“La precariedad y la explotación laboral son en sí mismas formas de violencia, de odio”

El pasado 15 de junio una manifestación Contra El Odio recorrió el barrio de Carabanchel. Varios cientos de personas nos manifestamos contra la segregación, el racismo y las ideas fascistas. A lo largo de su recorrido, se realizaron varias paradas para explicar como nuestra realidad cotidiana alimenta los discursos del odio. En una de esas paradas, ante un restaurante de comida basura, una compañera de Autodefensa Laboral (ADELA) leyó un texto que nos pareció muy bueno. Ahora lo rescatamos y difundimos:

“Nos hemos parado aquí, delante del McDonalds, porque consideramos que esta cadena es, ya desde hace muchos años, un símbolo de precariedad laboral, de explotación y -en definitiva- del capitalismo. La precariedad y la explotación laboral son en sí mismas formas de violencia, de odio.

Lo cierto es que no sólo esta marca de comida rápida está bajo sospecha. Cuando ni siquiera la ley nos proteje de manera suficiente, estas empresas van un paso más allá y se empeñan (o se jactan de saltársela) en un ademán de poder en el que se retratan como los pretendidos amos del mundo.

Dentro de poco, hay convocada una huelga por las compañeras del Telepizza, cuya reivindicación principal es que se cumpla con la subida del salario mínimo a 900 €, que se estableció por ley en enero de este año. Es decir, esta cadena lleva seis meses incumpliendo la ley de manera escandalosa. Esta lucha, en la que también debemos estar se suma a las de Amazon, Glovo y Delivero.

Queremos también recordar que el sistema está inventando nuevos tipos de explotación. Como ejemplo, los repartidores de empresas como Glovo y Deliveroo, trabajando como falsos autónomos, y con situaciones de desprotección totalmente sangrantes (como ejemplo, el chico que murió en Barcelona el mes pasado).

A lo que se suma un sistema de control total de la actividad de los trabajadores que los empuja a la competencia entre ellos, lo que sumado a la temporalidad acaba minando su moral y capacidad de respuesta. En cualquier caso, la precariedad y la explotación se producen en muchísimos tipos de trabajos y de empresas. El propio paro, el desempleo, es una forma de precarización de las personas, con más de 11% de personas, oficialmente, desempleadas en el distrito.

Como ya he señalado, consideramos que estas situaciones de explotación laboral son formas de odio. En una manifestación como esta, creemos que es necesario hacer referencia a ello. La precariedad laboral es violencia, violencia contra las trabajadoras y contra los habitantes de los barrios, contra nuestra dignidad, nuestra integridad física y mental. Sucede además que esta violencia injusta se dirige especialmente contra determinados grupos de personas: personas extranjeras, personas racializadas, mujeres, o personas con bajos recursos.

Lo más sangrante, es que este tipo de situaciones favorecen la competencia entre iguales, y la aparición de discursos de odio o racismo. Y la ultraderecha se aprovecha de todo esto. Frente a todo esto, entendemos que luchar contra la precariedad es luchar contra el fascismo. Juntándonos para ponerle frenos a la explotación de las trabajadoras y la injusticia podemos ayudar a impedir esto. Frente a la competencia entre iguales que tratan de imponernos, y de la que se aprovecha el fascismo, necesitamos enfrentar las situaciones de explotación con solidaridad y alegría.

Las vecinas de los barrios necesitamos tejer redes entre nosotras que nos permitan luchar contra la precarización de la vida, y entender que la lucha no debe darse entre las explotadas”.

Y tú que opinas de esto...?

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