Impresiona la magnitud de la catástrofe de Valencia: más de 223 muertos, centenares de personas todavía desaparecidas, pueblos destruidos, infraestructuras destrozadas y miles de familias que lo han perdido todo, casas, enseres, fotos familiares, recuerdos. Un desastre que exigirá encontrar responsables

El cambio climático no es una broma ni una cuestión teórica. El cambio climático afecta a las condiciones de la naturaleza y de la vida de las personas, y sigue habiendo gente, especialmente entre todas las derechas, que lo niega o disimula. Además, el urbanismo descontrolado, las políticas de construir en lechos de ríos y torrentes, de sacar arena de las riberas, de poner cemento en cualquier lugar sin pensar en las condiciones climáticas ayuda a que el agua arrase con todo lo que encuentra a su paso. Estos dos elementos son parte de la explicación del desastre humano y material que ha arrasado en Valencia y en Albacete.
Y no es menos importante el factor político, las políticas que se aplican y las decisiones que se toman cuando arrecia la tormenta. El Partido Popular es especialista en reaccionar echando la culpa a otros y mirar a otro lado para lavar sus responsabilidades. Lo hizo en 2002 con la catástrofe del Prestige. Lo repitió en 2004 ante los atentados del 11-M o con la pandemia en 2020, y lo ha vuelto a repetir ahora.
Una de las primeras decisiones que tomó el PP cuando volvió a dirigir la Generalitat valenciana fue suprimir la “La Unidad Valenciana de Emergencias, primer organismo de Ximo Puig suprimido por Carlos Mazón. Es el primer paso de la reestructuración del sector público anunciada por el Gobierno Valenciano”. Fue en mayo del año pasado.
El miércoles 23, la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) advirtió del riesgo de una dana o gota fría. Después alertó de que el lunes 28 y el martes 29 se preveían lluvias intensas. A las 6:42h del día 29 lanzó un aviso naranja por fuertes lluvias en varias zonas de la provincia de Valencia. A las 7:37h elevó el nivel a rojo en el interior norte de la provincia. A las 9:48h, se lanzó el aviso rojo a todo el litoral de Valencia, seguido doce minutos más tarde de una alerta de nivel rojo emitida por Emergencias de la Generalitat. Hacia las 11h algunos arroyos ya se habían desbordado. A las 12:20h, el Centro de Coordinación de Emergencias emitió una alerta hidrológica para todos los municipios del barranco del Poyo, siguiendo la información facilitada por la Confederación Hidrográfica del Júcar: se aconsejaba a los vecinos no acercarse al agua. A las 13h, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, anunció que lo peor había pasado y que la intensidad de la DANA disminuiría en las horas siguientes: “Según la previsión, el temporal se desplaza hacia la Serranía de Cuenca en estos momentos, por lo que se espera que hacia las 18h disminuya su intensidad”. No debía haber mucha preocupación cuando en esos momentos el secretario de Seguridad y Emergencias y director de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE), Emilio Argüeso, mantenía una reunión con el jefe de Festejos Taurinos de la Comunidad.
A las 18:30h, la inundación ya había llegado a los municipios de Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, donde se acumularon la mayoría de las víctimas. A las 20:12h, cuando miles de personas tenían ya el agua al cuello, la Generalitat lanzó una alerta masiva por SMS pidiendo a la población de la provincia de Valencia que evitara salir de casa y hacer desplazamientos. Un vecino de Paiporta publicó en X: “La alarma la dieron cuando yo estaba en un puñetero árbol subido viendo los muertos flotando”. Según la Organización Meteorológica Mundial, los daños provocados por desastres naturales se reducen una media del 30% cuando se lanza un aviso a la población con al menos 24 horas de antelación.
Hasta las 20h el gobierno valenciano del PP estuvo desaparecido. Fueron las horas más decisivas, pues la inundación arreció con más fuerza cuando la mayoría de la población salía de su trabajo y se dirigía su hogar. Lo ha declarado la alcaldesa de Paiporta: “Los primeros avisos llegaron cuando el agua estaba a dos metros”. Al PP le pareció más importante que la gente no abandonara sus trabajos (¡lo importante son los beneficios de los capitalistas!) antes que proteger sus vidas.
