Lo primero la salud y la vida, antes que el dinero

La Inspección de trabajo debería posicionarse claramente del lado de vida y la salud.

En los últimos días, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha emitido un informe según el cual el riesgo de contagio por coronavirus en la mayoría de empresas no es laboral, sino que forma parte de una emergencia sanitaria de salud pública mucho mayor. Dicho riesgo sólo será laboral en actividades específicas, como actividades sanitarias o laboratorios (actividades que entran bajo la protección del RD 664/97 de protección frente a riesgos biológicos).

En base a ello, considera que la Inspección no debe paralizar la actividad en centros de trabajo que realicen actividades no contempladas en el RD 664/97 en los que no se cumplan las medidas preventivas (es una de las facultades que le corresponde, diferente de la capacidad de las trabajadoras de paralizar según el artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos), sino que lo que debe hacer es solicitar a la empresa que éstas se cumplen, y si no es así, avisar a las autoridades sanitarias (que sí podrían paralizar la actividad).

Además, considera que en casos en que las representantes de las trabajadoras o delegadas de prevención acuerden esa paralización, la Inspección no puede emitir un pronunciamiento explícito sobre si estamos en un verdadero caso de riesgo grave e inminente. Es decir, si se paraliza la actividad laboral por considerar que existe este tipo de riesgo y se pide informe a la Inspección de Trabajo, ésta se limitará a constatar la situación existente en un informe sin emitir resolución al respecto.

Este documento de la Inspección de Trabajo no deja sin vigencia el artículo 21 de la LPRL, pero puede hacer más difícil la prueba de que nos encontramos ante un riesgo grave e inminente para nuestra salud.

Nos parece muy preocupante este informe de la Inspección. En un momento en que la salud y la vida de las trabajadoras se encuentra más en riesgo que nunca, decide «lavarse las manos» en lugar de actuar con la contundencia necesaria frente a empresas que ponen su lucro por encima de la vida de las personas. Esto resulta sorprendente en un momento en que incluso se ha creado una unidad específica para tratar cuestiones relacionadas con la emergencia sanitaria.

El terrorismo patronal nos enferma, nos hiere y nos mata cada día. Esto no es nuevo. Y en la situación terrible en que estamos, se manifiesta con especial crudeza. Empresas que no ponen las medidas necesarias para proteger a sus trabajadoras, que son capaces de poner en riesgo nuestras vidas y las de nuestra gente sólo por seguir amasando beneficios, que nos mienten, amenazan y desprecian nuestras vidas.

Frente a ello, la Inspección de trabajo debería posicionarse claramente del lado de vida y la salud. Por todo esto, lamentamos profundamente el criterio emitido, que en momentos tan difíciles viene a complicarnos aún más la existencia.

Fuente: asambleadecarabanchel.org