España, muy retrasada en número de profesionales de enfermería

La enfermedad es la ciencia del médico, el paciente es el arte de la enfermera. Léonie Chaptal (1873-1937)

El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería. La fecha la eligió en 1965 el Consejo Internacional de Enfermería para reconocer el trabajo de todas las enfermeras y enfermeros del mundo. Un colectivo que, con su vocación de servicio, nos cuida y atiende cuando estamos enfermos o precisamos los servicios de un centro de salud.

El 12 de mayo también se rinde tributo, porque coincide con el día de su nacimiento, a Florence Nightingale, enfermera británica nacida en 1820 y fallecida 1910, considerada la fundadora de la enfermería moderna. Florence Nightingale se distinguió, durante la Guerra de Crimea en 1854, por impulsar la intervención humanitaria de las enfermeras en Turquía para combatir las infecciones de los soldados que acababan siendo más mortales que las heridas causadas por los combates. La denominaron “La dama de la lámpara” porque solía salir en la oscuridad, rumbo a los campos de batalla, con una lámpara en la mano para buscar y ayudar a los heridos, consiguiendo reducir las tasas de mortalidad del 40 al 2%. Una experiencia que en tiempos de paz le sirvió para demostrar la importancia de las condiciones sanitarias en los hospitales. A partir de ahí se empezaron a fundar las primeras escuelas de enfermería para el desarrollo de la moderna profesión de enfermería. La de España se crea en el año 1915 y con ello se otorgan por primera vez el título de enfermera.

El 12 de mayo es pues una buena ocasión para reconocer y agradecer la función de esas personas comprometidas y amantes de su labor, a las que se les exige unas condiciones humanas muy especiales para realizar su trabajo. Un colectivo profesional que demasiadas personas y por demasiado tiempo hemos considerado secundario en el sistema sanitario. Posiblemente la pandemia sanitaria del Cobid-19 ha resaltado el papel fundamental que juegan las enfermeras y enfermeros para nuestra salud, como responsables del bienestar, la seguridad y la recuperación de los pacientes.

El Día Internacional de la Enfermería, además de los anuncios publicitarios institucionales en periódicos, radio y tv, subrayando la importancia y el valor social que tiene la enfermería en nuestro país, debería servir sobre todo para que se tomara conciencia de los problemas y déficits profesionales que padece este sector.

Déficits puestos de manifiesto en el informe del Consejo General de Enfermería (CGE) de Recursos Humanos en Enfermería correspondiente al año 2020, a través de su Instituto de Investigación de Enfermería, en el que se hace una radiografía de esta profesión en España en relación con su los países más desarrollados (OCDE).

Este informe advierte que según la OMS España se encuentra en la posición número 61 del ranking mundial, con una ratio de 5,73 enfermeras por cada 1.000 habitantes, mientras que en la de médicos nos posicionamos en el número 26. Si consideramos sólo el entorno europeo, Eurostat indica que España está por debajo de la media de los países de la UE, en la posición 12 de 30 en el ratio de enfermeras profesionales, superando solamente a los países de la Europa del Este. Por este déficit de profesionales de enfermería la OCDE ha situado a España en el cuadrante de “pocas enfermeras” y advierte que necesitaremos 160.000 enfermeros y enfermeras más para el año 2023.

El lema mundial elegido para la Jornada de este año es “Enfermeras: una voz para liderar. Invertir en enfermería y respetar los derechos para garantizar la Salud Global”, subrayando así la necesidad de proteger, apoyar e invertir en la profesión de enfermería para fortalecer los sistemas de salud en todo el mundo. Con ello se quiere manifestar la necesidad de que este colectivo sea apoyado, respetado, protegido, motivado y equipado para contribuir de manera segura y óptima a la prestación de los servicios de salud. Porque, por mucha innovación tecnológica y por mucho que la inteligencia artificial automatice numerosas esferas de nuestra vida, siempre serán insustituibles los seres humanos capaces de empatizar con los demás. Valores que son intrínsecos de la profesión de enfermería, basada y centrada en la comprensión humana y el cuidado de los pacientes, con una visión que jamás podrá ser remplazada por las máquinas.

¡Gracias a todas las enfermeras y enfermeros de todo el mundo!

Fuente: Quim González Muntadas en nuevatribuna.es

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