Los pueblos anexionados a Madrid se resisten a morir | Carabanchel Bajo – Carabanchel Alto

Fueron 13 (¿fatídico número?), unidos a Madrid entre 1948 y 1954, pero pudieron ser más, u otros, porque desde finales del siglo XIX distintos pueblos de origen medieval resultaron candidatos durante décadas a engrandecer la capital.

Los pueblos se debatían entre unirse o no. Pesaban más las opiniones de hacerlo por razones de subsistencia, pese a los siglos de independencia, porque no tenían agua en las casas, ni médicos y hospitales, ni maestros y escuelas, ni apenas luz, ni medios de transporte, vivían aislados entre caminos intransitables y, sobre todo, sus ayuntamientos no disponían de dinero. La decisión final competía al gobierno central. Los proyectos políticos y urbanísticos anexionistas se sucedieron sin materializarse hasta que se produjo el estallido de la Guerra Civil.

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Y tras la guerra, entonces sí, interesó la unión de pueblos a la capital. Se estudiaron opciones y el gobierno franquista eligió 13 municipios, anexionados a Madrid por este orden: Chamartín de la Rosa, Carabanchel Bajo, Carabanchel Alto, Canillas, Canillejas, Hortaleza, Aravaca, Barajas, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Fuencarral y Villaverde.

Había que construir el Gran Madrid, planeado por el arquitecto Pedro Bidagor, y más ante el crecimiento de Barcelona.

Bando de Carabanchel Bajo al anexionarse a Madrid
Juan Jiménez Mancha

Bando de Carabanchel Bajo al anexionarse a Madrid, con dos frases al final añadidas para loa del régimen franquista. Foto Memoria de Madrid, Ayuntamiento de Madrid.

El término municipal de Madrid pasó de 66 kilómetros cuadrados a 607, y la población aumentó en unos 330.000 habitantes, alcanzando 1.843.705 personas en 1955. Los pueblos fueron fagocitados por la capital, integrados en su mayoría a distritos que nada tenían que ver con sus identidades. Y nada más.

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Juan Jiménez Mancha

Las raíces de los antiguos pueblos se diluyeron durante el franquismo. Con la llegada de la democracia, sus vecindarios, junto a otros nuevos y otros del Madrid de toda la vida, resultaron determinantes en el logro de viviendas dignas, parques, transportes, centros de salud y hasta semáforos. El Ayuntamiento de Madrid editó monografías sobre algunos de ellos y tuvo al frente a un alcalde vecino de Vallecas: el socialista Juan Barranco, emigrado de Santiago de Calatrava (Jaén) con cinco años.

Ahora crece la gente que no quiere que muera lo que queda de los viejos municipios anexionados. Son personas que ponen en valor el ladrillo de sus casas, sea en Tetuán (un barrio de Chamartín de la Rosa al anexionarse), Carabanchel o Vallecas, y visitan lo justo, incluso, el Madrid de los Austrias.

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Juan Jiménez Mancha

Les emociona las quintas de Los Molinos y de Torre Arias en Canillejas; el palacete de Villa Rosa en Canillas; las colonias y construcciones de Chamartín; el mirador del Cerro del Tío Pío en Vallecas; el Capricho de la Alameda de Osuna y la plaza mayor de Barajas; la naturaleza de los montes de El Pardo; los testimonios rurales de Hortaleza, como su Silo y su lavadero; el pasado popular, ferroviario e industrial de Villaverde; los restos de los pueblos de Aravaca y Fuencarral y el impresionante muestrario rural y a la vez aristocrático de los Carabancheles.

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Ciudad Lineal, que pertenecía a Canillas, persigue la recuperación del legado de Arturo Soria. Los antiguos pueblos conservan en buena medida sus iglesias, cementerios, colegios, edificaciones propias, restos arqueológicos (muchos no explorados) y vestigios de la Guerra Civil. Y son cientos las familias que se mantienen fieles a sus orígenes y sienten, orgullosas de sus apellidos, que siguen residiendo en sus pueblos de siempre.

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Los descendientes se detienen con amargura en cada aniversario de anexión a Madrid. Ahora lo está haciendo Vicálvaro, el único que posee un museo propio, donde se conserva gran cantidad de asombrosos objetos, documentos y fotos del antiguo pueblo. Vicus Albus, la asociación que gestiona el museo desde hace más de treinta años, está celebrando una exposición conmemorativa de los 70 años de anexión y ha organizado una mesa redonda para el 17 de noviembre en la que participarán historiadores locales vinculados a los antiguos municipios. ¿Compensaron a los antiguos pueblos sus anexiones?, será la principal pregunta.

(A la dcha cartel de la mesa redonda en Vicálvaro por los 70 años de anexión. Foto Vicus Albus)

El Archivo de Villa del Ayuntamiento de Madrid fue el lugar donde quedaron depositados los fondos municipales entregados por los 13 pueblos anexionados. Dependiendo de lo que transfirió cada municipio en el momento de la unión, es mayor o menor la riqueza y extensión de lo conservado. Los libros de acuerdos de los plenos de los ayuntamientos y los padrones de la primera mitad del siglo XX son algunas de las joyas que cualquier ciudadano puede consultar.

Preocupa cada vez más la defensa y difusión de la riqueza patrimonial de los 13 pueblos. Colectivos de todo tipo y profesionales como arqueólogos, historiadores, artistas, escritores, arquitectos y urbanistas mantienen su apoyo a una inquietud que suele chocar con las ambiciones de inmobiliarias y políticos. Destacan potenciando las identidades propias numerosos blogs, páginas web y grupos de Facebook y/o Twitter, como por ejemplo Barajas BIC; Carabanchel, Historia y Patrimonio; el pionero Cronistas Villaverde y otros con nombres numantinos, como Salvar Hortaleza y Vallekas se Defiende.

Páginas del fondo transferido por Ayuntamiento Chamartín de la Rosa en la guía del Archivo de Villa del Ayuntamiento de Madrid

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Juan Jiménez Mancha
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Fuente: Juan Jiménez Mancha en nuevatribuna.es
Foto Portada: @carabanchelnet