‘Elden Ring: distant tales between’, la máquina del merchandising haciendo lo suyo

El dibujo de Haruichi cumple reproduciendo escenarios reconocibles, pero tampoco consigue darle al manga una personalidad capaz de independizarse del videojuego

Hay algo especialmente frustrante en coger uno de los universos más ricos, oscuros y fascinantes que ha creado FromSoftware y utilizarlo para hacer un manga tan insustancial como Elden Ring: Distant Tales Between. Haruichi tenía a su disposición las Tierras Intermedias, un lore gigantesco y personajes sobre los que los jugadores llevan años elaborando teorías, y el resultado son pequeñas historias alternativas que parecen existir principalmente porque alguien ha descubierto que poner Elden Ring en una portada vende.

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El manga recupera personajes como Roderika, Rya o el Granuja para imaginar situaciones que podrían haber sucedido en una realidad alternativa. Sobre el papel había posibilidades: explorar aspectos que el videojuego apenas insinúa, desarrollar secundarios o mirar las Tierras Intermedias desde otro lugar. El problema es que prácticamente nada de eso ocurre. Las tramas son insulsas, planas y tan poco relevantes que al terminar algunas cuesta entender qué pretendían aportar, lleno de un humor infantiloide que no respeta en nada la obra original.

FromSoftware se caracteriza por una sensación de decadencia, tragedia y misterio que mantiene unido su mundo. Aquí el chiste se impone constantemente sobre esa identidad hasta convertir personajes fascinantes en poco más que muñecos utilizados para hacer gags. No subvierte Elden Ring, no juega inteligentemente con sus códigos y tampoco ofrece una parodia especialmente inspirada. 

El dibujo de Haruichi cumple reproduciendo escenarios reconocibles, pero tampoco consigue darle al manga una personalidad capaz de independizarse del videojuego. Y el dibujo es deliberadamente infantil. Uno espera un mundo parecido a Berserk, y nada más cerca de la realidad. Al final se siente como merchandising impreso.

Norma Editorial publica un volumen de 176 páginas dentro de una línea de productos derivados de Elden Ring, y me cuesta entender por qué se ha escogido precisamente esta obra para continuar explotando la licencia en España más allá de la respuesta evidente: Elden Ring vende. Eso no significa que conozcamos las razones internas de la editorial, pero como lector es difícil encontrar aquí otro argumento suficientemente poderoso.

Distant Tales Between parece uno de esos productos nacidos cuando una franquicia se hace suficientemente grande como para preguntarse qué otra cosa podemos vender con su nombre encima.

Y eso es lo que más me molesta. Me molesta que teniendo delante uno de los mundos más interesantes del videojuego contemporáneo no tenga absolutamente nada interesante que decir sobre él. Y probablemente ese sea el peor resultado posible para un manga que pretende ampliar su universo.

Fuente: Pablo D. Santonja | @datosantonja en nuevatribuna.es

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