Madrid tiene lo que se merece

Del PP de Madrid te acuerdas cuando sufres una catástrofe y te das cuenta de que no has contratado un seguro. Es un gobierno con franquicia alta.

Una semana después de la nevada Madrid sigue impracticable. El caos del sábado pasado se ha perpetuado en el tiempo gracias a la ineptitud política de los dirigentes de Madrid y se ha esclerotizado en forma de placas de hielo. En Madrid ya han pasado ocho días sin que se recoja la basura, sin que se pueda caminar por las aceras y sin que muchos vecinos puedan coger sus coches. Este miércoles se cumplirán diez días de retraso desde que los niños tuvieran que haber vuelto al colegio pero no pueden porque la comunidad autónoma no es capaz de garantizar el acceso ni la seguridad. Una nevada que cayó de la misma forma en otras ciudades y provincias que ya han recuperado la normalidad sigue poniendo en jaque a todos los madrileños. Pero tienen lo que se merecen. Han elegido a quien promete una pala en vez de impuestos para que no la necesiten.

Ayuso y Almeida realizan la gestión para la que se les ha votado. Su única medida es bajar los impuestos a aquellos a los que las cosas les van bien y así les puedan ir un poco mejor, privilegiados que agradecen haber elegido a alguien como ellos. Pagan menos impuestos cada año y con un buen sueldo pueden permitirse pagar un colegio a sus hijos y un seguro médico para esquivar las listas de espera, el coche en el garaje les hace obviar la merma constante en el transporte público. Ni se enteran, todo son ventajas. Para los otros, los olvidados, aquellos a los que habitualmente las cosas les van mal, tener a alguien como Ayuso y Almeida gobernándolos es un suplicio constante. Sus medidas son la depauperización de los servicios públicos para el día a día y una pala para quitar la nieve cuando suceden eventos metereológicos excepcionales mientras les obligan a ir al trabajo.

La nevada ha demostrado lo que sucede cuando el modelo está hecho para quienes no precisan servicios públicos de forma cotidiana: cuando la mayoría los necesita, el sistema colapsa. No es un error, es ideología. Les han votado para eso, aunque algunos de los que les han elegido se creyeron entonces de forma sincera que iban a gestionar la res pública de forma más eficiente. La derecha libertaria de Madrid que encarnan Ayuso y Almeida está para demoler lo público y que sea el individuo el que se arregle a sí mismo los problemas incluso cuando se trata de limpiar la nieve de la calzada, los accesos al colegio o la basura en contenedores sin recoger durante cinco días. Es su modelo, Madrid tiene lo que se merece. Para eso les votaron, para sacar pecho cuando las cosas funcionan por sí solas y lavarse las manos cuando se estropean. Del PP de Madrid te acuerdas cuando sufres una catástrofe y te das cuenta de que no has contratado un seguro. Es un gobierno con franquicia alta.

La retórica reaccionaria-libertaria que sirvió para legitimar el asalto al Capitolio es la que justifica que se obligue a los sanitarios a ir al decorado hospitalario de propaganda de Ayuso y que no ve mal que se dé a los pacientes para comer un caldo negruzco y guisantes con moho. Está basada en una idea troncal que vincula a ambos comportamientos, el rechazo al Estado del bienestar porque se considera enemigo de la libertad individual. Un comportamiento que acaba viendo la democracia que valida y defiende ese Estado del bienestar mediante la recaudación de impuestos como una amenaza. Esa idea fundamental del pensamiento reaccionario-libertario es la clave de bóveda de todo lo que sucede en Madrid desde que Esperanza Aguirre instauró esa política de individualismo salvaje.

El trumpismo cañí ha quedado al desnudo con la nieve de estos días. Escuchar a Ayuso mintiendo de forma descarnada al expresar que nadie había previsto la nevada para ocultar su incapacidad a la hora de solucionar los problemas que Filomena ha causado es solo el ejemplo más evidente de una ideología que tiene como única solución la mentira, el fanatismo y la búsqueda de un culpable para ocultar su ineptitud. Madrid es zona catastrófica, pero no por los daños que Filomena ha causado, sino por unos gestores que tienen como única política bajar los impuestos y demoler los servicios comunes que nos protegen y dan amparo. Y lo hacen cobrando desde las instituciones públicas.

Fuente: Antonio Maestre en eldiario.es

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