Las consecuencias de desmantelar la Sanidad Pública española

  • «Esto comenzó con Margaret Thatcher, la cual entendió, con gran acierto y no menos crueldad, lo beneficioso que resultaba reducir el Estado el máximo»
  • «Si tiene pasta, es usted un votante liberal inteligente, aunque un egoísta de campeonato, pues se irá a los mejores hospitales de la Conchinchina y saldrá de esta»

Estimado votante liberal:

Usted, votante de liberales pseudoprogresistas, esto es, conservadores con unos ciertos tintes sociales, pero siempre fieles y leales al Régimen –el PSOE, un centro izquierda político siendo generoso–; liberales conservadores, franquistas y ultraderechistas englobados en el Partido Popular; y una suerte de partidos no menos liberales pero fracasados –Ciudadanos, UCD, CDS…–, que han gobernado escasos años o han sido soporte de otros gobiernos, ha sido invitado por el coronavirus –concretamente el COVID-19, causado por el SARS-CoV-2– a un tour gratuito y con todo lujo de detalles por la Sanidad Pública española. Por la desmantelada Sanidad Pública española.

Usted que votó, principalmente, a Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy o Pedro Sánchez y que, en los casos más leves, votó por varios de ellos, y en los más graves por casi todos e incluso por todos, va a ser plenamente conocedor en las próximas semanas de las consecuencias directas que tiene la minimalización del Estado y el expolio de lo público.

Todo esto comenzó allá por los años ochenta con una gran Dama de Hierro, Margaret Thatcher, la cual entendió, con gran acierto y no menos crueldad, lo enormemente beneficioso que resultaba reducir el Estado el máximo posible para convertirlo en lo mínimo indispensable. Menos gastos, cuentas más saneadas. Esta medida, además, reportaba enormes beneficios para las élites, que se enriquecían con privatizaciones por debajo del precio de mercado, lo que en España se conoció como “pelotazos”, y para una crecida clase media que se forraba por medio de unas pocas acciones. Al principio, Estado, élites y accionistas solo encontraron beneficios, pero después llegó la factura a los ciudadanos: pagar más, mucho más, por lo que antes era casi gratuito o costaba mucho menos. Esto ocurrió con el gas, la electricidad, las aerolíneas o las telefónicas. Hasta con los partidos de fútbol. Usted paga hoy por lo que antes era gratis.

Pero como los depredadores liberales son incansables, los sufridos ciudadanos que les votan estúpidos por acción o por omisión y, además en España, tanto los políticos del PSOE como los del PP sirven, no ya al liberalismo, que también, sino a las élites franquistas que llenaron las cunetas de cadáveres y los campos de concentración de disidentes –ahí está el PSOE impidiendo que se investiguen crímenes y criminales franquistas y protegiendo y sosteniendo a los Borbones–, pues llegó la desmantelación de la Educación, la Sanidad y la Investigación públicas. De todo lo público. Ello, además, mientras los submarinos que no flotan, los carros que no disparan, los aviones que no pueden aerotransportar carros de combate porque pesan mucho y demás barbaridades del ámbito de Defensa se llevaban por delante más de 30.000 millones de euros, el chocolate del loro si tenemos en cuenta las corruptelas varias del PP y PSOE en Madrid, Andalucía o Valencia, los regalos a las élites como los 60.000 millones de euros a los bancos y las disparatadas locuras de aeropuertos sin aviones y trenes sin pasajeros.

Todo ello, mi estimado votante liberal, no solo lo ha votado usted, sino que, además, lo ha ratificado. Y no en una ocasión… ¡en múltiples ocasiones! Como en la ya famosa y brillante ‘noria de la mierda’ del dibujante Eneko, usted creía, solo unos meses después de haberse zambullido el país en la gran mierda corrupta de turno, que lo peor había pasado y que el partido corrupto se había regenerado. Y así, ha votado al PP una y otra vez. Y así ha defendido que la corrupción del PSOE en Andalucía no es la misma que la corrupción del PP de Bárcenas. Que es diferente. Que es mejor. Que es más solidaria. Y hasta ha respirado aliviado y ha celebrado victorioso el pasado 28 de abril de 2019 que se ‘frenara a la derecha’ sin percatarse que el PSOE lleva jugando más de 40 años a ‘frenar a la derecha’ con un éxito más que considerable –23 años de gobierno– mientras sirve a los mismos que la derecha. Porque, estimado votante liberal del PSOE, ¿no cree que si el PSOE realmente fuera un partido de izquierdas que se opone o frena a la derecha o a las derechas ha tenido tiempo suficiente como para cambiar el modelo –23 años del PSOE por 15 años del PP–? Felipe González no les salió rana, es que el PSOE es un partido de ranas. Repase, si no, los postulados actuales de los dirigentes históricos.

En definitiva, mi estimado votante liberal, especialmente del PSOE y del PP, usted ha regalado el voto a todo tipo de ineptos, corruptos, sinvergüenzas y lacayos de las élites franquistas y la Monarquía Borbónica, desde M. Rajoy a Pedro Sánchez, pasando por Felipe González o José María Aznar, a nivel nacional, hasta Rita Barberá, Esperanza Aguirre, Manuel Chaves, José Bono, Eduardo Zaplana, Francisco Camps, Ana Botella, el inefable Almeida o la responsable de las redes sociales del perro de Esperanza Aguirre, Isabel Díaz Ayuso, la que cada vez que habla supera con creces, pero sin humor, a la tonta del bote.

Usted lo ha votado, usted lo sufrirá. Ha llegado la hora de saber exactamente en qué consiste la patria, la Unidad de España y la continuidad franquista. Porque ha priorizado lo anterior antes que votar, manifestarse, exigir y luchar por lo público. Por lo suyo. Si tiene pasta, es usted un votante liberal inteligente, aunque un egoísta de campeonato, pues se irá a los mejores hospitales de la Conchinchina y saldrá de esta. O al menos se irá al otro barrio en una cama y en unas condiciones dignas. Si no es el caso, si es como el común de los mortales y no digo ya si es un pobre trabajador como lo somos la mayoría, es usted un gili que sufrirá lo más grande o verá sufrir a los suyos lo que no está en los escritos cuando las camas de hospital se acaben, las doctoras y las enfermeras no den abasto o caigan enfermas sin que nadie las pueda remplazar y la vacuna tarde en llegar o si llega nos cueste a todos un ojo de la cara porque se ha conseguido en una empresa privada.

Y he dicho gili porque con todo y con más, les volverá a votar.
Fuente: Luis Gonzalo Segura en cuartopoder.com