Ni respirar más humo ni viajar apretadas: Hoy 9J manifestación en defensa del transporte público

Hoy jueves, 9 de junio, y como parte de las movilizaciones que se han venido impulsando por los comités de empresa de Metro y EMT en defensa del transporte público madrileño, hay convocada una gran manifestación contra los recortes que los gobiernos de Ayuso y Almeida vienen practicando en muchas líneas de autobús y en el metro de Madrid.

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Ridículamente justificados por la subida del precio de la luz –mientras invierten, por ejemplo, 18 millones de euros en ampliar la Caja Mágica-, estos recortes se enmarcan en una estrategia más amplia que persigue desde hace décadas la reducción paulatina de todos servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, etc.) y cuyo único propósito es la privatización de nuestros derechos y el enriquecimiento de quienes gestionan las empresas concesionarias. Gestores y negociantes que en muchos casos, como en el de las mascarillas, tienen probadas relaciones clientelares con Ayuntamiento y Comunidad. Hay que recordar, además, que el patrimonio de Metro lleva más de 10 años descapitalizándose, desde que en el año 2011 la Comunidad de Madrid asumió el control de todas las acciones de la empresa pública, lo que ha supuesto la paralización de las inversiones necesarias para su mantenimiento y mejora y una excusa perfecta, generada artificialmente, para su privatización.

Entre las principales denuncia que sostienen las plantillas de metro y EMT con el apoyo de plataformas, organizaciones ecologistas y colectivos de usuarios y usuarias, se encuentra el deterioro del servicio, con una reducción que afecta al 10% de los trenes de metro y a 16 líneas de autobús, lo que ha incrementado enormemente las frecuencias y provocando aglomeraciones que afectan, especialmente, a trabajadores y trabajadoras de los barrios del sur. Un ejemplo más de cómo la política neoliberal y selectiva del PP madrileño ataca los intereses de las mayorías para beneficiar los bolsillos de la minoría rica.

Además de exigir más trenes y autobuses y la mejora del servicio, los comités de empresa de ambos transportes públicos, en un ejercicio de unidad de acción sindical sin precedentes, exige el aumento de las plantillas y que se aplique la tasa de reposición del 120% que autoriza la ley de presupuestos para cubrir jubilaciones, bajas y excedencias, y aumentando el número de trabajadores que se necesitan en departamentos como explotación y mantenimiento.

A estas demandas, se suman también la ampliación de los carriles bus y la rebaja en el precio del abono mensual para garantizar el acceso a un servicio público esencial para la movilidad diaria de miles de trabajadores y trabajadoras. Defender el transporte público como parte de la justicia social pero también como una de las mejores medidas para luchar contra el cambio climático y la crisis energética que genera el uso masivo del vehículo privado y cuyo impulso sigue siendo, lamentablemente, una política central para el rescate de la maltrecha industria estatal. Esto, a pesar de que sindicatos y organizaciones políticas y sociales vienen haciendo propuestas para una reconversión en clave sostenible de la industria automovilística para incrementar la flota de medios de transporte colectivos. Propuestas a las que los gobiernos hacen oídos sordos.

Porque nos afecta a todas, la defensa del transporte público en Madrid es una lucha prioritaria que tenemos que apoyar y ampliar. Acudir mañana a la manifestación es sólo el comienzo.

Fuente: poderpopular.info

sp
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Almeida y Ayuso recortan el transporte público en plena crisis energética

En Madrid, ni Comunidad ni Ayuntamiento han tomado medidas de apoyo al transporte público en el Metro o en la EMT. Ayuso y Almeida encaran esta crisis obstaculizando su uso con recortes en el servicio que lo hacen menos rápido y confortable

