Los estudiantes denuncian las diferencias de precio en las pruebas de Acceso a la Universidad por comunidades

Llega un nuevo mes de junio en el que los nervios de estudiantes que terminan Bachillerato están a flor de piel: arranca una nueva edición de la EBAU (Evaluación de Bachillerato para Acceso a la Universidad), lo que antes se conocía como Selectividad o Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Tres días seguidos en los que chavales y chavalas que dejan el instituto se lo juegan casi todo para acceder a la formación que deseen. Y más allá al continuismo en las críticas a la educación superior universitaria, en esta fechas y alrededor de estos exámenes se repiten tres cosas: ansiedad entre jóvenes, contenidos polémicos y denuncias al sistema.

Sobre la primera se han realizado diversos estudios académicos que buscan proyectar recomendaciones para reducir los niveles de estrés entre el alumnado de cara a su mejor rendimiento estos días, del mismo modo que las redes sociales se llenan de mensajes de antiguos examinados animando a los nuevos y recordándolo como algo no irreversible ni definitorio de la valía formativa. Sobre la segunda, a día de hoy solo se han realizado pruebas EBAU en una comunidad, La Rioja —el resto de autonomías las celebra en tres jornadas seguidas comprendidas entre el 6 y el 16 de junio—, pero ha bastado para despertar la polémica: colectivos trans denunciaron el carácter tránsfobo de una de las opciones de examen en la asignatura de Lengua castellana y literatura, una adaptación de un fragmento de Almudena Grandes, un texto denunciado por “cuestionar la identidad, tratándola como un juego teórico en vez de la realidad del alumnado que lo tiene delante”. 

El tercer aspecto, el de las críticas al sistema, es el más regular en sus planteamientos. Y uno de los que más se repite es el agravio comparativo entre comunidades autónomas y los altas tasas de las pruebas: la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CNAE) recuerda que el coste puede ser hasta triplicado en función de la comunidad donde se realice la prueba y exige una rebaja en el precio al “seguir suponiendo un verdadero problema para familias y estudiantes con una situación económica más vulnerable”.

Desde el colectivo recuerdan la obligatoriedad de estas pruebas para acceder a la universidad y destacan la falta de mecanismos y ayudas para que el alumnado con menos recursos económicos afronte el pago de estas tasas, motivo por el cual exigen a las instituciones la puesta en marcha de los mismos. Recuerdan, en este sentido, que muchos estudiantes  y familias “no saben que tienen que pagar estas tasas hasta semanas antes de la realización de las pruebas, y estas no son las únicas tasas, cuando tenemos que recoger nuestro título académico también se nos cobra, entre otras cosas”.

Las desigualdades, observan, se agravan en función de la comunidad en la que se presenten a las pruebas: mientras en Aragón un estudiante ha de pagar 186 euros en concepto de tasas, en Galiza el importe se reduce a 64 euros. Siguen por caras a Aragón las comunidades de Castilla y León (183), Murcia (151), Asturias (145) y Catalunya (153) y por más asequibles a Galiza las autonomías de Cantabria (71), Canarias (76), País Valencià (78) y País Vasco (83), aunque tal y como indica en su nota CNAE, cabe recordar que algunas autonomías mantienen un precio fijo para las dos fases que compone la selectividad —general y específica— mientras que en otra las cuantías son variables según si se realiza la parte obligatoria —general— o también la específica —imprescindible para las carreras con nota de corte elevada ya que permite añadir hasta cuatro puntos a la puntuación media—.

Fuente: elsaltodiario.com

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