Entonces el PP empezó a sacar su manual ante las catástrofes. Al día siguiente de la devastación, el presidente del PP, Núñez Feijóo, declaró que los responsables eran la Aemet y Pedro Sánchez por no haber proporcionado la información necesaria a la Generalitat valenciana. No se correspondía con la verdad, pero ¿qué le importaba? Ni siquiera se correspondía con lo declarado por el presidente valenciano; lo importante era mover el ventilador para evitar responsabilidades.
Así hicieron cuando el 19 de diciembre de 2002 el Prestige arrojó al océano 136.000 toneladas de petróleo. Mintieron sobre el peligro que se cernía, tomaron decisiones que los técnicos desaconsejaron, como llevar el buque hacia el mar en vez de intentar protegerlo en algún puerto. Mintieron a sabiendas, como cuando Rajoy declaró que “salen solo unos pequeños hilitos”.
Repitieron el manual tras el 11-M de 2004 en Madrid. Poco después de los hechos, los informes policiales ya alertaron de que, por sus características, los atentados no parecían ser obra de ETA sino de grupos islamistas. Pero el ministro del Interior, Ángel Acebes, salió con aplomo para mentir y decir que había sido ETA. Durante días mantuvieron la mentira; el propio presidente Aznar presionó a los medios de comunicación para que respaldaran la versión mentirosa del gobierno.
Y aún fue más deleznable cuando durante la pandemia de Covid-19 el gobierno de la Comunidad de Madrid dejó que 7.291 personas murieran en las residencias de personas mayores al no permitir su traslado a hospitales. Con toda indignidad, su presidenta, Díaz Ayuso, declaró que los ancianos “se iban a morir igual”. Cuando empezaron a trasladarlos a hospitales el 60% se salvó.
La solidaridad
Como siempre que ocurre una catástrofe, es el pueblo llano quien mejor responde a sus consecuencias. Lo vimos con el Prestige en Galicia. Miles de personas se trasladaron a las playas gallegas para ayudar a retirar el chapapote. De ese movimiento solidario y de cabreo surgió la plataforma Nunca Mais. En la manifestación más masiva reunida en Galicia el 1 de diciembre de 2002, Santiago acogió a unas 200.000 personas, y hubo masivas manifestaciones en todo el Estado. Fue el anuncio de un cambio político que se expresó en el bipartito entre el PSG y BNG (2005-2009) y posteriormente en las mareas y AGE (Alternativa Galega de Esquerda).
El PP mintió el 11-M y lo pagó. Tres días después, el cabreo de la gente permitió la victoria del PSOE en unas elecciones generales que el PP parecía tener ganadas. La lucha contra esa mentira duró años, y gracias a las investigaciones y al trabajo de las asociaciones de afectados (algunas de ellas duramente atacadas por el PP), la verdad se impuso.
Ha sido emocionante e impresionante ver a miles de personas desplazándose con palas (se agotaron en Valencia), con cubos, con escobas, con botellas de agua mineral para ayudar a los pueblos afectados. La fuerza y la solidaridad del pueblo siempre sale a la luz frente al odio y la ineptitud de los que gobiernan, de los que piensan que sin ellos nada puede funcionar. Cuando hay una crisis o una catástrofe la organización de la gente es imprescindible para dar la respuesta adecuada.
La primera respuesta de los gobernantes es la típica de quien desprecia a la población y considera menor de edad a la ciudadanía: “mejor no vengáis que ya nos ocuparemos nosotros”. La presión ha sido tan enorme que no han tenido más remedio que intentar organizarla. Es un ejemplo claro del déficit de participación ciudadana que existe en la vida política y asociativa actual. Apenas hay espacios comunitarios, los ayuntamientos, los más cercanos a la gente, apenas tienen medios ni potestad, y algunos partidos prefieren no tenerlo, para organizar y mantener la participación en la vida del día a día y más aún ante catástrofes como esta.
Es tan grave la situación que la crisis va para largo. Los más de 200 muertos, -una cifra que supera a los atentados de Madrid-, la destrucción de numerosas localidades y el fracaso de las políticas de prevención y emergencia necesitarán respuestas políticas. De momento, además de la solidaridad ciudadana, diversas plataformas han convocado una manifestación en Valencia el próximo 9 de noviembre para exigir la dimisión de Mazón.
