actividad de fútbol profesional establece un reglamento de régimen disciplinario, donde se contempla que la desobediencia que implicase grave quebranto de la disciplina o que causase perjuicio grave al club, puede ser sancionada con el despido. Por tanto, se le podría sancionar, incluso, despidiéndole del club en el caso más extremo”. Las obligaciones y las consecuencias que deben asumir las partes en este asunto no cambiarían, según Satué, ante la posibilidad, factible, de que los futbolistas vuelvan a entrenarse con el estado de alarma aún activo pero que deje de estarlo cuando llegue el momento de disputar partidos de nuevo. “De no estar ya vigente el estado de alarma, no desaparece la obligación del club en materia de prevención, por lo que la situación no varía en exceso”.

Una de las medidas que quiere implantar la Liga de Fútbol Profesional hasta el final de la temporada es que los jugadores de cada equipo se concentren en hoteles el mayor tiempo posible y no salgan de allí más que para ir a entrenar y a jugar, con el fin de tenerles controlados y reducir el riesgo de contagio. Los futbolistas, a través de su representación sindical, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), han manifestado que no están dispuestos a cumplir esta propuesta. En relación a esto, Santiago Satué explica que “aquí entra en juego el respeto a los derechos reconocidos a los futbolistas en materia de horario y jornada. Una concentración de ese tipo, se puede hacer sin exceder los límites del convenio colectivo, en materia de descanso semanal, jornada y horario. Si el convenio se cumple, no se pueden negar”.

A pesar de las medidas que vaya a tomar la patronal de los clubes para evitar que haya contagios entre los miembros de los equipos cuando regresen a la actividad, no es imposible que se produzca algún caso. Si ocurre y puede demostrar que ha sido durante el desempeño de su profesión, es importante saber si el afectado tiene derecho a demandar a su club y a la Liga y solicitar daños y perjuicios. Según Satué, “la posibilidad de demandar existe si el club o sociedad anónima deportiva incumple sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales. Así por ejemplo cabe responsabilidad administrativa, que se impone por la Autoridad Laboral por aplicación de la Ley sobre Infracciones en el Orden Social. También cabe responsabilidad civil, indemnizando al trabajador por los daños y perjuicios derivados de un accidente de trabajo cuando haya incurrido en una conducta culposa o negligente el empresario. Y, por último, responsabilidad laboral, con recargos de prestaciones de seguridad social”. En este caso, sería un juez el que, en última instancia y con la ayuda del informe elaborado por la Inspección de Trabajo, decidiera si la demanda está justificada o no.

El presidente de La Liga, Javier Tebas, no duda en afirmar que “tiene más peligro trabajar en una fábrica que jugar a puerta cerrada con los protocolos que hemos tomado”. El problema es que hay unos cuantos futbolistas que no piensan lo mismo y que afrontan la vuelta al trabajo con un sentimiento común: miedo. 

Fuente: ctxt.es
Foto: CÁDIZ C.F.