La Confederación Sindical Europea alerta: 54.800 empleos directos en grave riesgo hoy, muchos más indirectos, ¿y?

Hace unos pocos días, el pasado 12 de diciembre, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) alertaba del grave riesgo de pérdida de 54.800 puestos de trabajo directos en grandes compañías europeas, sin poder contabilizar su traducción en muchos más en sus cadenas de suministros. Se trata de ThyssenKrupp, Volkswagen, Mille, ArcelorMittal, Siemens Gamesa, Vado, Audi, Auchan, Klarna, Nortevoltio y Opel, con incidencia de unas en Alemania, Francia, Bélgica, Suecia y Reino Unido, y de otras de forma más distribuida en Europa. Con una incidencia, repercusión, no señalada, en las cadenas de suministro del conjunto europeo y, seguramente, más allá.

Las organizaciones sindicales que hemos intervenido, como era necesario y exigible, en procesos de reestructuración empresarial, hemos planteado como prioridad una efectiva negociación de las soluciones

::Pasa en Carabanchel::

No es una novedad, aunque su planteamiento podría apuntar, seguramente debería, a su consideración no como un conjunto de problemas puntuales sino como un fenómeno de conjunto a tomar en consideración para un planteamiento conjunto y, por ello, a una respuesta también de conjunto. Un planteamiento, una respuesta, evidentemente sindicales.

Y algo de esto aparece inicialmente en el documento de la CES que plantea efectivamente una solución de conjunto. El problema surge cuando se considera el contenido del llamamiento sindical, desde la organización global del sindicalismo europeo.

La CES sitúa como objetivo: “una moratoria sobre los despidos forzosos” y “una directiva de transición justa”. Así afirma en su nota de prensa del 12 de diciembre, y recogiendo su resolución del CE del 10-11 de este mismo mes.

Es una buena propuesta, una propuesta dirigida a las instituciones europeas para que establezcan normas al respecto. Una pregunta es si con la propuesta se resuelve el problema del empleo. Y, además, como cuestión no secundaria, cuál es la autoridad de la CES para hacer eficaz su opinión. ¿Sus siglas? ¿Su entidad? Seguramente algo valen, no es cualquier organización una “confederación sindical europea”. Pero no es suficiente. Algo deberíamos haber ya aprendido sobre la eficacia de las propuestas sindicales.

No es suficiente. Para alcanzar un objetivo de sostenibilidad de las correspondientes industrias y actividades económicas en cada país y en el conjunto de países en los que operan cada una de estas multinacionales, quizás la mejor fórmula no sea la reducción del empleo, en todo caso seguro que no es la única. O que la propuesta a corto, medio y largo plazo no sea lo que estas cifras apuntan. Las organizaciones sindicales que hemos intervenido, como era necesario y exigible, en procesos de reestructuración empresarial, hemos planteado como prioridad una efectiva negociación de las soluciones, y que éstas no significaran solamente, y en ocasiones no prioritariamente, reducciones de empleo, sino inversiones, diversificación productiva, modificaciones en la gestión empresarial, fórmulas concretas de apoyo a los trabajadores afectados, aportaciones de las entidades empresariales y de las instituciones nacionales y transnacionales… Y también proponiendo, exigiendo, la apertura inmediata de negociaciones con las instituciones para la elaboración de las normas adecuadas.

Y, para todo ello, insisto, había que plantear, hemos planteado en muchas ocasiones, iniciativas de acción y movilización sindical, la afirmación de intereses colectivos a defender, propuestas alternativas a las empresariales, … Y para ello, imprescindiblemente, un planteamiento de acción y movilización sindicales, de intervención sindical, de negociación y acuerdo. Formulando, necesariamente, objetivos, intereses, comunes y solidarios en los diversos ámbitos afectados.

Pero nada de todo ello veo en estos documentos, ninguna iniciativa sindical de acción colectiva. Tampoco llegan voces en este sentido desde otros medios, de los ámbitos directamente afectados: los centros de trabajo de estas multinacionales, los países en los que se ubican, las organizaciones sindicales sectoriales y territoriales de concreta responsabilidad en los ámbitos correspondientes. Y no es un tema secundario.

¿Hasta cuándo?

Fuente: nuevatribuna.es

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