Fuente: Miguel Salas en sinpermiso.info
Imagen montada con fotos de RRSS
Fuente: mundoobrero.es
130.000 personas exigen en Valencia la dimisión de Mazón por la gestión de la DANA
La manifestación más multitudinaria de los últimos años reúne a afectados y voluntarios que han recorrido kilómetros a pie desde las zonas devastadas por el temporal

Ayer, Valencia vivió una masiva protesta con 130.000 personas exigiendo la dimisión del presidente Carlos Mazón por su gestión tras la devastadora DANA. Convocada por 65 organizaciones, los manifestantes denunciaron negligencias institucionales y exigieron responsabilidades, alternativas para afectados, y cambios en políticas de gestión territorial, resaltando la urgencia de apoyar a todos los damnificados.
Valencia vivió ayer una jornada histórica de protesta ciudadana cuando 130.000 personas, según datos de la Delegación del Gobierno, tomaron las calles del centro de la ciudad para exigir la dimisión del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, por su controvertida gestión de la DANA que azotó la región el pasado 29 de octubre y que ha dejado más de 200 víctimas mortales. Fue convocada por 65 organizaciones sociales, cívicas y sindicales, y sumó posteriormente el apoyo de otras 83 entidades, demostrando la fuerza de la sociedad civil.
La indignación popular se materializó en una marea humana sin precedentes, nutrida por columnas de manifestantes que llegaron a pie desde l’Horta Sud, la comarca más devastada por el temporal. Muchos de ellos acudieron todavía cubiertos del barro acumulado durante las tareas de limpieza en las que participaron durante la mañana, portando palas y cubos como símbolo de la autoorganización ciudadana ante lo que consideran una negligente respuesta institucional.
«Mientras comía, el pueblo se ahogaba», coreaban los manifestantes, en referencia a la polémica actuación del gobierno valenciano durante las críticas horas en que se desató el temporal. El grito de «Mazón dimisión» resonó con fuerza entre una multitud que portaba pancartas denunciando la falta de prevención y la tardía respuesta de las autoridades autonómicas.
El manifiesto leído durante la concentración denuncia una cadena de negligencias que comenzó con el silencio institucional ante la alerta roja de AEMET y culminó con un retraso de dos días en la solicitud de ayuda externa, tiempo durante el cual se rechazaron incluso los ofrecimientos de apoyo desde comunidades vecinas como Cataluña y País Vasco.
Entre las exigencias de los manifestantes destaca no solo la dimisión del presidente Mazón, sino también la depuración de responsabilidades judiciales, la garantía de alternativas habitacionales para los afectados y un cambio radical en las políticas de gestión territorial y emergencias. Los convocantes denuncian que la tragedia se agravó por priorizar los intereses empresariales sobre la seguridad ciudadana, al no suspender la actividad laboral y educativa pese a las advertencias meteorológicas.
También establece siete exigencias concretas. Entre ellas destaca la reconversión de pisos turísticos en viviendas para los afectados, el refuerzo del transporte público para quienes han perdido sus vehículos, y la prohibición explícita de construcción en zonas inundables y en la línea de costa. Además, el documento reclama medidas económicas de calado como la condonación de la deuda «ilegítima» para reinvertir en servicios públicos y el aumento de impuestos a las rentas altas.
Un punto especialmente significativo del manifiesto es la exigencia de que se garantice el acceso a las prestaciones públicas para la reconstrucción a todas las personas de rentas bajas, independientemente de su condición administrativa, incluyendo explícitamente a personas migradas y sin seguros. Esta demanda refleja la preocupación por que la recuperación tras la catástrofe no deje a nadie atrás, en un momento en que, según el manifiesto, «el pueblo valenciano se ha visto durante 5 días abandonado a su suerte y abocado a trabajar de forma solidaria y voluntaria».
Esta histórica movilización marca un punto de inflexión en la crisis política desatada tras el temporal, evidenciando el profundo malestar social por una gestión que, según los manifestantes, antepuso los intereses económicos a la vida de las personas. La imagen de miles de ciudadanos recorriendo kilómetros a pie, con sus herramientas de limpieza y cubiertos de barro, se ha convertido en el símbolo de una sociedad civil que exige responsabilidades por la peor catástrofe natural en la historia reciente del País Valencià.
La de Valencia no fue la única manifestación, ya que en Elche, Alicante y Madrid también hubo protestas contra el gobierno de la Generalitat, exigiendo la dimisión de Mazón y de todo su equipo.
