Entrevista a Santiago Caamaño, ludópata rehabilitado: “Las salas de juego y las casas de apuestas abusan de la necesidad de la gente”

Santiago Caamaño, ludópata rehabilitado y activista buscando concienciar y ayudar a gente con esta enfermedad.

¿Cómo comenzó a jugar?

Empece a jugar con 14 años, primero con el póker online y timbas con los amigos y ya con 16 años empece a jugar de una manera más habitual en las tragaperras y la ruleta electrónica. Ya al cumplir los 18 años, se le sumaron también las apuestas deportivas.

¿En que momento se dio cuenta de que sus hábitos de juego suponían un problema?

En realidad existen dos momentos, uno en el que pido ayuda por la deuda que había contraído por el juego y otro en el que tras recaer cuatro veces en el juego, me doy cuenta de que no podía salir solo del problema en el que me había metido. Pero siendo sincero, la primera vez que pido ayuda lo hago únicamente para lograr saldar mi deuda

¿Cuanto dinero se llegó a jugar en un solo día?

En un solo día llegué a jugar 13000 euros que había ganado apenas unas horas antes, por supuesto los perdí. Esa fue la cantidad más grande que llegue a jugar en un solo día. La media era relativa, si ganaba dinero, terminaba también perdiendo mucho más dinero porque me lo terminaba jugando. Algunos meses podía gastar 3000 euros, otros los 800 de mi sueldo… Depende.

Resulta complicado permanecer alejado del juego con toda esa presencia en la publicidad.

¿Cómo se siente uno cuando pierde tanto dinero?

En el momento de perder te sientes vacío, te sientes estúpido incluso, pero es algo que se pasa en cuento vuelves a tener dinero. El juego es una montaña rusa de sensaciones.

¿Cómo afectó tu ludopatía a tu día a día?

A largo plazo perdí amistades, perdí horas de clase, trabajos, relaciones sentimentales… Aunque con sinceridad, a corto plazo solo pensaba en que estaba perdiendo dinero.

¿Qué es lo más desesperado que te ha llevado a hacer tu adicción?

Pensar en suicidarme. En la mi última recaída incluso he llegado a pensar en cometer robos o atracos… Son varias las cosas que he hecho de forma desesperada por el juego.

¿Cómo se enteró su entorno de su ludopatía?

Durante una comida familiar decidí pedir ayuda y reconocer que tenía un problema, como he comentado en principio lo hice simplemente por motivos económicos, pero yo mismo pedí ayuda.

¿Quienes fueron los primeros en ayudarte?

Mis tíos, yo vivía con ellos y decidieron saldar mi deuda y pedir ayuda profesional

¿Resulta complicado permanecer alejado del juego con su activa presencia publicitaria?

Personalmente no porque soy muy activo en la militancia contra este fenómeno, ayudando a la gente me ayudo a mí mismo, pero si es cierto que resulta complicado permanecer alejado del juego con toda esa presencia en la publicidad.

¿Debería prohibirse la publicidad relativa al juego?

Sí, creo que debería prohibirse o para no ser tan extremos quizás, restringirla a franjas horarias muy limitadas que garanticen que los menores no pueden visualizarla. Pero personalmente, la prohibiría.

¿Se puede acusar de cómplices a todos aquellos que participan en los spots publicitarios de las casas de apuestas?

No creo que sean cómplices en su totalidad, pero sí conocen el daño que hacen, sí lo son. Algunos quiero creer que lo hacen por ignorancia o porque realmente no conocen el daño tan grave que están causando.

¿Has pensado en volver a jugar?

Silencio– En momentos puntuales… Hace no mucho me apetecía jugar al póker o echar una quiniela, pero no. Empiezo a saber controlar esos impulsos, pero siempre hay que estar alerta.

¿Considera que la crisis económica ha aumentado la desesperación por conseguir dinero rápido en los barrios obreros?

Las salas de juego y las casas de apuestas abusan de la necesidad de la gente, también los prestamos rápidos, todo esto aumenta ante la desesperación y la necesidad de la gente. Se están aprovechando de momentos de mayor necesidad entre la clase obrera.

 ¿Resulta exagerado hablar de una plaga similar a la de la heroína para los barrios obreros?

A nivel mortalidad y deterioro físico puede resultar exagerado, pero el juego también es una epidemia, una epidemia que en nuestros barrios afecta a muchísima gente y que puede llegar a robarte la vida. Por el juego puedes llegar a perder a tu familia, tu trabajo, tus amistades… En ese aspecto, se parece realmente a la heroína.

En el momento de perder te sientes vacío, te sientes estúpido incluso, pero es algo que se pasa en cuento vuelves a tener dinero

¿Qué políticas reclamarían para frenar el aumento de los casos de ludopatía?

Prevención, regulación y rehabilitación. Tenemos que hablar de los problemas que puede traer el juego y legislar para evitar la publicidad, la presencia de menores en los salones y acompañar todo esto de unas sanciones acordes a las ganancias de los salones.

¿Qué le diría a todos aquellos que hoy comienzan a coquetear con el juego?

Les diría que yo también empece coqueteando con el juego y puede que los que caemos en una ludopatía, seamos solo una parte de los que así empezamos, pero la única forma de asegurarse de que uno no cae en esta adicción, es no jugando.
Fuente: Daniel Seixo en nuevarevolucion.es

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