Los colectivos del antiguo Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA), sin sede física desde que el Ayuntamiento no renovase la cesión del Mercado de Legazpi, negocian con Cultura la cesión de la antigua Farmacia Militar de Embajadores, una reivindicación que denuncia la falta de espacios vecinales en Madrid

La construcción de una ciudad viva a veces se produce desde los abandonos. Por un lado, el del complejo de la antigua Farmacia Militar situada en el barrio de Embajadores. Por otro, el de los colectivos sociales que tenían su hogar en el Mercado de Legazpi como Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA), sin hogar desde que la cesión no se renovase en el año 2021. En el medio, la ausencia de dotaciones o equipamientos para la participación vecinal incluso en el centro de Madrid.
La Farma Vecinal es la iniciativa que agrupa a los diversos colectivos que tenían su hogar en EVA, una de las primeras cesiones del modelo de participación del gobierno de Manuela Carmena, que estuvo vigente entre 2013 y 2021. El PP calificó de “chiringuito” el espacio al no renovar la cesión, clausulando un espacio de 1000 metros cuadrados que llegó a albergar más de 400 actividades gratuitas para cerca de 20.000 personas. Desde talleres de reparación de bicicletas o clases de diferentes idiomas hasta un banco de alimentos.
“Hay espacios que se abandonan durante años o se entregan a la especulación, pero si se deja que la ciudadanía pueda ocuparlos, se da la magia”
“El tejido permanece, pero necesita un espacio para florecer”, explican Marta, Elvira y Tomás, parte del colectivo de La Farma Vecinal y vecinas de Arganzuela. “Hay espacios que se abandonan durante años o se entregan a la especulación, pero si se deja que la ciudadanía pueda ocuparlos, se da la magia”.
La antigua Farmacia Militar nació en 1928 como Laboratorio Central de Sanidad Militar. Se trata de un complejo de más de 600 metros cuadrados, una manzana completa organizada en torno a pabellones rectangulares paralelos con patios abiertos y varias calles laterales, que linda con las calles Embajadores, Palos de la Frontera, Bernardino Obregón y Sebastián Herrera.
Hasta 2015 albergó el Museo de la Farmacia Militar, año en el que este se traslada a la Base Militar de San Pedro, en Colmenar Viejo, y el edificio es cedido por el Ministerio de Defensa al de Cultura, que a su vez lo convierte en propiedad del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música).
En 2023, gracias a una propuesta de un profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), surgió la idea de convertirlo en nuevo hogar de los colectivos del barrio, en paralelo a la salida de los que hasta entonces ocupaban el Centro Social Autogestionado (CSA) La Tabacalera, que empezó sus obras de restauración. Se da la coincidencia tanto en el interlocutor administrativo, el Ministerio de Cultura, como interconexiones entre los antiguos EVA y los colectivos de Tabacalera, que comparten algunos miembros y objetivos.
“En 2025 se produjeron las primeras reuniones y ya hemos podido visitar varias veces el espacio”, explican las vecinas. “Lo que queremos ahora es proponer una primera toma de contacto, una primera actividad dentro del espacio, que reactive a nuestros movimientos y ya nos familiarice como parte del lugar”.
Bajo el lema ‘Abierto por obras’, proponen poder realizar algunos eventos en las partes ya acondicionadas del espacio, aprovechando que el INAEM ha dado permiso para rodajes audiovisuales en el mismo, lo cual demostraría que no existe peligro. Dada la estrecha colaboración con Tabacalera y que el Ministerio ya ha confirmado que cederá dos espacios de la antigua Fábricas de Tabacos a los colectivos antes de final de año, el objetivo ideal es coincidir en el tiempo.
Algunos edificios se utilizaron hasta 2023 y han servido de almacén del INAEM, aunque se estima que las obras de restauración podrían no empezar hasta 2029. Cultura barajó en su día convertir el espacio en la sede del Centro Nacional de Creación de las Artes Escénicas, aunque actualmente no hay uso previsto. Actualmente se está preparando la futura licitación de las obras, que está previsto que incluya la adecuación de un espacio para la cesión vecinal, aunque no hay nada seguro.
El pasado 10 de mayo la Farma Vecinal convocó un pasacalles en el que participaron otras plataformas de Arganzuela, Embajadores o Lavapiés, con el fin de conectar Tabacalera y la Farmacia Militar, dos espacios vecinos a apenas cinco minutos uno de otro, en una jornada festiva en la que se leyó un manifiesto con las propuestas de las asociaciones.
“En estas movilizaciones hay un objetivo de fondo que no es solo volver a activar al tejido, es también visualizar, imaginar el futuro que queremos y uno de los lemas era que hay que atreverse a imaginar”
“En estas movilizaciones hay un objetivo de fondo que no es solo volver a activar al tejido, es también visualizar, imaginar el futuro que queremos. En 2021, cuando nos fuimos del Mercado de Legazpi, hubo una serie de reuniones en las que se habló todos los espacios que la administración estaba abandonando o cerrando. Y uno de los lemas era que hay que atreverse a imaginar”, señalan las vecinas.
De fondo queda la eterna denuncia de Lavapiés y otros barrios de la zona de la falta de dotaciones vecinales y espacios de participación. Las vecinas de La Farma añaden que un espacio “grande, bonito, abierto” como el del complejo de Embajadores tiene la virtud de “crear espacios de encuentro, recuperar la calle como lugar de participación”.
“Luego hace falta trabajo, y esa inteligencia colectiva de todos los saberes en marcha”, añaden Marta, Elvira y Tomás, “pero ahí surge la magia de la autogestión. Lo ideal sería que las administraciones ofreciesen de verdad muchas actividades a la ciudadanía, incluso si tuviese un coste alto sabemos que tendría beneficios. Pero, si no va a ser así, que permitan que la autogestión florezca, porque nunca sabes lo que puede salir de ella”.
Fuente: Jose A. Cano – IG @caniferus en elsaltodiario.com