Fuente: mundoobrero.es

Fuente: Ana Martínez Rus en eldiario.es
Franco, pantanos, bulos y chips. Otro efecto no deseado de la DANA
A los difusores de mentiras y/o defensores de Franco se les olvida un pequeño detalle y es que los estragos de la costa española, en particular del Levante, comenzaron con la dictadura franquista durante la etapa del desarrollismo
Lamentablemente, la tragedia que ha provocado la DANA en Valencia ha fomentado un caldo de cultivo para esparcir todo tipo de mentiras y bulos en las redes sociales cuya única finalidad es intoxicar y enfadar aun más a la opinión pública. En la mayoría de los casos los responsables son elementos de la extrema derecha mediática y política, los mismos cachorros de Revuelta, Desokupa, España 2000, entre otros, que fueron a montarla a Paiporta.
Entre la retahíla de mentiras y bulos, uno que siempre encanta a las derechas es resucitar a Francisco Franco. Les encanta recordar los pantanos que inauguró el dictador para afirmar que tenemos agua gracias a su infinita bondad. Y que, frente a la “pertinaz sequía”, la política hidráulica del franquismo resolvió nuestros males. Olvidan que esa política fue defendida a principios del siglo XX por regeneracionistas como el geógrafo Ricardo Macías Picavea, o que el plan Badajoz fue una copia del diseñado por el ministro de Obras Públicas, el socialista Indalecio Prieto, durante la Segunda República.
Macías Picavea, discípulo de Julián Sanz del Río y de Nicolás Salmerón, era un convencido de la necesidad de una reforma agraria técnica, basada en convertir las tierras de cultivo en áreas de regadío para conseguir una mayor rentabilidad, mejorando la agricultura española y las condiciones de vida de los campesinos. En su obra ‘El problema nacional. Hechos, causas, remedios’ (Madrid, 1899) planteó estas cuestiones junto con una crítica demoledora al caciquismo y al sistema de la Restauración, coincidiendo con el mayor exponente de esta línea de pensamiento, Joaquín Costa. Desde el Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1902, conocido como Plan Gasset en referencia al ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, Rafael Gasset, hasta el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933, dirigido por Manuel Lorenzo Pardo y elaborado por el Centro de Estudios Hidrográficos, se realizaron muchos trabajos.
No hay nada nuevo bajo el sol. Franco sólo continuó esta política, más teniendo en cuenta que cercenó la Reforma Agraria republicana de 1932, que pretendió modificar la propiedad de la tierra y no basada únicamente en mejoras técnicas (Ricardo Robledo: ‘La tierra es vuestra. La reforma agraria. Un problema no resuelto en España, 1900-1950’, Pasado & Presente, 2022; Francisco Rodríguez Jiménez (coord.): El Plan Badajoz. Entre la modernización económica y la propaganda política).
Otras de las muchas obras hidráulicas que realizó el régimen dictatorial con gran bombo y platillo fue el Canal del Bajo Guadalquivir, para convertir en tierras de regadío 80 hectáreas, mayoritariamente de ricos terratenientes. Pero conviene subrayar que en esta descomunal obra trabajaron presos políticos explotados como bien señaló la monografía ‘El canal de los presos (1940-1962). Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica’ de Gonzalo Acosta Bono, José Luis Gutiérrez Molina, Lola Martínez Macías y Ángel del Río Sánchez (Crítica, 2004) y el documental Presos del silencio de Mariano Aguado y Eduardo Montero Saponi en 2004. Aunque conviene recordar que no fue la única obra pública en la que la dictadura franquista utilizó presos políticos bajo el sistema de Redención de Penas por el Trabajo. Esa práctica fue habitual durante todo el franquismo.
A continuación, señalan la importante riada de 1957 en la ciudad de Valencia, que llevó a desviar el cauce del río Turia, y vuelven a destacar la actuación providencial del “benefactor caudillo”. El Plan Sur fue una obra faraónica propia del desarrollismo franquista para transformar la ciudad y se ejecutó entre 1965 y 1972. Se desvío del cauce del río para sacarlo de la ciudad, perjudicando a la huerta sur. Según señaló Iván Portugués, autor de la tesis doctoral La metamorfosis del río Túria en València (1897-2016): de cauce torrencial urbano a corredor verde metropolitano, en este mismo periódico hace unos días esta obra sería impensable hoy en día por el gran coste económico, las enormes consecuencias medioambientales y el impacto sobre el territorio. De hecho, la marquesa consorte de Bornos, Esperanza Aguirre, que acudió de jovencita a jalear a Dwight Eisenhower al grito de “Ike” cuando el presidente estadounidense visitó la España franquista en diciembre de 1959, ha salido al paso para reivindicar al Franco. En concreto afirmó: “Gracias a Dios y al innombrable Francisco Franco, que desvió el cauce del Turia; si no, hubiera sido también Valencia capital”. Ella nunca defrauda defendiendo el nacionalcatolicismo y siempre a la vanguardia de la lucha contra el deminio socialista.