En plena crisis energética mundial, Madrid está aplicando recetas contrarias a lo que dicta el sentido común y a lo que recomiendan los organismos internacionales. ¿Qué debemos hacer cuando se dispara el precio de la electricidad, el gas y el petróleo a causa de la guerra de Ucrania? Evidentemente, no dificultar el uso del transporte público, sino favorecerlo. Es más eficiente que el coche, su uso puede suponer un gran ahorro en nuestros desplazamientos diarios y necesitamos reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Sin embargo, en Madrid, ni Comunidad ni Ayuntamiento han tomado medidas de apoyo al transporte público en el Metro o en la EMT. En un momento en el que su uso se está recuperando más lentamente que el del coche tras la pandemia y no alcanza todavía los datos previos a 2020, Ayuso y Almeida echan más leña al fuego y encaran esta crisis obstaculizando el uso del transporte público con recortes en el servicio que lo hacen menos rápido y confortable, dos de los criterios más importantes a la hora de decidir la forma de movernos.

No es momento de dar pasos atrás. Necesitamos que el transporte público vuelva a ser la opción mayoritaria de la ciudadanía madrileña si queremos respirar en nuestras ciudades, mejorar y frenar el cambio climático. Pero, ¿cómo podemos conseguirlo si el Metro y los autobuses cada vez tardan más en llegar, hay más colas y vuelven las aglomeraciones?

Necesitamos más y mejor transporte público, especialmente en este momento tan concreto. Por ese motivo, y para revertir los recortes, desde los sindicatos de Metro y EMT han ido convocando protestas que el jueves culminarán en una manifestación abierta a la ciudadanía, que saldrá a las 19 horas de Colón. 

En la EMT, donde todos los días faltan turnos para salir por la escasez de conductores, Almeida acaba de recortar de forma permanente el servicio en 16 líneas, que han perdido 22 autobuses y hasta un 15% de horas de conducción. El alcalde ha recortado líneas como la 27, la que más viajeros transporta, o la 28 y la 70, que ya presentaban problemas antes de los recortes. Otras, como la T61 han perdido la mitad del servicio en horario de tarde. Esta disminución de autobuses afecta, sobre todo, a las líneas de la almendra central y el norte, perjudicando a 15 de los 21 distritos.

No podemos permitir la degradación del servicio de EMT, como ya ha pasado, por ejemplo, en BiciMAD. Todo ello, mientras el gasto en altos cargos no ha dejado de aumentar en la empresa municipal de autobuses. Es absolutamente vergonzoso, recortan el servicio público a la ciudadanía, mientras en la EMT hay un 70% más de directivos desde que gobierna Almeida.

La situación en Metro de Madrid no es mucho mejor. El Gobierno de Ayuso sostiene con pinzas un servicio que es vital para nuestro día a día. Desde 2018, cuando se anunció, el PP ha sido incapaz de sacar un pliego de contratación para comprar nuevos trenes, que son imprescindibles para Metro. Es urgente mejorar el servicio cotidiano y dar respuesta a las necesidades de las ampliaciones que están en marcha.

En términos de personal, ni siquiera están contratando las 323 personas imprescindibles para cumplir la tasa de reposición, un acuerdo recogido en el convenio colectivo, ni tampoco ampliando la plantilla. La consecuencia de todo ello es que el servicio no mejora, al contrario, va a peor: no es atractivo para la gente, quienes pueden elegir su medio de transporte no eligen volver a viajar en el metro, lo que lleva a que haya menos demanda y a que el PP justifique nuevos recortes. Una pescadilla que se muerde la cola y que habría que afrontar con decisión y con una apuesta clara por Metro para solucionar este grave problema. 

Los gobiernos autonómico y municipal no están aprovechando todo el potencial que tienen una región y un área metropolitana como Madrid para estar a la cabeza de Europa con un modelo más sostenible, más sano y, sí, mucho más feliz. 

Porque en una región en la que ‘gastamos’ una media de 70 minutos al día solo en desplazarnos; en una región que deteriora el servicio público de transportes; en la que no se apuesta por los modelos activos de movilidad; en la que para movernos entre pueblos vecinos hay que ir a Madrid y volver; en un Madrid pensado por y para el coche ni tenemos libertad de elegir, ni tiempo para vivir.

Fuente: Esther Gómez Morante | María Acín en eldiario.es
Foto: Archivo nuevatribuna.es

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