Los sanitarios madrileños critican que se impongan restricciones antes que refuerzos

  • Eduardo Olano, médico en Alcorcón, considera que el confinamiento selectivo es “insuficiente”, “inoportuno” e incluso pueden ser «contraproducente»
  • Sigue sin haber recursos para que las familias humildes puedan cumplir cuarentena cuando se contagian, señala Antonio Cabrera, doctor en Daroca
  • «La accesibilidad al sistema es muy dificultosa y no se ha previsto que esto iba a ocurrir aunque los profesionales lo sabíamos», dice Loli Pérez, enfermera en Coslada

Sigue el descontento por los confinamientos selectivos o restricciones a la movilidad, como prefiere calificar el Gobierno de la Comunidad de Madrid, en 37 zonas básicas de la capital y otros siete municipios del sur de Madrid. Varios sanitarios que trabajan en los centros de salud se muestran en desacuerdo con que se ejecute esta medida sin haber realizado antes un refuerzo de personal sanitario y rastreadores que creen elemental desde hace meses para frenar la pandemia. Además, consideran urgente solucionar las dificultades que existen en la actualidad para acceder al sistema sanitario y apoyar a las familias con menos recursos si tienen que hacer cuarentena.

Para confinar estos 37 territorios el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha establecido el baremo de 1.000 casos positivos por cada 100.000 habitantes en las últimas dos semanas y que exista contigüidad geográfica para poder controlar la movilidad. Sin embargo, ya hay al menos 16 zonas y municipios más que superan esta incidencia. “La realidad es que la transmisión está fuera de control en toda la comunidad”, apunta Eduardo Olano, médico de familia en el centro de salud Gregorio Marañón en Alcorcón. Según el Instituto de Salud de Harvard, se considera situación de alto riesgo cuando se registra una incidencia de casos diaria superior a 25 por cada 100.000 habitantes. La media de la región está por encima del doble de esta tasa.

En este contexto, Olano resume que las restricciones de movilidad selectivas son “insuficientes”, “inoportunas” e incluso pueden ser «contraproducentes» y “estigmatizantes”. Para este médico de familia, el sentido de este tipo de medidas es aislar núcleos de población con alta incidencia separados por varios kilómetros de otros núcleos más “sanos”. Pero en muchos puntos de Madrid basta con cruzar una calle para pasar de una zona confinada a una que no lo está. Además, este profesional se refiere a la incomprensión que ha generado la medida por la falta de pedagogía o diálogo con los actores locales por parte del Gobierno regional. En los lugares con menos recursos se corre el riesgo de discriminar a la población al obligarla a ir a trabajar “con el metro abarrotado” mientras se les limitan otros movimientos.

Sin personal de refuerzo

Además de las críticas por el confinamiento en sí, los sanitarios sobre todo señalan la ausencia de medidas para reforzar la salud pública y evitar el colapso de la Atención Primaria en Madrid, algo que llevaban advirtiendo desde antes del verano, según ha denunciado la Asociación Madrileña de Salud Pública. “Estamos en desacuerdo con que se hayan tomado estas medidas sin haber reforzado con más personal y rastreadores. Si tenemos más casos, necesitamos más personal”, apunta Antonio Cabrera Majada, doctor en el centro de salud Daroca, una de las zonas con más incidencia de covid-19 y donde se ha restringido la movilidad.

No solo se trata del número de rastreadores contratados, a todas luces insuficiente -recientemente la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que los ampliará hasta llegar a 1.000- sino de su ubicación. Los sanitarios también han pedido, hasta ahora sin éxito, que los rastreadores trabajen en los centros de salud para poder coordinarse con ellos, recuerda Daroca.

Desde los sindicatos y las organizaciones de profesionales sanitarios hace tiempo que cifran en 600 médicos y 150 pediatras el déficit estructural de Atención Primaria. Con la pandemia que ha dejado los centros desbordados, indican que el número sería mayor. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayusose justificaba esta lunes en que “no hay médicos en España, no nos podemos engañar” para explicar que no se hayan engrosado las plantillas. Para estos profesionales la respuesta es otra: las malas condiciones que se ha ofrecido a los médicos, es decir, contratos por menos meses y menos salario que en otras regiones con menos presión. “De los 240 residentes de la especialidad de familia que terminaron este año en la región, que son nuestro relevo natural, solo se han quedado 70. Los demás se han ido a otras comunidades, al extranjero o a la urgencia hospitalaria”, explica Olano.

