La ópera de los tres centavos estará en el teatro Infanta Isabel hasta el 1 de noviembre

Bertolt Brecht entendió el teatro como una trinchera. Su escritura nace de la desconfianza hacia la autoridad, la propiedad y lo burgués.
Aunque nunca fue miembro del partido comunista, se confiesa marxista, oponiéndose al teatro como mera forma de entretenimiento. Brecht obliga al espectador a distanciarse, pensar y sacar sus propias conclusiones.

La emoción podía existir, pero debía dejar sitio al razonamiento. Su teatro buscaba compasión por quienes sufren y obligaba a mirar las condiciones que producen ese sufrimiento.
La ópera de los tres peniques, estrenada en Berlín en 1928, fue escrita con la colaboración de Elisabeth Hauptmann, a partir de La ópera del mendigo, de John Gay, y con música de Kurt Weill.
Un espectáculo que va cogiendo fuerza a medida que avanza y donde los mensajes anticapitalistas se diluyen un poco con el tono caricaturesco
Ahora llega al Teatro Infanta Isabel con el título de La ópera de los tres centavos, dirigida por Mario Vega y protagonizada por Coque Malla. La ópera nos cuenta la historia de Mackie Navaja, un maleante que se casa con Polly Peachum, la hija del mafioso que controla la mendicidad en Londres.

Peachum ve peligrar su floreciente negocio y se opone a la boda, buscando con ahínco la captura de su yerno. Pero Mack no es un delincuente apartado del sistema: forma parte de él.
Mantiene una provechosa amistad con Tiger Brown, jefe de la policía y antiguo camarada de armas en tiempos coloniales. La policía, el crimen, la miseria y la lucha por el poder se entrelazan formando una aleación que a todos nos suena. Nada nuevo bajo el sol. Lo perturbador de Brecht es que no permite acomodarse en una visión piadosa de los pobres. La necesidad no garantiza la decencia. Quienes padecen la explotación pueden reproducirla en cuanto encuentran a alguien más débil.
Coque Malla aporta a Mackie una presencia chulesca, roquera, un pichi que castiga y seduce a las mujeres a pares. El vocalista hace lo que mejor sabe hacer, que es cantar, pero también se maneja con mucha soltura en la interpretación, imprimiendo una pátina canallesca al protagonista. Mackie tiene a un gran intérprete en el líder de Los Ronaldos
Carmen Barrantes, como Polly Peachum, y Dulcinea Juárez, como Lucy Brown, encuentran en su confrontación un buen terreno para combinar comicidad y canto. Polly va descubriendo su capacidad para intervenir en un mundo que le reservaba un papel secundario como una más entre las novias de Mackie. Diego Molero encarna a un Peachum, con un tremendo chorro de voz.

Paula Iwasaki es la prostituta más sensual, y la que traiciona a nuestro antihéroe. Cristina García y Miquel Mars son los personajes con una vis cómica más marcada, los que arrancan más risas entre el público, la una con su esperpéntica dislexia y el otro con su impostada aflicción al ver a Mackie entre rejas.
Los actores y actrices rompen la cuarta pared buscando la complicidad con el espectador mientras que nos guían a través del argumento. Quizás hubiesen sobrado las auto presentaciones, los comentarios sobre las inclemencias meteorológicas o la búsqueda de un saludo que a veces, más que involucrarte, te saca del espectáculo.
La escenografía organizada en dos alturas y articulada mediante estructuras móviles, deja a la increíble banda en la parte superior, que se maneja como si estuviésemos en un garito de jazz de Chicago en mitad de los años 30. Gracias a la iluminación de Juan Gómez-Cornejo se transita entre los diferentes espacios con mucha inteligencia.
En resumen, un espectáculo que va cogiendo fuerza a medida que avanza y donde los mensajes anticapitalistas (“es mejor robar un banco que fundarlo”) se diluyen un poco con el tono caricaturesco. Como siempre Brecht retrata al ser humano en su complejidad, criticando a una sociedad en la que todo es susceptible de mercantilizarse, incluso la miseria.

Texto: Bertolt Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann
ELENCO
Coque Malla, Dulcinea Juárez, Carmen Barrantes, Paula Iwasaki, Cristina García, Miquel Mars, Diego Molero, Pablo Novoa, Néstor Ballesteros
Músicos
Miguel Malla (Saxofón tenor y clarinete bajo)
Daniel Rouleau (Saxofón alto, saxofón soprano, flauta y piccolo)
Evgeni Riechkalov (Trompeta I)
Gabriel Marijuan (Percusión y trompeta II)
Roberto Bazán (Trombón y contrabajo)
Néstor Ballesteros (Piano, celesta y armonio)
Pablo Novoa (Guitarras y banjo)
Carmen Barrantes (Cello)
EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO
Dirección Mario Vega
Texto Bertolt Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann

Música Kurt Weill
Dirección musical Miguel Malla
Diseño de Iluminación Juan Gómez – Cornejo
Diseño de Vestuario Elda Noriega
Diseño de Escenografía Mario Vega
Diseño de Sonido Pilar Calvo
Movimiento y Coach Vocal Óscar Martínez – Gil
Ayudante de Dirección Ruth Sánchez
Ayudante de Iluminación Pilar Valdelvira
Ayudante de Vestuario Natalia Cieza
Ayudante de Escenografía Berta Navas
Dirección de Producción y Producción Ejecutiva Nuria – Cruz Moreno
Adjunto Dirección de Producción Fabián Ojeda Villafuerte
Jefa de Producción Blanca Serrano
Ayudante de Producción y Regiduría Paco Flor
Asistente de Producción Vanessa Tejero
Dirección Técnica Alberto Hernández de las Heras
Técnico de Maquinaria David González
Técnico de Iluminación Eduardo Vizuete y Raúl Baena
Técnico de Sonido Ricardo Márquez, José Peña y Rubén Muiño

Sastrería Jennifer Alonso
Asesoría Coral Jennifer Alonso
Construcción de Escenografía Maroto & Vergara
Asesoría técnica Escenografía Eduardo Rodríguez
Acabados Escenografía Paul Jara
Alquiler de Vestuario Peris Costumes
Confección de Vestuario Elda Noriega, Nines G. Cano y Carlos Pinilla
Administración Henar Hernández
Jefa de Prensa María Díaz
Fotografía Cartel Sergio Parra
Transporte FJS Transportes
Distribución Fran Ávila Producción y Distribución
Una producción de Teatro Pérez Galdós, Barco Pirata Producciones Teatrales, Unahoramenos producciones en coproducción con el Auditorio de Tenerife.
Fuente: Carlos Valades | @carlosvalades en nuevatribuna.es

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