A todos los difusores de mentiras y bulos y/o defensores de Franco también se les olvida un pequeño detalle y es que los estragos de la costa española y, en particular del Levante, comenzaron con la dictadura franquista durante la etapa del desarrollismo, cuando las divisas del turismo fueron uno de los pilares de la economía española, junto con las remesas de los emigrantes que se fueron a Centroeuropa, y la industria con mano de obra sumisa y muy barata. El turismo de sol y playa que acuñó Manuel Fraga Iribarne en el lema: “Spain is diferent!” inició el destrozo del litoral español y fue el comienzo del turismo de masas que modificó el paisaje de las ciudades.
Además, los difamadores añaden la falsedad de que el gobierno progresista ha destruido presas y que eso ha intensificado los efectos de la DANA en Valencia. De ese modo cierran el círculo: Franco queda como el salvador del país una vez más y el Partido Socialista y Sumar como unos incompetentes y traidores.
Finalizo con una anécdota: el viernes 8 de noviembre, a la vuelta de la facultad, entro en una carnicería de mi barrio de Argüelles, en la calle Altamirano, y escucho estupefacta la conversación entre dos clientas. Dicen que la DANA ha sido provocada por el gobierno (de Sánchez por supuestentienfo o) porque no ha avisado y que el cambio climático es consecuencia de las antenas 5G porque lo dice hasta el BOE. Se declaran antivacunas porque te incorporan un chip, y se intercambian l8os móviles después de que una de ellas dice que es farmacéutica y da conferencias secretas en lugares clandestinos. Al escucharlas, entiendo mejor que un delincuente, ignorante y sectario como Trump haya sido votado por millones de ciudadanos. Y que un “experto” en vida extraterrestre sea para muchos españoles la principal fuente de información en la tragedia de Valencia.
Fuente: Ana Martínez Rus en eldiario.es

Manifestaciones en Valencia y en otros puntos del país para exigir la dimisión de Mazón y su Gobierno por la gestión de la Dana
— Noticias CMM (@CMM_noticias) November 10, 2024
Unas 130.000 participaron en la convocada en el centro de Valencia en donde se registraron disturbios: 31 policías resultaron heridos pic.twitter.com/UbVzAzkoTT
Vídeo muy clarificador con un repaso de las tragedias habidas bajo la gestión del #PP con absoluta impunidad, negligencia, manipulación y corrupción#PPMafia Que rule!!! pic.twitter.com/1OpDwRmbMW
— jota eme/ (@jmaryli) November 9, 2024
El pueblo Valenciano está viviendo su manifestación más grande en la historia de su comunidad.
— Opinando en rojo (@opinandoenrojo) November 9, 2024
MAZÓN DIMISIÓN.
Comparte, luego dirán que no había gente apenas.pic.twitter.com/IUabGb58Fk
Cada minuto de Carlos Mazón en un restaurante comiendo con su amiga periodista costó un valenciano muerto pic.twitter.com/hwq8rU96XM
— AntonioMaestre (@AntonioMaestre) November 10, 2024
Más de 200 muertos y cobrando 91.398,31 euros de sueldo. No solo tiene que dimitir él y todo su Gobierno, este tío tiene que terminar sentado delante de un juez. pic.twitter.com/D7BZX0m74i
— Rubén Hood (@RubenHood15M) November 6, 2024
– Estas declaraciones de Mónica Oltra son del año 2020.
— Angry Galician (@AngryGalician) November 2, 2024
– No les hagáis caso. Son tonterías de gente bolivariana de @PODEMOS !!!pic.twitter.com/64svL6GlVk
Así gestiona la organización criminal PP las catástrofes pic.twitter.com/5AUtcmIscb
— Vicent (@che_pirata1963) November 5, 2024