El «dificultoso» acceso a la sanidad, otra de las críticas

El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha asegurado recientemente que “todos los centros de salud” de la región están abiertos. Sin embargo, autoridades locales como el acalde de Alcalá de Henares le han recordado que los puntos de atención continuada o de urgencias que permanecen cerrados. Tampoco han abierto muchos consultorios en zonas rurales, otros centros de salud tienen horario restringido y los que permanecen abiertos sufren la falta de personal. “En mi centro hemos llegado a ser cinco para atender ocho consultas”, explica. En otros centros cada sanitario atiende a una cantidad ingente de personas al día. Es el caso del centro de Cabrera, donde asegura que cada médico atiende a unos 70 pacientes por jornada, entre llamadas y citas presenciales. Cuando han terminado la consulta, van a visitar a los pacientes que se encuentran en sus domicilios.

El déficit no es solo de personal sanitario. Loli Pérez, enfermera de un centro de salud en Coslada señala que se ha contratado a poco personal de enfermería en Atención Primaria y que también hay una falta de personal administrativo. Para ella ahora mismo es uno de los problemas más acuciantes y al mismo tiempo uno de los que habría tenido más fácil solución. “La gente llama al centro de salud y la sensación es que nadie te coge el teléfono, pero no se ha contratado personal administrativo que lo coja. Se tienen que acercar a las colas que cada vez son mayores”, añade esta enfermera. La gente “se está empezando a enfadar” y eso trae algunos problemas de seguridad para los centros, explica.

«La accesibilidad al sistema sanitario es muy dificultosa y no se ha previsto que esto iba a ocurrir aunque los profesionales ya lo sabíamos», explica Pérez. “Es un problema al que los profesionales nos enfrentamos desde la mas absoluta impotencia, poniendo todo nuestro empeño en que las cosas salgan bien”, añade. La situación conlleva un alto nivel de estrés, nerviosismo y malestar entre los sanitarios, algo que no todo el mundo puede soportar.

Además de estas limitaciones, en los barrios más humildes, muchos de ellos al sur y confinados, sigue sin haber recursos para que las familias puedan cumplir cuarentena cuando se contagian. Ese sería otro de los aspectos que para Cabrera sería clave para frenar el avance de la pandemia, en lugar de optar por el castigo o el señalamiento. “El otro día tuve a una familia, el padre tenía neumonía y la madre con otros síntomas muy claros de coronavirus. Tenían dos niñas y no tenían a nadie con quien dejarlas. La única alternativa era el centro de menores. No se están dando las facilidades para cumplir las cuarentenas y que de verdad sirvan para algo”, indica Cabrera.

La Asociación Madrileña de Enfermería Independiente (AME) reclaman que las nuevas medidas “no paran la movilidad” y que tienen zonas restringidas “demasiado porosas” para cumplirse. Mientras tanto “penalizan unas condiciones de vida de las que los afectados son víctimas y no responsables”. La Asociación Madrileña de Salud Pública tiene un decálogo en el que demandan medidas de refuerzos en los centros y contratación de rastreadores que no se han cumplido. Ayuso anunciaba también este lunes un plan de 80 millones de euros para la Atención Primaria que contempla la subida del salario de los especialistas y del SUMMA 12. El Colegio de Médicos y los sindicatos le han advertido de que no solo vale con incentivos económicos para paliar la sobrecarga del sistema.

Los test de antígenos, otra controversia

Los test de antígenos que se realizarán en las zonas de Madrid afectadas por las restricciones es otra de las medidas que suscita la crítica. La Comunidad de Madrid ya ha adquirido dos millones de pruebas. «Es un dispendio económico y un disparate científico», considera Olano.  La FDA ha autorizado estos test en Estados Unidos para casos sospechosos en los 7 días siguientes al inicio de los síntomas, no para asintomáticos ni para estudios de cribado en población general.

«No están autorizados para cribado porque todavía dan muchos falsos positivos, gente que va a hacer la cuarentena sin estar infectada, y otros muchos negativos», señala el médico. Por si fuera poco, «generarán muchas PCR para confirmar el diagnóstico que van a recaer sobre la Atención Primaria y chocarán con las pruebas que nosotros ya hacemos». Será previsiblemente otra nueva tarea para la ya atascada puerta de entrada al sistema sanitario.

Fuente: María F. Sánchez en cuartopoder.es